FRASES PARA SACERDOTES


LA TIBIEZA EN EL SACERDOTE VIENE…

La causa del relajamiento del sacerdote es que no presta atención a la Santa Misa.

¡Dios mío, qué digno de compasión es un sacerdote cuando celebra la Santa Misa como una cosa ordinaria!

San Juan María Vianney, el Cura de Ars


EL SACERDOTE ABRE LAS PUERTAS AL FUTURO DE DIOS PARA EL MUNDO

PREDILECTAS DE LA AUTORA

Un  sacerdocio que no conoce el Rosario es un sacerdocio estéril.

Hay sacerdotes que jamás rezan el Rosario, no tienen ninguna relación con el Rosario, le tienen prácticamente como un rechazo, viven en una religión estéril que es sacramental pero estéril porque no tiene maternidad.

De: La Virgen María (Marino Restrepo)
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A Nosotros como católicos  por el enemigo tan feroz que tenemos, por ser la amenaza del diablo que somos, tenemos que estar protegidos de una manera sobrenatural, muy importante, demasiado especial y por eso Dios nos dio el Rosario, por eso tenemos el Rosario.
El Rosario es una cerca, cada Ave María es un palito de esa cerca. Cada misterio es una puerta que se cierra al abismo y se abre a la Santa Ciudad de Luz cada puerta de cada misterio.

De: La Virgen María (Marino Restrepo)
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Las tradiciones Sagradas son sagradas, son una fuerza, un poder grande contra el maligno y todo su ejercito.
EN EL EVANGELIO COMO ME HA SIDO REVELADO  de María Valtorta, en ocasiones en que Jesús salia con los discípulos a predicar a otros pueblos y que la Virgen se quedaría, ella siempre se arrodillaba para recibir la bendición de su Hijo. Jesús le decía entonces a las santas mujeres que quedaban con María: "Mi Madre les enseñará todo, hagan como Ella".

La Virgen siempre uso velo y siempre se arrodilló para recibir Su bendición.
La Palabra de Dios es eterna y si queremos serle fiel y vivir en el eterno presente de Dios vivamos estas Sagradas tradiciones que nos dejó Jesús y Su Santísima Madre.

De: sacerdote-eterno
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EL TABERNÁCULO DEBE SER DIGNO DEL QUE EN ÉL RESIDE

J: El tabernáculo debería estar en el centro, ¿Qué es eso de que cuando se entra en una Iglesia moderna, se esté obligado primero a buscar donde está el Tabernáculo? No se sabe si está delante, detrás o a un lado. En muchos lugares se construyen ahora tabernáculos, en los que no se sabe de qué se trata, si se trata de la cueva de un zorro (fuerte risa mal intencionada)...

E: ¡Di la verdad y solamente la verdad por orden de la Santísima Virgen, Judas Iscariote!


J: ¡Un Tabernáculo - ¿me oís? - debe ser dorado. Quiero decir, que ni siquiera el oro ni las piedras más preciosas podría contener lo que él contiene. Y ni siquiera sería digno de lo que alberga. Es una vergüenza, tenemos que decir hasta nosotros, los de ahí abajo, es una vergüenza ver la clase de Iglesias y de tabernáculos que el pueblo construye.

De: Advertencias del Mas Allá a la Iglesia Contemporánea.

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Dice el demonio: de cierta forma estoy obligado a decir, tengo que decir esto: "las mujeres DEBEN llevar velo pero ya hace tiempo que no lo llevan por un querer del infierno".

De: LA EUCARISTÍA Y LO QUE DICEN LOS DEMONIOS, Padre Carlos Cancelado.


EL DISTINTIVO CLERICAL



Por Elvio Teodoro Aguirre
      Sacerdote salesiano

POR GRACIA DE DIOS soy sacerdote desde el 27 de marzo (Jueves Santo)de 1975. Una de mis experiencias sacerdotales se refiere al uso permanente del distintivo clerical. En los primeros años de sacerdocio no lo quise usar por una falsa humildad, queriendo pasar desapercibido en la sociedad. En esos primeros años el ver a algunos sacerdotes y religiosos por las calles con sus hábitos religiosos y el distintivo clerical, siempre me llamó positivamente la atención: me causaba una profunda alegría y veneración hacia esas personas consagradas porque me hablaban de Dios. Mejor dicho, me hacían ver a Dios. Fue madurando en mí la convicción de la necesidad de usar en forma permanente el distintivo clerical y así lo hice desde el 1983. Los siete años sin el uso permanente del distintivo clerical me parecen años perdidos y procuraré explicar el porqué. Ante todo debo confesar que me fue muy difícil el comenzar a usar en forma permanente el distintivo clerical por la vergüenza que sentía entre mis hermanos sacerdotes y religiosos. Sabía que esto sería para mí motivo de discriminación y crítica... y burla; no así entre la gente y entre los jóvenes. Recuerdo en esos primeros años al subir a los buses y por las calles recibía muestras de aprobación y aprecio: “le felicito padre”. Cuántas veces no me han cobrado el boleto en transportes públicos porque me veían sacerdote

Narraré algunos hechos que me llamaron la atención.

Hacia fines de febrero de 1990 iba de peregrinación en tren de París a Lourdes, en la medida que nos íbamos acercando a la meta los coches iban quedando vacíos y así me vi solo en mi compartimento. En la ciudad antes de llegar a Tarbes, sube una joven, abre la puerta del compartimento donde me encuentro solo y, al ver a un sacerdote, entra y se sienta delante de mí. Me di cuenta de que quería entablar conversación conmigo. Me pregunta sobre la hora, hablamos de temas intrascendentes para luego terminar en temas religiosos. Al descender y despedirnos cordialmente, me dice: “Padre, le prometo volver a la Iglesia”. Estaba en la estación de autobuses buses cuando un drogadicto que hacía huir a la gente se me acerca y me besa la mano y se retira del lugar.

El sacerdote no puede perder tiempo, en todo tiempo y lugar, particularmente por las calles tiene que llamar la atención hacia Dios, tiene que predicar: con la palabra y con la presencia silenciosa hecha signo viviente ante el mundo con el distintivo religioso y clerical.

El distintivo clerical, ¿me aleja de la gente o me acerca? ¿acorta la distancia? Esta experiencia mía de tantos años me dice que el distintivo clerical, “me separa del mundo pero me acerca a las almas”, acortando la distancia sin necesidad de presentación personal. Me separa del mundo para ponerme en el mundo de Dios que busca el corazón del hombre, que desde lo más profundo grita: “Queremos ver a Jesús”. 

El distintivo religioso y clerical es un signo que grita, ¿a quién? Grita en una doble dirección: ante todo a mí, sacerdote, que me exige ser otro Cristo en todas partes, particularmente en los ambientes más secularizados, por mi forma de caminar, de mirar, de hablar a la gente... 

Es además un signo para el mundo a quien grita fuerte por las calles: ¡Dios existe!, ¡No os olvidéis de Dios!, ¡Dios no puede ser arrinconado en lo íntimo de la conciencia!... 

Sí, quiero llamar la atención en todas partes, no quiero perder mi tiempo, quiero irradiar a Cristo. Me arrepiento y pido perdón a Dios por los siete primeros años de sacerdocio, perdidos inútilmente por no usar en forma permanente el distintivo sacerdotal.

¿ES ANTICUADO USAR EL CONFESIONARIO?




Lo que el derecho canónico dice sobre dónde, cuándo y cómo celebrar el sacramento de la reconciliación

¿Quién no tiene pecados? ¡Nadie! Hay que ser humildes y reconocer nuestra condición de pecadores (Jn 8, 7). Quien diga, por ejemplo, “no tengo ningún pecado”, o “¿de qué me confieso?” o “no necesito el perdón de Dios”, se engaña (1 Jn 1,8).

Resultado de imagen de confesionarioPara los católicos es una necesidad recurrir al sacramento de la confesión pues “la confesión individual e íntegra y la absolución constituyen el único modo ordinario con el que alguien consciente de que está en pecado grave se reconcilia con Dios y con la Iglesia…” (Canon 960); por tanto no encaja pensar “yo me confieso directamente con Dios”.


¿Cuándo confesarnos?

La Iglesia pide que los fieles se confiesen, como mínimo, una vez al año, y con mayor razón si hay algún pecado mortal o grave (Can, 989). Y esto no es opcional. Quien niega su pecado, niega el poder, la misericordia y la voluntad de Dios de perdonar los pecados a través del ministerio de la Iglesia.

Es Jesucristo el único que tiene la potestad de perdonar los pecados, pero este poder fue transmitido por Jesús a sus apóstoles: “A quien perdonéis los pecados, le quedan perdonados” (Jn 20,22-23).


¿Cómo confesarse?

“En el sacramento de la penitencia, los fieles que confiesan sus pecados a un ministro legítimo, arrepentidos de ellos y con propósito de enmienda, obtienen de Dios el perdón de los pecados cometidos después del bautismo, mediante la absolución dada por el mismo ministro, y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que hirieron al pecar” (Can,959).

Es necesario anotar que antes del arrepentimiento de los pecados se debe tener conciencia de los pecados cometidos, por esto es importante el examen de conciencia. Y recordar también que después de la absolución es importante cumplir con la penitencia, que incluye la reparación de los pecados cometidos.


¿Dónde confesarse?

Hay un dicho que dice “hay un lugar para cada cosa y cada cosa debe estar en su lugar”; y esto aplica también en la vida eclesial. En los templos parroquiales, catedrales, basílicas, santuarios, etc., hay lugares importantes e imprescindibles por su función. Uno de estos lugares suele ser el confesionario.

Un confesionario es un mueble en el que hay un asiento para el confesor, quien estará separado del fiel por un tabique en el que hay una ventanilla o rejilla, con o sin una cortinilla, para el diálogo. Del otro lado del tabique hay un reclinatorio donde se arrodilla el penitente.

Ese habitáculo es el lugar privilegiado e indicado para administrar “ordinariamente” el sacramento de la confesión. La Iglesia lo dice claramente: “No se deben oír confesiones fuera del confesionario, si no es por justa causa” (Can, 964, 3).

De manera pues que usar el confesionario nunca quedará obsoleto; tanto es verdad que el Papa confiesa y se confiesa en un confesionario. Además en la Basílica de San Pedro, como en las demás basílicas patriarcales de Roma, sólo se confiesa en los confesionarios; que sirva esto de referencia o ejemplo a seguir.

Sin embargo hay circunstancias que obligan excepcionalmente a prescindir del confesionario: un moribundo en su lecho de muerte, un preso en la cárcel, en la calle en peligro de muerte, etcétera.

Otra de las excepciones es cuando, en un día señalado y a una hora determinada (por ejemplo, en Cuaresma, Semana Santa o en vista de numerosas primeras comuniones, etc.), varios sacerdotes llegan a un templo parroquial para ayudar al párroco a confesar; como, obviamente, no hay confesionarios para todos los sacerdotes, algunos de estos tendrán que confesar fuera de ellos.

Confesar a alguien fuera del confesionario, en caso extremo y de manera excepcional, tendrá que ser a petición de quien se confiesa y no por iniciativa del confesor, quien deberá preferir el confesionario. Si el fiel exige confesarse fuera del confesionario hay que acceder a su petición; es preferible esto a que no se confiese. Eso sí, hay que tener en cuenta que una excepción no se debe convertir en norma.

Y los confesionarios tienen su simbología. Los confesionarios, como parecen pequeñas iglesias, son símbolo de la Iglesia o del hogar paterno-divino que acoge al fiel que regresa arrepentido; son símbolo de que la Iglesia es la casa donde se acoge al fiel penitente para reconciliarlo con Dios.

A quien no entienda la importancia del confesionario puede resultarle útil reflexionar sobre por qué incluso Freud excluyó el “cara a cara” en sus prácticas de psicoanálisis con el fin de favorecer la espontaneidad y la tranquilidad del paciente.

Hoy día el diseño de confesionario ha cambiado. Ahora es más como una doble y amplia cabina (como una mini oficina) que ofrece alguna comodidad (aire acondicionado, calefacción, iluminación, muebles cómodos); algunos de estos ofrecen a quien se confiesa la opción de quitar o no la rejilla o la cortinilla.

Ahora bien, no hay que confundir el sacramento de la confesión con la dirección espiritual donde la persona dialoga con el sacerdote cara a cara. Y esta dirección tendrá siempre lugar fuera del confesionario.

¿Por qué la Iglesia exige el uso del confesionario? 

La multisecular experiencia pastoral de laIglesia, especialmente desde el Concilio de Trento (siglo XVI), ha sugerido y consolidado, con el paso del tiempo, la creación de este espacio específico de reconciliación.

Este espacio está pensado no solo para proteger la dignidad de la acción sacramental y la buena fama tanto del sacerdote como de quien se confiesa, sino también para favorecer la imparcialidad del sacerdote y la objetividad, sin condicionamientos, del fiel.

La estructura del confesionario facilita la conversación privada pues el sacerdote no tiene por qué conocer o ver al penitente; y la facilita pues la rejilla que existe entre el sacerdote y el fiel sirve para salvaguardar la necesaria discreción y también, obviamente, para garantizar el derecho que tienen todos los fieles a confesar sus pecados sin que tengan que revelar necesariamente su identidad personal.

Es por esto que ningún confesor (ni siquiera el Papa) puede obligar al penitente a que se identifique o dé la cara como condición para absolverle.

La confesión como juicio y como sacramento lo único que exige es la acusación verbal de los pecados y la consecuente absolución igualmente verbal (palabras que sean directamente perceptibles). Es por esto que no se exige que el sacerdote y el penitente se vean.

El confesionario evita el peligro de comprometer emocional y afectivamente a las personas implicadas, lo cual puede llegar a enturbiar el carácter sobrenatural de algo que es sagrado y serio.

FUENTE: es.aleteia.org

LAS IMPRESIONANTES FORMAS EN QUE LOS SANTOS VENCES AL DEMONIO


Nuestros guerreros más aguerridos y eficaces contra el maligno no son aquellos vestidos de Rambo.

O robots asesinos preparados para la guerra con toda clase armas y misiles.

Sino que son los santos.

Personas que no se parecen en nada a guerreros tal como los entendemos en el mundo físico.



Los santos no sólo nos enseñan mucho sobre la vida espiritual.

Sino que sus historias encienden el corazón con el deseo de hacer lo que hicieron.

Y una cosa que hicieron fue mostrarnos el camino para enfrentar y vencer al enemigo.

Las historias de los santos muestran como soportaron la guerra espiritual en diversos grados. A partir de los santos maestros, podemos aprender cómo responder a las vejaciones diabólicas.

Pero sobre todo, nos educan para comprender las razones que tiene Dios para dejar pasar o utilizar a los demonios para que nos ataquen, tienten y atormenten mediante vejaciones y todo tipo de males

Por ejemplo, un caso bíblico típico de vejación diabólica es el libro de Job.

Veamos como que han hecho cuatro santos en su combate con el maligno.


SANTA TERESA DE ÁVILA: UNA VISIÓN DEL INFRAMUNDO

Algunos pueden tener una sana envidia de la vida espiritual de Santa Teresa, que experimentó visiones celestiales, locuciones y éxtasis del amor divino.

Pero ella también sufrió mucho físicamente y espiritualmente. Por ejemplo, el Señor le reveló el terror del infierno.


Veamos lo que cuenta:

Un día, mientras estaba en oración, de repente me encontré sumida en el infierno. 

Me di cuenta de que el Señor me quería llevar a dar un vistazo sobre a donde conduce una vida de pecado. …

La entrada al infierno parecía un largo, estrecho callejón o un horno bajo y oscuro. 

El suelo estaba cubierto de barro sucio que emitía un hedor nocivo. 

Había un enjambre de bichos repugnantes. 

Había un pequeño agujero, como un armario en la pared al final del callejón.

Me encontré metida en él. 

Yo estaba estrangulada y sofocada. 

La agonizante desesperación fue tan intensa que es imposible encontrar palabras lo suficientemente fuertes para describirla. 

Sería inadecuado decir que es como si el alma estuviera siendo implacablemente arrancada del cuerpo. 

La verdad es que el alma misma se está desgarrando en pedazos. 

Simplemente no sé cómo transmitir la furia de ese fuego interior y la miseria sin esperanza. 

Mirando hacia atrás, 6 años más tarde, no puedo pensar en una sola prueba que haya experimentado en esta vida que puede compararse siquiera fugazmente al inframundo. 

¡No tenemos ninguna razón para quejarnos de los problemas mundanos! 
El Señor me hizo un gran favor cuando me sumergió en el infierno.
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Me ayudó a poner la tribulación y las contradicciones de esta vida en perspectiva.
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Me dio la fuerza para sufrir las cosas.
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También renovó mi gratitud hacia Dios, que me liberó del tormento eterno.
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Todo lo demás parece muy fácil ahora. 


SANTA GEMA GALGANI

Dios a menudo permite a Santa Gema ayudar a los sacerdotes exorcistas durante el rito del exorcismo. 



Gemma tenía la ventaja de poseer como su director principal en la vida espiritual a un santo Padre Pasionista, el Padre Germano de San Estanislao, quien pudo asistir a su canonización en Roma en 1908.

Él hace un cuento glorioso de la vida de la santa.

El sufrimiento de tentaciones diabólicas y opresión fue una parte de su purificación.

Dios, con el fin de purificar a sus elegidos y hacerlos víctimas de expiación, hace uso incluso de los demonios, que debido a su odio a las almas y su gran inteligencia se vuelven más eficaces que otros en la consecución de sus fines.

Él le dijo a su sierva Gemma:

Prepárate, hija Mía, el diablo va a dar el último toque a la obra que voy a lograr en ti.

El Padre Germano escribe:

Quisiera señalar aquí que esta guerra fue general, que se libró contra todas las virtudes las que esta niña agraciada desarrolló para avanzar en la perfección. 

Todas ellos eran odiosas a satanás, y él las atacó con furia y sin piedad. 

Gemma tenía comprendido tempranamente que la mejor manera de llegar con seguridad a Dios es la oración. 

Así que con todo el ardor de su alma la practicó y derivó en las ventajas más notables para ella. 

¿Qué hizo el enemigo para evitarlo? 

Él trastornó su temperamento con el fin de excitarla, al menos, con el cansancio y la falta de inclinación, porque le fue imposible hacerle perder la vista en Dios. 

Él hizo que sus violentos dolores de cabeza la obligaran a ir a la cama en vez de permanecer en oración, y se esforzó con otras maneras de cesarla en el santo ejercicio.

Ella me dijo: ¡Qué tormento me da esto, de no ser capaz de orar! ¡Cuánta fatiga me cuesta! 

¡Cuántos esfuerzos hace este desgraciado para que sea imposible que yo ore! 

Ayer por la tarde trató de matarme, y habría tenido éxito si Jesús no hubiera venido rápidamente en mi ayuda.

Estaba aterrada y mantuve la imagen de Jesús en mi mente, pero no podía pronunciar su nombre.

La historia de su vida continúa con muchas más historias de vejación diabólica u opresión.

Cada táctica del diablo fracasó porque Gemma perseveró en la oración y se basó en el consejo de su director espiritual.

Ella simplemente no cedería a los ataques implacables.
Cada vez que el diablo atacó a Gemma con visiones demoníacas, repitió las palabras
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¡Viva Jesús! ¡Benditos sean Jesús y María!


SAN JUAN MARÍA VIANNEY

El Santo Cura de Ars optó por llamar a satanás con el nombre de “grappin”, lo que significa garfio.


El libro, El Cura de Ars Hoy, dice:

En los eventos extraordinarios en Ars, que comenzaron en 1824 y duraron hasta un año antes de la muerte del santo en 1859, el terror y la maravilla de la confrontación entre el bien y el mal eran palpables. 

El Abad Sandreau, una autoridad en exorcismo, escribió en su tratado El Estado Místico: 
El diablo actúa sobre todos los hombres tentándolos.
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Nadie puede escapar de los ataques.
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Estas son sus operaciones ordinarias.
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En otros casos muchísimo más raros, los demonios revelan su presencia por vejaciones molestas, que son más aterradoras que dolorosas.
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Ellos causan un gran ruido, se mueven, tumban cosas y, a veces rompen ciertos objetos.
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Esto se llama infestación, por el que el individuo se ve afectado físicamente y por la posesión, por lo que los demonios actúan a través de la conciencia del individuo.

El pagó el precio de la santidad, evocando la agonía del espíritu del mal que ha sido vencido por el Santo, soportando una procesión de enfrentamientos explosivos entre un enorme mal y el mayor bien durante un período de años casi idéntica a la vida de Cristo en tierra.

San Juan María Vianney dijo:

El “grappin” es muy estúpido. Él mismo me dice de la llegada de grandes pecadores.

El P. Rutler comentó que, Vianney puso el nombre de “grappin” por su lengua.

El santo calmó a su hermana que lo visitaba cuando oyó ruidos diabólicos diciendo, Es el grappin. 

Él no puede hacerte daño; en cuanto a mí, me atormenta por la habitación. 

Es porque puedo convertir almas al buen Dios.


SANTO PADRE PÍO

Innumerables católicos tienen una fuerte devoción al Padre Pío, han visitado su tumba para orar y darle las gracias, y el Padre Pío ha ayudado a muchos a comprender el don corredentor del sufrimiento.




En el libro de sus cartas a sus directores espirituales 1910-1922, su vida es una revelación del drama glorioso de la santificación.

Su director espiritual escribe:

La intervención del desgraciado, es decir, el diablo, en el viaje espiritual del Padre Pío es algo que desconcierta a primera vista. 

Se trata de un duelo mortal en el que no hay respiro, no hay falta de golpes entre el alma y sus enemigos implacables.

Innumerables son las trampas, los continuos ataques atroces, las tentaciones. 

Enumeramos aquí, la larga serie de epítetos utilizados por el Padre Pío con ironía burlona y no sin un toque de humor en el tratamiento o la descripción de sus oponentes.

Estos son los epítetos que se encuentran en su correspondencia entre enero 1911 y septiembre 1915, después de lo cual cesan y nunca reaparecen:

grandes bigotes, el ogro, canalla, espíritu maligno, desgraciado asqueroso, bestia, infeliz lamentable, caras horribles, espíritus impuros, esos sinvergüenzas, espíritu malvado, horrible bestia, espíritus malditos, apóstata infame, apóstatas impuros, bestias aullantes, engañador maligno, príncipe de las tinieblas.

El Padre Pío escribe a su director espiritual:

No sé lo que me va a pasar; sólo sé una cosa segura, que el Señor nunca se quedará corto en sus promesas. Jesús me dice continuamente:
“Quiero que tu alma sea purificada y probada por un martirio oculto diario.
.
No te asustes si permito que el diablo te atormente, el mundo te disgusta y tus seres queridos te afligen.
.
Pero nada prevalecerá contra los que gimen bajo la cruz por amor a mí y a los que he tomado para proteger”.


OREMOS LA PLEGARIA IRRADIANDO A CRISTO

Amado Señor,
ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que vaya.
Inunda mi alma de espíritu y vida.
Penetra y posee todo mi ser hasta tal punto
que toda mi vida solo sea una emanación de la tuya.
Brilla a través de mí, y mora en mí de tal manera
que todas las almas que entren en contacto conmigo
puedan sentir tu presencia en mi alma.
Haz que me miren y ya no me vean a mí sino solamente a ti, oh Señor.
Quédate conmigo y entonces comenzaré a brillar como brillas Tú;
a brillar para servir de luz a los demás a través de mí.
La luz, oh Señor, irradiará toda de Ti; no de mí;
serás Tú quien ilumine a los demás a través de mí.
Permíteme pues alabarte de la manera que más te gusta,
brillando para quienes me rodean.
Haz que predique sin predicar, no con palabras sino con mi ejemplo,
por la fuerza contagiosa, por la influencia de lo que hago,
por la evidente plenitud del amor que te tiene mi corazón.

Amén.

TEXTO Y FOTOS: (Web) forosdelavirgen.org

¿SABÍAS QUE EL ANILLO DE MATRIMONIO PUEDE LLEGAR A TENER LA FUERZA DE UN EXORCISMO?


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Sacramentvm Matrimonivm (III)

Llevarlo siempre es una buena protección

De hierro, plata u oro, o de cualquier aleación, el pequeño aro que se coloca en los dedos adquirió una significación más alta que la que tenía en la antigüedad pagana tan pronto la Iglesia lo constituyó en símbolo de alianza indisoluble entre los dos cónyuges.

Claro que los judíos y los romanos -e incluso se cree que otros pueblos paganos- tenían la costumbre de que el varón le colocaba en el meñique un anillo a su futura esposa, pero era un anillo con un significado distinto. Se trataba de un voto de confianza entregándole una réplica del anillo o sello personal que él llevaba en el pulgar con el que lacraba sus cartas confidenciales y sus contratos. Costumbre más de las clases pudientes que de las populares.

Sin embargo, cosa distinta es que él y ella, de cualquier clase social, intercambien anillos nupciales el día de la boda y se acostumbre a colocarlo en el dedo anular de la mano izquierda, bien junto al del corazón donde se siente más el pulsar del poderoso órgano que simboliza el amor que debe ser solamente para Dios.

Puede sonar muy romántico y hasta sentimental, pero la costumbre que nació así en la Europa del siglo VI se extendió por todo el planeta y todavía hoy bajo cualquier nominación religiosa o cultura, los matrimonios intercambian anillos en el ya universalmente llamado dedo anular de la mano izquierda.

En algunos países se les denomina “alianzas” y es usual que las porten solemnemente al templo sobre un elegante almohadón pequeño llevado en las manos de un pajecillo. Durante la aplicación del sacramento, el sacerdote las bendice y rocía con agua bendita, y acto seguido convida los novios a que mutuamente se las coloquen repitiendo palabras de compromiso, fidelidad y amor.

Por supuesto que este pequeño ceremonial incluido dentro del sacramento no es obligatorio ni su ausencia invalidaría un matrimonio. Dignificado por la solemnidad sobrenatural, como solamente la Iglesia podía haberlo concebido para la mayor gloria de Dios y consolidación del amor conyugal, trasmite mayor sentido al mutuo convenio de una pareja.

Pero el anillo nupcial puede llegar a revestir condición de auténtico sacramental como el llamado Piscatorio o anillo del pescador, aquel que se colca al nuevo Pontífice una vez proclamado después del cónclave. O como el que reciben los religiosos desde cardenales y obispos hasta monjas.

Bendito y elevado de categoría, el anillo nupcial pasa de ser un simple arito así sea de modesto hierro, a convertirse en un instrumento de vida consagrada como si se tratara también de una profesión de vida religiosa, llena de renuncias y sacrificios santificantes.

Signo de oración de la Iglesia por sus hijos, dispone para recibir gracias y otros efectos para la vida espiritual, y puede incluso llegar a tener la fuerza de un exorcismo contra tentaciones y ataques de espíritus malignos que inducen al adulterio y la fornicación.

Llevar siempre consigo ese anillo, más que un acto de amor y fidelidad o un deber conyugal, es mejor una buena protección, ya que bien se dice que una vez constituida la pareja conyugal, Dios asigna un ángel especial para ella, y su finalidad es protegerla y protegerlos individualmente en función del matrimonio como a “una sola carne” que ya son los dos. 

Una sola carne eran antes de que Dios sacara a Eva del costado de Adán, una sola carne vuelven a ser ahora hasta que la muerte los separe y en el Cielo sean como ángeles. (Mc 12,25).

FUENTE: forosobreexorcismo.blogspot.com 

UN OBISPO AUXILIAR EN NOMBRADO CARDENAL ¿POR QUÉ HA HECHO ESTO EL PAPA?

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Sorprendió, podríamos decir, el Papa con en el anuncio de la designación de un obispo auxiliar para el colegio cardenalicio: el obispo auxiliar de San Salvador en El Salvador. Se trata de monseñor Gregorio Rosa Chávez, de 74 años, quien con un servicio como obispo auxiliar de San Salvador por más de 30 años será el primer cardenal salvadoreño de la historia.

Técnicamente, los cardenales ni siquiera han de ser obispos, basta con que sean sacerdotes. En general los sacerdotes que son designados cardenales sin haber sido antes elevados a la dignidad episcopal lo son después de los 80 años.

Estamos acostumbrados a que en todo caso las designaciones caigan sobre los Obispos titulares de las diócesis. O en todo caso, sobre los eméritos como reconocimiento a su desempeño y para contar hasta el último de los días con su experiencia como consejera del gobierno de la Iglesia.

¿Es acaso una afrenta para el arzobispo de San Salvador monseñor José Luis Escobar Alas? La información de la Iglesia no puede entenderse desde una lógica política, decía el Papa Francisco horas después de su designación como Sumo Pontífice en un encuentro con la Prensa. No se trata de un agravio ni a monseñor Escobar ni a monseñor Sáenz Lacalle, obispo emérito de San Salvador.

Se trata ante todo de un reconocimiento a una persona, y a lo que esa persona puede servir a la Iglesia como miembro del colegio cardenalicio acompañando al Papa actual, y eventualmente, a otros.

Además de servir como obispo auxiliar durante más de 30 años a la Iglesia salvadoreña, monseñor Gregorio Rosa Chávez fue rector del seminario cuando el beato Óscar Romero conducía la diócesis de San Salvador. El beato Romero lo apreciaba muchísimo, al punto que lo definía en su diario personal como “amigo de tanto tiempo y de fondo”. En esas páginas se lee que el padre Rosa lo acompañaba en cenas, en redacciones de documentos, en organizaciones de viajes, en ideas de homilías.

Unos años después de la muerte de monseñor Romero fue designado obispo auxiliar de San Salvador, en 1982. Acompañó desde entonces a tres Arzobispos en el pastoreo de la diócesis capitalina del país centroamericano. Además, le ha tocado presidir Cáritas a nivel América Latina.

Monseñor Rosa se suele expresar en términos muy similares a los que el Papa usa en favor de los pobres y los más necesitados. Es muy contundente al señalar los males como las drogas y cómo afectan a las familias, y trabaja muy cerca de los jóvenes en un país en el que las maras son muy poderosas.

Contar en el colegio cardenalicio con alguien de tantos años de servicio a la Iglesia y que conoció de cerca a uno de los obispos mártires del siglo XX será de suma utilidad no sólo para el Santo Padre, sino también para el futuro Pontífice y para los distintos miembros del colegio cardenalicio. No hay nada extraño en la designación de un nuevo miembro para un colegio cardenalicio que es cada vez más rico en términos de procedencia y experiencia pastoral.


FUENTE: es.aleteia.org 

EL SACERDOCIO - FOLLETO -

CONOZCAMOS NUESTRA FE CATÓLICA
(18)
El Sacerdocio

- En este folleto te platicaremos sobre otro SACRAMENTO: EL SACERDOCIO.

- Los católicos debemos valorar y respetar mucho a nuestros sacerdotes. También debemos pedir a Dios que haya más sacerdotes y religiosas y estar abiertos si sentimos su llamado o si uno de nuestros hijos tiene vocación. 

EL SACERDOCIO¿QUIÉN ES UN SACERDOTE?
- Un Sacerdote es un hombre que LO HA DEJADO TODO, para SEGUIR A CRISTO. Un hombre que ha decidido ENTREGAR SU VIDA A DIOS para servirle a El y para ayudar a los demás hombres a salvarse.
- ¿ Crees que puede haber un hombre más generoso que éste? Es por eso que los católicos debemos amar tanto a nuestros Sacerdotes.

¿QUÉ HACE UN SACERDOTE?
- Dios quiere que todos los hombres nos salvemos y lleguemos al cielo con El. Y por eso ha querido llamar en el mundo a personas especiales para que le ayuden a continuar su obra de salvación hasta el fin de los tiempos. Los sacerdotes son los INSTRUMENTOS DE DIOS.
El TRABAJO del Sacerdote incluye tres cosas:

1. PREDICAR LA PALABRA DE DIOS a los hombres , esto es, enseñar el Evangelio.
2. CELEBRAR LOS SACRAMENTOS:
bautismo, confirmación, confesión, eucaristía, matrimonio, orden sacerdotal y unción de los
enfermos.

3. GUIAR AL PUEBLO DE DIOS HACIA LA SALVACIÓN, esto significa, ayudar a que todos los hombres nos salvemos.
¿ CUÁNDO EMPEZÓ EL SACERDOCIO ?
- Recuerda que en la ÚLTIMA CENA, Cristo nos dejó la EUCARISTÍA y dijo a sus apóstoles:
¨Haced esto en memoria mía¨.
Con estas palabras les dio el poder de convertir el pan y el vino en su cuerpo y en su sangre.
- Después, en la noche del día en que resucitó, Jesús les dio el poder de perdonar los pecados en su nombre cuando dijo:

¨A quienes les perdonen los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuvieran, les serán retenidos 
- Los PRIMEROS SACERDOTES fueron los apóstoles, y después ellos fueron pasando este poder a otros hombres, fueron haciendo sacerdotes a otros, a través de una ceremonia que ahora se llama ¨ ORDENACIÓN SACERDOTAL ¨.
LO MÁS IMPORTANTE DE UN SACERDOTE
- Lo may importante, lo más grande y hermoso que tiene un sacerdote es el PODER DE CONVERTIR EL PAN Y EL VINO EN EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO Y EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.

- El Sacerdote es el único hombre a quien Dios ha permitido y dado el poder para hacer estas dos cosas.

¿ CÓMO ES UNA ORDENACIÓN SACERDOTAL ?- Para ser sacerdote un hombre necesita estudiar muchos años. Cuando se acaban los estudios, ya se puede ¨ordenar¨, es decir, convertirse en sacerdote. Esto se hace con una ceremonia especial en la Iglesia, que se llama Ordenación Sacerdotal.
- En esta ceremonia, el OBISPO les impone las manos sobre la cabeza a cada uno de los que se han preparado para ser sacerdotes y les dice:
¨ Te rogamos omnipotente Dios, que invistas a tu siervo con la dignidad del sacerdocio ¨.
El Obispo invoca al Espíritu Santo para que venga sobre los nuevos sacerdotes.
El Obispo invoca al Espíritu Santo para que venga sobre los nuevos sacerdotes.
El SACRAMENTO DE LA ORDENACIÓN SACERDOTAL, le pone un sello que no se puede borrar nunca a aquel que la recibe, de modo que el hombre que se ordena es ya Sacerdote para toda la eternidad.
- Un Sacerdote es entonces un ¨ HOMBRE DE DIOS¨, y como tal merece siempre nuestro gran respeto.
HAY TRES GRADOS EN EL SACERDOCIO
- Los hombres que van a ser sacerdotes pasan por 3 grados:
1) LOS DIÁCONOS: 
Los que van al seminario primero ¨se ordenan diáconos ¨ antes de ser sacerdotes.
Hay también unos hombres (incluso casados), que son ordenados diáconos para quedarse así y ayudar a los sacerdotes. Los diáconos pueden bautizar, predicar y repartir la comunión, pero no pueden celebrar la misa, consagrar , ni confesar.

2) LOS SACERDOTES: 
Los que ¨se ordenan sacerdotes¨ tienen el poder de convertir el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, pueden decir misa y pueden perdonar los pecados. 
Todos los sacerdotes hacen votos, o sea, que prometen: castidad en el celibato (esto significa 
que renuncian al matrimonio y a cualquier mujer).
Además deben imitar las virtudes que vivió Cristo de pobreza y obediencia. 
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3) LOS OBISPOS:
Los Obispos son como los sacerdotes jefes. 
El Papa es quien escoge al sacerdote que serà elevado al puesto de obispo y le encarga una zona especifica que se llama ¨DIÓCESIS¨.

El Obispo dirige a varios sacerdotes que a su vez cuidan de sus PARROQUIAS. Varias parroquias hacen una diócesis.
Los Obispos hacen las mismas cosas que cualquier sacerdote normal y, además, son los únicos que pueden administrar el Sacramento de la Confirmación y los únicos que pueden ordenar otros sacerdotes.
Algo muy importante es saber que un Obispo debe ser SIEMPRE FIEL AL PAPA, o sea, obedecerle en todo lo que él diga.
Si por alguna razón un Sacerdote o un Obispo se desviara de la Iglesia Católica y de lo que el Papa dice, tú sabes que los fieles debemos, ante todo, creer y obedecer al Papa que es el representante de Cristo en el mundo.

PROPÓSITO DEL MES :
- Ten siempre un gran respeto y amor al sacerdote, recuerda: él lo ha dejado todo, ha dado su vida por servir a Dios y guiar a los hombres a la salvación.
- Este mes recemos todas las noches a Dios una oración especial para pedirle que cada día 
haya may sacerdotes:


¨ Oh Jesús, Pastor Eterno de las almas, dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada. Señor, gemimos en la orfandad, danos sacerdotes y religiosos santos. Te lo pedimos por tu dulce y santa Madre, la Virgen
María de Guadalupe. Señor, danos sacerdotes y religiosos según tu corazón.¨ 

LOS NOVÍSIMOS (EL JUICIO PARTICULAR)



San Miguel Arcángel


Resultado de imagen de segunda venida de cristoPor juicio se entiende el estricto examen de toda nuestra vida ante el tribunal de Dios, seguido de la sentencia que decidirá nuestra suerte por toda la eternidad.


Hay dos juicios: uno particular entre el alma y Jesucristo inmediatamente después de la muerte; y otro universal al fin del mundo entre Jesucristo y todos los hombres reunidos. El juicio universal es una ratificación o confirmación del particular.

Certeza o pruebas de este Juicio.

Pruebas de fe. — En varios pasajes de la Escritura hallamos sentencias, ejemplos o parábolas que prueban la realidad del juicio de Dios. He aquí algunas citas: Dice San Pablo: Está establecido que los hombres mueran una sola vez y que a la muerte siga el juicio.

Jesucristo habló del juicio cuando dijo: Estad siempre preparados (para morir) porque a la hora que menos penséis el Hijo del hombre va a pediros cuenta de vuestra vida.

Y en otra ocasión: Vigilad, pues, porque ignoráis el día, y la hora (de la muerte y del juicio).

También hacen a este propósito las parábolas del rico Epulón y Lázaro, la del mayordomo injusto (Lucas, XVI, 1-9) de las diez vírgenes (Mat., XXV).

Pruebas racionales. — l) Dice Santo Tomás: El hombre puede ser considerado como individuo aislado y como parte del género humano; luego debe someterse a un doble juicio: a) uno particularen el cual sea premiado o castigado según sus obras, pero, sin que trascienda su sentencia, b) Otro juicio, universal en el que llegue a conocimiento de todos la sentencia merecida y todos alaben la justicia o misericordia de Dios.

2) Por analogía. — En toda sociedad bien constituida nunca se condena a un hombre sin antes juzgarlo; asi también Dios, juez rectísimo y sapientísimo, juzga al hombre para que este comprenda el motivo de su salvación o condenación.

3) Testimonio de los pueblos. Aun los pueblos privados de la luz de la fe creían en un juicio de las almas. Se han hallado en las tumbas egipcias dibujos que representan ese juicio bajo el símbolo de una balanza donde es pesada el alma. El poeta Virgilio en su “Eneida” (libro sexto, versos 565 y siguientes) hace ver cómo las almas se presentan al juez Radamanto, quien las obliga a confesar sus delitos. Análogas creencias existen en los pueblos salvajes.

Celebración del Juicio.

El juez será Jesucristo, según lo dijo Él mismo: El Padre no juzga a ninguno: mas todo el juicio ha dado al Hijo. La razón es porque Jesucristo ha sido nuestro Redentor y como a tal le corresponde pedirnos cuenta del uso que hemos hecho de su redención.

Jesucristo cuando nos juzgue estará revestido ya no de los atributos de la misericordia, pero sí de la justicia: será un juez justo que dará a las obras buenas y malas su verdadero valor; sabio, que todo lo conoce, hasta los más leves pensamientos; no podrá ser engañado romo los jueces de la tierra; incorruptible, que no se deja desviar, como los jueces humanos, por premios o amenazas; inapelable, del cual no se puede apelar a otro juez superior para que cambie la sentencia.

Lugar del juicio. — Donde la muerte sorprendiera al hombro, allí se levantará el tribunal del supremo Juez.

Modo. — Dios iluminará el alma con una luz tan viva, que abarcará de una sola mirada todos los detalles de su vida, la fealdad y gravedad de sus pecados, como también la belleza y méritos de sus obras buenas.

Materia. — Jesucristo nos juzgará sobre todo lo bueno y lo malo que hubiéramos hecho, a saber:
a) El mal cometido, juzgado en sus causas, en su malicia, en sus efectos.
b) El bien voluntariamente omitido (pecado de omisión) hecho con negligencia, practicado con hipocresía o por fines humanos, p. ej: para ser visto, aplaudido, etc.
c) Los escándalos dados a las almas, a los niños, a los criados, a los ignorantes.
d) Las gracias de que se abusó: sacramentos, instrucciones, remordimientos, buenos ejemplos, enfermedades, reveses de fortuna, bienes materiales.

Será tan riguroso este juicio, que apenas se salvará el justo. Dice San Pedroen primera epístola: “Si el justo a duras penas se salvará, ¿Dónde irán el impío y el pecador?

La sentencia.

Terminado el juicio, Jesucristo pronunciará la sentencia, la cual es irrevocable, por cuanto no hay excusas que alegar; no hay defensor en quien esperar; no hay ya lugar a súplica porque con la muerte termina el tiempo de la misericordia y sólo queda estricta justicia.

La sentencia para el alma justa será: “Ven, alma bendita a poseer el reino que te está preparado desde el establecimiento del mundo” (Mat., XXV, 34).

Si el alma no está purificada enteramente de sus faltas veniales o tiene algo que expiar, la enviará Dios al Purgatorio, de donde, acabada la expiación, subirá a la gloria.

La sentencia para el alma culpable será: “Apártate de mí, maldita, vete al fuego eterno que está aparejado para el diablo y para sus ángeles” (Mat., XXV, 41). En seguida el alma será precipitada en el infierno por toda la eternidad.

Descripción del Juicio universal.

El fin del mundo. — Así como todo hombre está sujeto a la muerte y a la resurrección, así también todo el mundo será destruido y renovado.

La opinión de la mayor parte de los Padres es que la tierra y el mundo perecerán, no en cuanto a la sustancia, sino en cuanto a las exteriores cualidades y que tomarán un ‘estado más perfecto, pero no serán aniquilados.

Nadie sabe cuándo acaecerá el fin del mundo.

Sin embargo la Escritura nos muestra las señales remotas y próximas que precederán al fin de los tiempos. Éstas son:

La predicación del Evangelio en todo el mundo; la conversión de los judíos a la fe de Cristo; una apostasía general; la gran mayoría de los hombres se apartarán de Dios, no haciendo caso de su divinidad; muchas grandes calamidades en el mundo: guerra, revoluciones, hambre, pestes, perturbaciones atmosféricas; advenimiento del Anticristo con quien se unirán los enemigos de Dios para combatir a la Iglesia y a los cristianos; aparición de Elias y Enoc que vendrán a combatir contra el Anticristo, por el cual, después de tres años y medio serán muertos; también miserablemente ; grandes cataclismos en el universo, terremotos, inundaciones, oscurecimiento del sol, de la luna, de las estrellas y muerte de todos los hombres.

A esto seguirá la resurrección de todos los hombres, de la cual hablaremos más adelante.

Lugar del juicio final. Se cree comúnmente que será en el valle de Josafat, carca del monte Calvario; es muy conveniente que Jesucristo juzgue a los hombres en el lugar donde ellos lo juzgaron y en donde murió para salvarlos.

Modo del juicio. — Resucitados todos los hombres y reunidos en el valle de Josafat, aparecerá en los cielos Jesucristo con gran poder y majestad, rodeado de toda la corte celestial y precedido de la Cruz.

Comenzará el juicio: Jesucristo abrirá el libro de la conciencia de cada hombre, cerrado durante el curso de la vida y lo expondrá a la vista y a la censura del Universo (Apoc., XX, 12. 1Cor., IV, 5).Publicará también los pecados de los justos, más para gloria de los mismos y para confusión de los malos que no los imitaron en la penitencia al pecar.

Por ministerio de los ángeles, se hará la separación de los buenos y de los malos. Los primeros serán colocados a la derecha de Jesucristo; los segundos, a su izquierda.

En seguida pronunciará el supremo Juez la sentencia de salvación para los buenos y de condenación para los malos.

Se cumplirán en el acto ambas sentencias: los justos subirán en cuerpo y alma a la gloria entonando himnos de alabanza y de triunfo, en presencia de los réprobos que contemplarán desesperados la sublime escena. Entre tanto se abrirá la tierra y demonios y condenados en cuerpo y alma serán tragados juntamente; y oirán cerrarse tras de sí las puertas que jamás se abrirán.

Y todo habrá acabado: ya no habrá más tiempo; sólo habrá eternidad.


FUENTE: adelantelafe.com

ES OPCIONAL LA VESTIMENTA CLERICAL


La ley canónica, C284: "Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar." 

Nota: No vale seguir cualquier costumbre. El canon especifica que estas deben ser legítimas. -Padre Jordi Rivero

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Congregación para el Clero, 
Directorio para el Ministerio y la Vida de los Presbíteros -Vatican.va

66. Obligación del traje eclesiástico

En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente particularmente la necesidad de que el presbítero — hombre de Dios, dispensador de Sus misterios — sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva, como signo inequívoco de su dedicación y de la identidad del que desempeña un ministerio público.(211) El presbítero debe ser reconocible sobre todo, por su comportamiento, pero también por un modo de vestir, que ponga de manifiesto de modo inmediatamente perceptible por todo fiel—más aún, por todo hombre (212) — su identidad y su pertenencia a Dios y a la Iglesia.

Por esta razón, el clérigo debe llevar « un traje eclesiástico decoroso, según las normas establecidas por la Conferencia Episcopal y según las legitimas costumbres locales ».(213) El traje, cuando es distinto del talar, debe ser diverso de la manera de vestir de los laicos y conforme a la dignidad y sacralidad de su ministerio. La forma y el color deben ser establecidos por la Conferencia Episcopal, siempre en armonía con las disposiciones de derecho universal.

Por su incoherencia con el espíritu de tal disciplina, las praxis contrarias no se pueden considerar legitimas costumbres y deben ser removidas por la autoridad competente .(214).

Exceptuando las situaciones del todo excepcionales, el no usar el traje eclesiástico por parte del clérigo puede manifestar un escaso sentido de la propia identidad de pastor, enteramente dedicado al servicio de la Iglesia.(215).

"Esfuércense los sacerdotes, con oraciones y obras buenas, por obtener de Cristo, sumo y eterno Sacerdote, la gracia de brillar por la fe, la esperanza y la caridad, y otras virtudes, y muestren con su estilo de vida, pero también con su aspecto exterior, que están plenamente entregados al bien espiritual del pueblo, que es lo que la Iglesia siempre ha buscado por encima de cualquier otra cosa." -Decreto de la Penitenciaría Apostólica en ocasión de el año sacerdotal. 2009.

Vestimenta de los religiosos
"Para asegurar este testimonio público, los religiosos aceptan voluntariamente un género de vida que no es permisivo, sino minuciosamente reglamentado. Usan una vestimenta que los distingue como personas consagradas" - SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LOS RELIGIOSOS E INSTITUTOS SECULARES, Elementos esenciales de la doctrina de la Iglesia sobre la vida religiosa dirigidos a los institutos dedicados a obras apostólicas #34


¡El Sacerdote tiene que estar siempre envuelto en el Espíritu Santo como lo está por su vestimenta! -S. Juan M. Vianney


El sacerdote debe vestirse como sacerdote

Felipe Monroy, 21 de julio de 2008. Fuente: SIAME

Luego de que un malentendido por la vestimenta utilizada por los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión alertara a los sacerdotes del 5º Decanato de la III Vicaría “San Felipe de Jesús”, el Cardenal Norberto Rivera Carrera pidió a los religiosos a reflexionar sobre la importancia de los ‘signos’ visibles del ministerio, esto es de los hábitos o vestimentas utilizadas por los clérigos. 

Y es que en la zona ubicada en el angosto corredor delimitado por el Estado de México y la autopista a Puebla, los laicos que solían llevar la Eucaristía vestían con alba o túnica y en constantes ocasiones eran confundidos por la población por sacerdotes o religiosas consagrados: “les decían ‘padrecitos’ aún cuando fueran laicos, nada más por llevar alba o túnica”, apuntó uno de los sacerdotes de la zona. 

De tal modo que el Cardenal Rivera Carrera pidió a los sacerdotes a que no simplemente prohibieran las vestimentas ‘clericales’ a los laicos sino a que reflexionaran en la necesidad de éstos en mostrar los signos propios de su misión. 

“Los laicos con ministerio quieren usar signos para distinguirse y servir concientemente; pero luego el ministro (sacerdote) no quiere usar ropas que distingan su ministerio propio”, dijo el arzobispo de México. 

El prelado refirió que en textos especializados como ‘Actualidad litúrgica’ sí sugieren que los laicos que sirven en el ministerio Extraordinario de la Comunión Eucarística porten o vistan algún distintivo de su ministerio; pero aclaró, que esa necesidad de ellos de utilizar estas ropas es un reflejo de la feligresía y la comunidad de ver a sus sacerdotes distinguirse entre los demás. Algunos fieles de esas comunidades solicitaron a los religiosos a ‘sacar del clóset’ sus sotanas, túnicas, clericales, hábitos y demás signos ministeriales de vestimenta que los distinguen como ‘hombres de Dios’.


FUENTE: www.lovecrucified.com


PENTECOSTÉS EN HAITÍ - 4 DE JUNIO DE 2017

Los fieles del barrio haitiano Pietonville participaron en la Eucaristía de Pentecostés que presidió el Sr. Obispo Mgr. Guire Pular concelebrando con otros dos sacerdotes el domingo 4 en la Parroquia Saint Pierre, a las 10 horas: Mientras que la Eucaristía de las 11:00 horas, fue presidida por el padre Chancy.

Junto con el acto principal gran cantidad de niños recibieron el Sacramento de la Confirmación (En el Video).

Cabe destacar que la Iglesia Saint Pierre está ubicada en la capital de Haití y fue construida en 1832. En esta parroquia se celebran Misas de Lunes a Viernes a las 9 horas y a las 7 horas. Mientras que los sábados las Misas son a las 8:30 horas y los domingos, a las 9 y 11 horas y a las 6:30 respectivamente.












VIDEOS








FOTOS/VIDEOS:  Antonia Benlamlih


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El domingo 4 de Junio se cumplen los cincuenta días de Pascua, un tiempo para ser cada vez más convencidos y creyentes en la Resurrección de Jesucristo, inicio de nuestra propia y personal resurrección.

Y así pasamos al Dia de Pentecostés, día de la venida del Espíritu Santo, que nosotros hemos recibido con el Padre y el Hijo en día de nuestro bautismo, cuya presencia se ha reforzado con el Sacramento de la Confirmación y como nos dice Jesús en el Evangelio de San Juan “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.”(Jn 14,16), “Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Jn 16,8).

Jesús en la Última Cena promete enviar el Espíritu Santo para que esté con sus discípulos siempre. Esta es la Alianza del Nuevo Testamento, cincuenta días después de la resurrección de Jesús: “Estando todos reunidos en un mismo lugar, de repente vino del cielo un ruido, como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”. (Hch 2, 1-4).

La fiesta de Pentecostés es una de las más grandes que celebra la Iglesia después de Navidad y Resurrección, pues reconocemos la venida del Espíritu Santo sobre aquella primera comunidad cristiana, infundiendo en ellos los dones y carismas necesarios para perseverar en la verdad, llevar a cabo la misión encomendada por Jesús, de ser testigos, ir, bautizar y enseñar a todas las naciones. (Jn 14,15).

Esto es lo que conmemoramos en Pentecostés, que el mismo Espíritu de hace más 2000 años es el que se sigue posando el día de hoy en cada miembro de la Iglesia para llevarnos a Dios y asimilar nuestras vidas cotidianas como obras del Espíritu Santo al servicio del prójimo.

La fiesta de Pentecostés es un día en que los católicos tenemos la oportunidad de revivir intensamente nuestra relación con Dios, gozarnos el fruto de la Pascua que hay en nuestros corazones por la felicidad de saber que Cristo resucito en mí, que soy tan amado por Dios, que puedo vivir la experiencia de la venida del Espíritu Santo.

Pentecostés es fiesta para toda la Iglesia, pues sea cual sea el ministerio en el que cada uno de nosotros sirve o el movimiento al que uno pertenece, es el Espíritu Santo el que inspira cada obra dentro de la Iglesia. Antes que pertenecer a cualquier apostolado o movimiento eclesial, soy miembro de la familia de Dios.

Que esta fiesta promueva en nosotros: 1) Servir a Dios en la Iglesia Católica, teniendo como misión principal evangelizar con el poder del Espíritu Santo; 2) Motivar y vivir con fervor la renovación del Espíritu en todos lados, nuestra familia, trabajo, vecindario, etc.; 3) Promover la unidad en comunidad sometiéndonos a las leyes eclesiales y a la autoridad del magisterio.

¿Cómo lograr esto? Dejando que el Espíritu Santo se pose en nuestros corazones y actué con los dones y carismas con los que fuimos sellados el día de nuestro bautismo. Fortalecidos en la confirmación y alimentados con la Sagrada Eucaristía, vivamos un domingo de Pentecostés reconociendo que el Espíritu Santo está con nosotros hasta el fin del mundo, y hagamos nuestro el fruto de la promesa de la Nueva Alianza, prometido por Jesús y recibido por aquella primera comunidad reunida el día de Pentecostés, que también es para la Iglesia de hoy.

A todos, pues, un buen y santo domingo de Pentecostés y que acogiendo sus frutos seamos cada vez más servidores de Dios y más hermanos unos de otros sin excepción.


PREDILECTAS DE LA AUTORA


Cuando comienza la oración?  Con la intención. En el momento que yo tengo la intención de orar me ilumino desde esta oscuridad y quedo en presencia del cielo. El combustible que mantiene la llama de la intención inicial se llama la oración. Entonces con la oración mantengo la llama de la intención prendida.
El Rosario es una oración que mantiene la llama de la intención prendida por mucho tiempo.  La Gracia del Rosario es tan inmensa porque cubre el día que se apellida de hoy.

Si ustedes quieren hacerle un grande favor a la Iglesia Católica oren por todas las personas que persiguen a la Virgen María porque esas personas son los seres humanos que tienen más peligro en este momento porque uds. no se imaginan lo importante que es en este final de los tiempos la presencia de María entre nosotros.
De: Marino Restrepo
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“Un corazón dividido no está hecho para Mí. Soy esposo celoso, reclamo enteramente para Mí el corazón del alma esposa”.
De: Puerta del Cielo.
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UNA DE LAS RAZONES DE LA AGONÍA DE CRISTO
Mi agonía es grande al ver el plan del maligno, de destruir Mi Iglesia con la ordenación de mujeres como sacerdotes. Mi agonía es grande al ver como el enemigo llena los corazones de Mis sacerdotes con el deseo infernal de casarse…
Dictado por Jesús a Bernabé desde 1995 a 200.
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LA OBEDIENCIA
El motor de la obediencia es el amor, sin amor no hay obediencia. Qué se llama obediencia?: hacerlo con amor, eso es obediencia porque si no ya no sería obediencia, sería ley, algo impuesto.
De: Marino Restrepo.
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REGLA DE DISCERNIMIENTO:
Ni la desesperación, ni la angustia, ni la tristeza, ni la pesadumbre, ni las ansiedades del alma vienen de Dios, vienen del demonio que le ataca su alma para que ud. se desestabilice y no pueda acceder a las bendiciones de Dios.
De: San Ignacio de Loyola (El Santo del gran discernimiento)


Cuando Jesús comenzó la vida pública yendo por Palestina, llevando el nuevo anuncio de Amor y Misericordia, no tenía temor de afirmar su Divinidad. Pero no quería que lo afirmaran los endemoniados, porque rechazaba ser reconocido como Dios por el padre de la mentira: el diablo.
De: ¿Sacerdote, quien eres tú?
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“Yo he vencido la muerte. Yo. No satanás. La muerte se vence aceptando la muerte”.
De: La Hora del Getsemany (María Valtorta)


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís