FRASES PARA SACERDOTES

Los votos son para cumplirlos.

Un sacerdote que no busca la santidad es una vocación perdida.

De: Marino Restrepo.

CONSEJO DE MONSEÑOR MARINI A LOS COROS




Cinco consejos de Mons. Guido Marini a los coros.

Noviembre: mes de los difuntos. Libro enseña cómo rezar por las almas de...

A LOS SACERDOTES HIJOS PREDILECTOS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN. (Movimiento Sacerdotal Mariano).



De todas las astucias que Satanás emplee para enredaros saldréis más puros, mas hermosos, más rejuvenecidos.
Y EL SUFRIMIENTO que experimentáis, Yo misma lo transformo en ARMA INVENCIBLE para arrancar a mi Enemigo UN GRAN NÚMERO de hermanos vuestros SACERDOTES, que desde HACE AÑOS tiene atrapados y esclavizados.



"Permaneced siempre en mi Corazón Inmaculado. Si lo hacéis, Yo seré la que haga todo en vosotros, en todo momento.
No os preocupéis más. Aceptad vuestra pequeñez con humildad y mansedumbre.  Decid al Señor:  SOY TU HIJO MÁS PEQUEÑO.  CONOZCO MI POBREZA Y TE DOY GRACIAS."
Luego, amad.  Podréis amar cada día más SI SOIS VERDADERAMENTE LOS MÁS PEQUEÑOS.



Orar, sufrir, amar y reparar.



Recojo a mis hijos buenos y dóciles (los que responden a mi urgente invitación de convertirse a mi Corazón Inmaculado), para reconstruir juntamente Conmigo cuanto el Maligno y sus secuaces destruyen.  De este modo la renovación de la Iglesia y del mundo ha comenzado ya.  Se realiza EN EL SILENCIO, porque el ruido NO se ajusta a la acción de vuestra Madre Celeste. EN LA VIDA OCULTA Y LA HUMILDAD.



Por el modo con que sepáis SUFRIR, CALLAR Y OFRECER, se podrá medir el grado de vuestra fidelidad que deseo llevar hasta el heroísmo.



Mi adversario logra deteneros con las DUDAS y os paraliza con la DESCONFIANZA..  Estáis listos si usáis las armas que os he dado:  LA ORACIÓN, VUESTRA ORACIÓN SACERDOTAL, EL REZO FRECUENTE DEL SANTO ROSARIO, Y EL SUFRIMIENTO, VUESTRA INMOLACIÓN SACERDOTAL.

DIARIO DE SANTA FAUSTINA KOWALSKA.

Jesús me dio a conocer cómo el alma debe ser fiel a la oración; a pesar de las tribulaciones y la aridez y las tentaciones, porque de tal plegaria en gran medida depende a veces la realización de los grandes proyectos de Dios, y si no perseveramos en tal plegaria, ponemos impedimentos a lo que Dios quiere hacer a través de nosotros o en nosotros.  Que cada alma recuerde estas palabras:   Y ENCONTRÁNDOSE EN UNA SITUACIÓN DIFÍCIL, ROGABA MÁS TIEMPO.




La tristeza NO vendrá a un corazón que ama la voluntad de Dios.



Cuanto más imito a la Santísima Virgen, tanto más profundamente conozco a Dios.



Lo que se comienza con Dios, SERÁ DE DIOS, y lo que se comienza con medios puramente humanos, SERÁ HUMANO.



La paciencia, la oración y el silencio refuerzan el alma.



Oh, si el alma que sufre supiera cuánto Dios la ama, moriría de gozo y de exceso de felicidad.  Un día, conoceremos el valor del sufrimiento, PERO ENTONCES YA NO PODREMOS SUFRIR.  EL MOMENTO ACTUAL ES NUESTRO.



Satanás puede ponerse el manto de la humildad, pero NO ES CAPAZ de vestir el manto de la OBEDIENCIA, y es aquí donde se revela toda su maldad.

ESCOGÍ LA VERDAD: EL FIN DE LOS TIEMPOS.

"Gratis lo recibisteis, dadlo gratis"(Mt.10,8)


Que estas palabras del Evangelio resuenen en el corazón de toda la
comunidad cristiana en la peregrinación terrenal camino de la gloria eterna.
Y que estos conocimientos, no sean por nadie “ocultados”, silenciados o
enterrados, lo que que puede significar para todos nosotros, una oportunidad
de conocer la verdad y así alcanzar la salvación.


¿ Fin del mundo o Fin de los tiempos ?

El fin de los tiempos es una ultima llamada a la conversión indicando un
acontecimiento cercano “La parusia o segunda venida de nuestro señor
Jesucristo “ pero señalando ademas, una ultima tribulación o gran
prueba que ha de venir en forma de persecuciones a la iglesia, guerras,
y matanzas que tendrán lugar antes de producirse dicha manifestación
como así esta descrito en el Apocalipsis de San Juan.

En realidad el fin del mundo , es una malinterpretación / elucubración y
deformación del fin de los tiempos . El hombre en su búsqueda de la
verdad siempre ha pretendido aislar de la solución final a su Dios ,
intentando marginar , poniendo a un lado a la verdad absoluta sin la
que nada pudiera ser descubierto sin su permiso , ni tampoco ser
entendido si no hubiese sido manifestado , con lo que se ha quedado
“oprimido” en contestaciones absolutistas que nada tienen que ver con
la voluntad de Dios .

El ser humano solo puede prestar atención a fechas , calendarios debido
a su pobre espíritu y al querer someter su voluntad a signos
manifestados y creíbles por la Fe , se produce cierta rebelión e intento
de dar una solución al eufemismo “ fin de los tiempos” convirtiendolo
rápidamente “en fin del mundo”, con esto la persona sacia esa ambición
de conocimiento humano de una forma tan grosera como falsa.
Grosera por pretenden “terminar” a modo de “aniquilación” un mundo
que no fue creado por las manos del hombre y “falsa” porque solo Dios
puede poner “final” a lo que en realidad nunca tuvo un inicio ya que
Dios posee una existencia infinita ( no tuvo un origen - principio ) y no
puede haber nada que le preceda con lo que nada de lo creado puede
en ninguna de sus expresiones , finalizar, ya que el mundo ,en su
concepción original fue creado con un conjunto de elementos - objetos -
planetas, estrellas, satelites y un largo etcétera- y todo ha sido realizado
en un orden y sometido a semejanza de Dios queriendo introducir lo
que previamente no existía y que esta mas allá de nuestras fuerzas
imaginarias por lo que sabemos que este mundo seguiría “subsistiendo”
sin nuestra ayuda o fuerza vital.

Para entender por lo tanto , que es el Fin de los tiempos , tenemos que
confrontar dicha “aseveración” con la iglesia (nosotros, los bautizados,
somos el cuerpo místico de Cristo). Esta, no es otra que la catolicidad
por su universalidad , ya que no hay nada oculto ni al margen que no se
le haya sido transmitido a modo de realidad salvadora para nuestra
redención en la forma de sacramentos, evangelio y por el mismo Señor
Jesucristo que con su vida, pasión, muerte y resurrección redimió
nuestros almas pecadoras , colmado siempre por la presencia de la
Santísima Virgen Maria sin la cual no existiría la iglesia (Maria es el arca
de la alianza , en la que se reúnen todos los pueblos de la tierra ,
hermanados con su unigénito Jesucristo).

El fin de los tiempos por lo tanto es una prefiguración de los planes de
Cristo , cercanos al fin del mundo . Debemos tomarlo como una seria
advertencia a acontecimientos futuros mucho mas tremendos de lo que
hayamos calculado pues justamente viene a romper todo lo que se daba
por establecido ( por falsamente verdadero ), para dar paso a una
preparación que será la “Bienvenida” de Jesucristo esperado al final de
la historia , cuando se manifieste gloriosamente , en su Segunda Venida
a la tierra.

Diferencia entre vaticinio y profecía

La palabra profecía viene de la palabra griega "prophanai" que se define
como sigue: "pro", que quiere decir "antes", y "phanai", que quiere
decir "hablar". De ahí que se refiere a eventos que se dice, sucederán
por palabras habladas de antemano. Es por eso que la profecía es una
predicción, de un anuncio anticipado de eventos futuros a ocurrir.

La profecía es una manifestación del espíritu Santo . Es un don de
gracia extremadamente poderoso por eso tiene que ser comprendido,
protegido y sometido a la propia Fe - no todo el mundo la tiene - por
eso esta protegido y comprendido dentro de la iglesia para que nadie se
pueda aprovechar de ella o apropiarse de su gigantesco valor de futuro.

La profecía puede ser vista desde la “ciencia” pero solo puede ser
interpretada por la Fe, de ahí que mediante su grandeza pretenda
corregir un futuro acontecimiento - ya previsto por DIOS - en relación al
cuerpo místico de la iglesia. Tiene carácter temporal en su
cumplimiento, ya que se puede evitar o cumplir, pero no anular . Nunca
caduca, es decir, tiene un carácter intemporal pues no tiene fecha y está
fuera del tiempo o lo trasciende.

También se ha definido como fenómeno religioso en el cual un mensaje
es enviado por Dios a los seres humanos, a través de un intermediario o
profeta. Contiene, referencia a eventos futuro , una reprimenda que
debe ser atentada y una exhortaciones para que prestemos atención a
lo que Dios nos manifiesta por la información que se nos
presenta .También es una revelación - explicación- de la voluntad divina.

Un vaticinio es una declaración de un acontecimiento futuro , sin base ni
autoridad moral, pues puede fallar y de hecho se equivoca.
Las profecías no son vaticinios, tampoco apuestas deportivas. Se
presentan bajo manifestaciones divinas que hay que tomar muy en
serio, porque vienen de Dios . Actúan como los semáforos. Tu puedes
cruzar siempre la calle y puedes hacerlo mirando las advertencias dadas
para seguridad de nuestra alma y cuerpo .

Son un indicativo claro de como el mundo va a cruzar - en rojo - . ¿ que
intenta la profecía ? avisar. Pero no de una forma vana, sino dando
consecuencias claras al que lo haga, sin prestar atención.
Estas consecuencias forman parte del mensaje de advertencia, ya que
las revelaciones no se presentan como amenazas sino como “AVISOS DE
DIOS”.

Los mensajes divinos dados por los profetas, no tienen fecha pero
tampoco caducan. Esta "ambigüedad" no esta basada en un falso
testimonio, sino en la misericordia de Dios que no quiere, primero
asustar y después que por su infinito amor desea dar tiempo al hombre
para que se convierta - aviso - o se enfrente a las consecuencias -
castigo -.

Nostradamus no era un profeta, hizo vaticinios de forma que cualquier
posible evento futuro, encaja .De ahí que tenga tanto éxito porque no
se necesita la FE para esperar nada .

Los pronósticos de Nostradamus , que son en realidad vaticinios
camuflados no tienen categoría de profecía, ni tienen las características
de las verdaderas, siendo simples “falsas” predicciones.
Las centurias no poseen carácter apostólico y no identifican mas que
eventos en los que hay rebuscar mucho su paridad , para encontrarle su
enlace directo, y debido a esa ambigüedad permanente siempre tendera
a cumplirse, ya que identifica, nada mas que elementos de la historia
que están por cumplirse . Infinitos significados que simbolizan una
neutralidad absoluta .

El verdadero profeta de Dios, refiere un mensaje apostólico que es a la
vez universal, para la iglesia, los que la forman, que son los cristianos
“bautizados” . Dentro de estas revelaciones divinas encontraremos las
instrucciones de como evitar que se cumplan : reze el rosario, haga
penitencia, ayune , pero el ser humano no cumple con nada y es lo que
la profecía viene a reprochar .

Vaticinio significa, voz del hombre a través del propio “hombre” en
cambio la verdadera profecía no necesita para cumplirse de los juicios
ajenos, sirviendose solo de la Fe : Palabra de Dios “.

Nos dice que sucederá sino le escuchamos, también que consecuencias
nos traerá, pues Dios es eterno y vive desde siempre no teniendo
principio o fin, sin limitaciones en cuanto al tiempo en ninguna de las
esferas que conocemos - segundos, horas, minutos, pasado, presente,
futuro, mañana, noche, día - .Todo esta ya resumido y simplificado por
su omnipotencia .

La temeridad de no mirar con atención, es parte del propio mensaje que
viene a poner énfasis en cosas que dejamos pasar por alto.
Para nosotros es imposible adivinar el futuro pero si podemos predecirlo
por unos acontecimientos a modo de evolución, a medida que se nos
presentan. En esto se basan las “LOS AVISOS DE DIOS” , en darnos, no
fechas, ni un calendario fijo, sino la certidumbre futura que aparecerá
precedida o acompañada de ciertos síntomas .

Los acontecimientos futuros nos son revelados para poder prepararnos y
participar en su desenlace con nuestras oraciones , expiación,
reparación y en fin para colaborar en la obra redentora de Dios, para la
salvación de las almas inmortales.

La diferencia entre un vaticinio y una profecía esta que en Dios
siempre cumple su palabra , ¿ Entiendes porque siempre se cumplirá ?.

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Los documentos esta vez presentados provienen de “Escogí la verdad: El fin de los tiempos" del autor GodLoveus.A partir de esta fecha puede leer el libro que estaré publicando por partes en el blog. 

ORACIONES POR LOS SACERDOTES DIFUNTOS.


Preces por los sacerdotes difuntos

Oremos, hermanos, a Dios todopoderoso y pidámosle que escuche nuestras oraciones y acoja en la asamblea de los santos a nuestros hermanos N.N. que mientras vivieron en la tierra dedicaron su vida al servicio de la Iglesia (y de nuestra comunidad).

- Para que el Señor, que escogió a nuestros hermanos N.N. como pastores de nuestra comunidad (arciprestazgo) los cuente ahora entre sus siervos prudentes y fieles. Roguemos al Señor.

- Para que quien presidía nuestras asambleas aquí en la tierra, acompañado ahora de aquellos que apacentaron a la grey del Señor y que los han precedido en las moradas eternas, celebren a su Señor en la Asamblea festiva de los elegidos. Roguemos al Señor.

- Para que quienes consagraron su vida a anunciar el Evangelio de Cristo a los fieles gocen ahora contemplando cara a cara aquella misma verdad en la que creyeron y predicaron a los hermanos. Roguemos al Señor.

- Para que el Señor mire bondadosamente a nuestra comunidad, nos conceda mantenernos firmes en la fe apostólica, en plena comunión con nuestros pastores, y quiera librar al mundo de todos los males. Roguemos al Señor. 

Escucha, Señor, con piedad, las oraciones que te dirigimos por tus sacerdotes difuntos, a quienes mientras vivían en la tierra encomendaste la misión de representar a Jesucristo en la asamblea de los fieles, haz que ahora sean reconocidos por el Pastor Supremo y consigan el premio de los siervos fieles. Por Jesucristo nuestro Señor.

FUENTE: Roguemos al Señor -Libro-

EL ABORTO: LO QUE DICE LA IGLESIA CATÓLICA.


El aborto es un grave pecado contra el 5to. Mandamiento.


Aborto en el Catecismo de la Iglesia

2270 La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida.Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses te tenía consagrado (Jr 1, 5). Y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo hecho en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra (Sal 139, 15).

2271 Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral. No matarás el embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido. Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la excelsa misión de conservar la vida, misión que deben cumplir de modo digno del hombre. Por consiguiente, se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes abominables.

2272 La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. "Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae", es decir, "de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito", en las condiciones previstas por el Derecho. Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad.

2273 El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación: "Los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto creador que la ha originado. Entre esos derechos fundamentales es preciso recordar a este propósito el derecho de todo ser humano a la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la muerte". "Cuando una ley positiva priva a una categoría de seres humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos ante la ley. Cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho... El respeto y la protección que se han de garantizar, desde su misma concepción, a quien debe nacer, exige que la ley prevea sanciones penales apropiadas para toda deliberada violación de sus derechos". 

El embrión

2274 Puesto que debe ser tratado como una persona desde la concepción, el embrión deberá ser defendido en su integridad, cuidado y atendido médicamente en la medida de lo posible, como todo otro ser humano. El diagnóstico prenatal es moralmente lícito, "si respeta la vida e integridad del embrión y del feto humano, y si se orienta hacia su protección o hacia su curación... Pero se opondrá gravemente a la ley moral cuando contempla la posibilidad, en dependencia de sus resultados, de provocar un aborto: un diagnóstico que atestigua la existencia de una malformación o de una enfermedad hereditaria no debe equivaler a una sentencia de muerte".

2275 Se deben considerar "lícitas las intervenciones sobre el embrión humano, siempre que respeten la vida y la integridad del embrión, que no lo expongan a riesgos desproporcionados, que tengan como fin su curación, la mejora de sus condiciones de salud o su supervivencia individual". "Es inmoral producir embriones humanos destinados a ser explotados como `material biológico' disponible". "Algunos intentos de intervenir en el patrimonio cromosómico y genético no son terapéuticos, sino que miran a la producción de seres humanos seleccionados en cuanto al sexo u otras cualidades prefijadas. Estas manipulaciones son contrarias a la dignidad personal del ser humano, a su integridad y a su identidad".

Aborto en la legislación canóniga (Canon #1398) 

Decreta que la realización de un aborto o la ayuda prestada para realizarlo, constituye una de las 7 ofensas explícitamente castigadas con la excomunión según el Derecho Canónico; conlleva un castigo automático de excomunión (Latae Sententiae), y no necesita ninguna declaración oficial de la Iglesia para llevarlo a cabo. Sólo el obispo o su delegado pueden quitar el castigo de la excomunión. Los católicos que buscan librarse del castigo de excomunión, deben acudir a su confesor local.
La excomunión afecta a todos aquellos que cometen este crimen conociendo el castigo que conlleva y por lo tanto, incluye a los cómplices sin cuya ayuda no habría podido ser cometido el crimen (Canon 1329).

Con esta sanción, la Iglesia deja claro que el aborto es un crimen muy grave y peligroso, e incentiva a los que lo cometen a buscar sin tardanza, el camino de la conversión. En la Iglesia, el propósito de la excomunión es concienciar plenamente a una persona de la gravedad de un pecado particular y de promover una auténtica conversión y arrepentimiento (Cf EV 62B). La Iglesia siempre busca a quienes se han apartado del redil para ofrecerles la medicina del perdón. Pero para ello es necesario ayudarles a ver la verdad sobre el pecado y las consecuencias. No se puede sanar una enfermedad que no se reconoce.


El Magisterio de la Iglesia Católica ante el problema del aborto
José María López Ríocerezo, Doctor en Derecho

Repitiendo la unánime y universal enseñanza de la Iglesia, la revelación, la recta razón, el derecho y la ciencia moderna están taxativamente de acuerdo en sostener que "el fruto de la concepción es ya una vida humana", que reivindica, como cualquier otro ser humano, aunque sea en desarrollo, su derecho a la existencia. El negárselo lleva consigo la supresión de un ser inocente. 

"Cuanto atenta contra la vida, dice el Concilio Vaticano II - homicidios de cualquier clase, genocidios, abortos, eutanasia y el mismo suicidio deliberado..., todas estas prácticas y otras parecidas son en sí mismas infamantes, degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador." (Gaudium et spes, número 27.) 
Esto, en moral, se califica como pecado grave, objetivamente tal. Es un desorden que ofende a Dios, autor de la vida; al ser humano, a quien se priva del derecho a existir, a la comunidad humana y eclesial, a las que el ser humano está destinado a agregarse. La gravedad de este pecado queda subrayada por la Iglesia con una pena especial: la excomunión [automática], como está prevista en la legislación canónica vigente (cf CIC can. 1398), sin otra formalidad que las previstas por dicha legislación: que se procure voluntariamente el aborto y que se tenga conocimiento de su penalización. El fiel que se mancha con el "abominable crimen del aborto" (cf. Gaudium et spes, número 51), se excluye automáticamente él mismo de la comunión con la Iglesia y queda privado de los Sacramentos. 

La Santa Sede ha condenado siempre el aborto (cf. S. Oficio 1889 y 1895). Pío XII, en el discurso a las ostétricas, el 29 de octubre de 1951, declaraba: "Ningún hombre, ninguna autoridad humana, ninguna ciencia, ninguna indicación médica, eugenésica, social, económica, o moral puede exhibir u otorgar título jurídico válido para disponer directa y deliberadamente de una vida humana inocente." 

Pablo VI, en la Humanae vitae y en la carta al cardenal Villot del 3 de octubre de 1971, afirmaba: "La vida no pertenece al hombre. Le sobrepasa porque ha sido recibida de Dios. Es sagrada. Ningún hombre puede disponer de ella a su antojo." 

"Corresponde a la conciencia de los seglares, convenientemente formada, procurar incansablemente con todos los medios legítimos y oportunos, que la ley divina quede grabada en la sociedad terrena" (Gaudium et spes, número 43; Lumen gentium, número 36; Apostolicam actuositatem, número 11; Mensaje de la XV Asamblea General de la C.E.I., 30 de mayo de 1978, número 3; las declaraciones de las Conferencias Episcopales de todos los países y hasta las reiteradas afirmaciones que el Papa Juan Pablo II hizo en la ciudad italiana de L'Aquila el sábado 30 de agosto de 1980, que tuvieron gran resonancia en todo el mundo por su categórica y dramática llamada del Pontífice contra el aborto, que impresionaron y ocuparon las primeras páginas de la prensa mundial). Sobre el particular añadía el Santo Padre: "Me llegan noticias terribles sobre lo que está ocurriendo en este campo. Yo, como Vicario de aquel que es la vida del mundo, alzo mi humilde voz de defensa de los que no han nacido, ni han tenido, ni tendrán nunca voz: ¡No se puede suprimir la vida en el seno de la madre!" El Papa dijo también: "A vosotros, laicos católicos, os recuerdo la invitación de vuestros obispos a trabajar por cambiar las leyes actuales sobre el aborto, moralmente inaceptables, por normas que sean respetuosas con el derecho a la vida." 

Todos estos textos recuerdan la posición de la Iglesia, que no ha variado nunca. La Iglesia Católica ha considerado siempre que el niño en el seno de la madre es mucho más que una obra de Dios; es una imagen suya que se está haciendo y preparándose para aparecer. Así lo recuerda la Epístola de San Bernabé en el siglo II de nuestra era. 

El Magisterio ha variado en la calificación que daba al aborto, pero no en su condenación. Si en el Renacimiento algunos teólogos intentaron justificar las prácticas abortivas sosteniendo que el feto no adquiría la vida humana hasta su nacimiento, tal proposición fue condenada por el Papa Inocencio XI y por San Alfonso María de Ligorio. 

Decía Donoso Cortés que las justas batallas han de reñirse aún cuando no tengamos seguridad del éxito, pues de lo que Dios nos pedirá cuenta no es de haber conseguido o no la victoria, sino del esfuerzo o lucha por conseguirla. Y, morir por una causa justa, es siempre un bello morir. Si, como decía Horacio, es dulce y glorioso morir por la Patria, qué no será morir por Dios y por sus ideales y principios básicos. 

Fuente: Artículo publicado en Ya (España), el 27 de abril de 1982.

Citas del Magisterio de la Iglesia sobre el aborto procurado

"Con la fecundación ha comenzado la aventura de una nueva vida humana, cada una de cuyas grandes capacidades exige tiempo, un largo tiempo, para ponerse a punto y estar en condiciones de actuar. Lo menos que se puede decir es que la ciencia actual, en su estado más evolucionado, no da ningún apoyo sustancial a los defensores del aborto. Por lo demás no es incumbencia de las ciencias biológicas dar un juicio decisivo acerca de cuestiones propiamente filosóficas y morales, como son la del momento en que se constituye la persona humana y la legitimidad del aborto. Ahora bien, desde el punto de vista moral, esto es cierto: aunque hubiese duda sobre la cuestión de si el fruto de la concepción es ya una persona humana, es objetivamente un pecado grave el atreverse a afrontar el riesgo de un homicidio" (Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración De aborto procurato, 18 de noviembre de 1974, número 13). 

"Ciertamente ningún dato experimental es por sí suficiente para reconocer un alma espiritual; sin embargo, los conocimientos científicos sobre el embrión humano ofrecen una indicación preciosa para discernir racionalmente una presencia personal desde este primer surgir de la vida humana: ¿cómo un individuo humano podría no ser persona humana? El Magisterio no se ha comprometido expresamente con una afirmación de naturaleza filosófica, pero repite de modo constante la condena moral de cualquier tipo de aborto procurado. Esta enseñanza permanece inmutada y es inmutable" (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción Donum vitae sobre el respeto por la vida humana naciente y la dignidad de la procreación, 22 de febrero de 1987, Parte I, número 1; cf Pablo VI, Discurso a las participantes al XXIII Congreso Nacional de los Juristas Católicos Italianos, 9 de diciembre de 1972). 

"El ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deden reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida" (Ibid; Catecismo de la Iglesia Católica, 11 de octubre de 1992, número 2270). 

"...el absoluto carácter inviolable de la vida humana inocente es una verdad moral explícitamente enseñada en la Sagrada Escritura, mantenida constantemente en la Tradición de la Iglesia y propuesta de forma unánime por su Magisterio" (Juan Pablo II, Carta encíclica Evangelium vitae, 25 de marzo de 1995, número 57). 

"Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral" (Catecismo de la Iglesia Católica, 2271). 

"Por tanto con la autoridad conferida por Cristo a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con los Obispos de la Iglesia Católica, confirmo que la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral" (Evangelium vitae, 57). 

"Ante la norma moral que prohíbe la eliminación directa de un ser humano inocente `no hay privilegios ni excepciones para nadie'" (Ibid; Juan Pablo II, Carta encíclica Veritatis esplendor, 6 de agosto de 1993, número 96). 

"La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. `Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae' (CIC can. 1398), es decir, `de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito' (cf CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cf CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad" (Catecismo de la Iglesia Católica, 2272). 

"El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación" (Ibid, 2273). 

"...los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto creador que la ha originado. Entre esos derechos fundamentales es preciso recordar a este propósito: el derecho de todo ser humano a la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la muerte" (Donum vitae, Parte III; cf Catecismo de la Iglesia Católica, 2273). 

"...debe quedar bien claro que un cristiano no puede jamás conformarse a una ley inmoral en sí misma; tal es el caso de la ley que admitiera en principio la licitud del aborto. Un cristiano no puede ni participar en una campaña de opinión en favor de semejante ley, ni darle su voto, ni colaborar en su aplicación" (De aborto procurato, 22).

"Lo que por el contrario incumbe a la ley es procurar una reforma de la sociedad, de las condiciones de vida en todos los ambientes, comenzando por los menos favorecidos, para que siempre y en todas partes sea posible una acogida digna del hombre a toda criatura humana que viene a este mundo. Ayuda a las familias y a las madres solteras, ayuda asegurada a los niños, estatuto para los hijos naturales y organización razonable de la adopción: toda una política positiva que hay que promover para que haya siempre una alternativa concretamente posible y honrosa para el aborto" (Ibid, 23). 

Ampliada la definición del aborto
A la luz de los nuevos fármacos y procedimientos quirúrgicos con respecto al aborto, de lo que sabemos acerca de la concepción y de las enseñanzas de la Iglesia Católica en lo referente a la santidad de la vida humana, surgió la pregunta de si "la definición legal que utiliza la Iglesia es algo más amplio que lo que hasta ahora se entendía por aborto", dijo el Padre dominico Joseph Fox, miembro de la Comisión Pontificia para la Interpretación Auténtica del nuevo Código de Derecho Canónico. 

La comisión dijo que constituye un aborto cualquier método utilizado para ponerle fin a una vida humana desde el momento de su concepción hasta el nacimiento y por lo tanto, materia de excomunión. 

El Padre Fox opina que la nueva interpretación abarca todo tipo de sustancia abortiva, inclusive los dispositivos intrauterinos y cierto tipo de píldoras para el control de la natalidad. (Nota del editor: en realidad la mayoría de las píldoras anticonceptivas -- si no todas --, presentes en el mercado hoy, pueden causar abortos, parte del tiempo, en las primeras etapas del embarazo.
La comisión dio a conocer su decisión al Vaticano el el 24 de noviembre de 1988. La medida aclara el cánon 1398, que dice: "quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión." 

La declaración del 24 de noviembre dice que el aborto no es sólo "la expulsión del feto inmaduro", sino "la muerte del mismo feto, de alguna forma y en algún momento, desde su concepción". 

El Padre Fox explicó que la idea tradicional del aborto era la expulsión del feto vivo pero incapaz de vivir fuera del útero. "Las tecnologías recientes han oscurecido esta idea tradicional", señaló. 

En la nueva definición de métodos abortivos se incluyen el dispositivo intrauterino, que impide la implantación de un óvulo fertilizado; las píldoras de control de la natalidad que también impiden la implantación del óvulo o estimulan las contracciones uterinas para rechazarlo. 
Sin embargo, para hacer efectivo el delito de excomunión, debe existir el conocimiento del embarazo y que la persona procure el aborto deliberadamente, señaló el Padre Fox, y reconoció que en el caso del dispositivo intrauterino u otro tipo de método abortivo, podría desconocerse si ha ocurrido un aborto. 

Fuente: La Voz Católica (Miami), 2 de diciembre de 1988. 

LOS NIÑOS LE CANTAN A MARÍA, LA PARTE FEMENINA DE DIOS.

Les Choristes (banda sonora comercial de la película del director francés Christophe Barratier Les Choristes -2004-)


Alexander Kalbitz (soprano) singing Ave Maria by Gounod-Bach (2005)



Los Chicos de Puerto Rico (Tony,Rey,Migue y Chayanne) (Década de 1980)


HISTORIAS DE NUESTROS SACERDOTES 2.

Los sacerdotes viven experiencias maravillosas constantemente


Y a mí qué...
Autor: Pablo Félix Aranda Alagarda

He descubierto que la Iglesia no viene a imponerme nada, sólo a ofrecerme su ayuda»

Al mes de ser ordenado sacerdote se me envió de capellán a un hospital durante el mes de agosto. Yo entraba en todas las habitaciones y saludaba a los enfermos de la misma manera: «Buenos días, soy el capellán, vengo a saludarle». La reacción solía ser positiva, a veces era de extrañeza y, unas pocas veces, de rechazo.

Pero hubo una que me llamó poderosamente la atención y que cuatro años después no he podido olvidar.

Entré como de costumbre en una habitación y encontré una mujer anciana. Al saludarla y decirle «Buenos días, soy el capellán...» la mujer me contestó: «Lo que pasa es que yo no creo en Dios». Mi respuesta un tanto impulsiva fue: «Y a mí qué; yo sólo vengo a saludarla». Ahí quedó la conversación.

La sorpresa fue cuando volví unos días más tarde y aquella anciana me dijo: «Lo estaba esperando ansiosamente. Su respuesta “y a mí qué” me sorprendió muchísimo y no he dejado de pensar en ello. He descubierto que la Iglesia no viene a imponerme nada, sólo a ofrecerme su ayuda».
No dejé de visitarla un sólo día hablando de las cosas de Dios, y hasta hoy, cuatro años después, continúa nuestra amistad.


Un sacerdote no nacido
Autor: Eustache Saint Hubert. Puerto Príncipe (Haití)

Aquel niño es uno de los sacerdotes que acaban de ser ordenados aquí

Hace 5 años asistí a una ordenación sacerdotal. Después de la ceremonia una mujer vino hacia mí muy emocionada y me dijo:

«Padre, tengo que contarle algo: Cuando usted era un joven sacerdote yo escuché un retiro que usted había predicado en la catedral de Puerto Príncipe. En su sermón usted habló sobre el aborto. Dijo que las madres deben velar por sus hijos, pues “este hijo que quizá quieren destruir podría llegar a ser presidente de la república, sacerdote u obispo”.

»En aquel momento yo llevaba un niño en mi seno y tenía la intención de abortarlo. Después de su sermón reflexioné mucho, y cambié de opinión a causa de sus palabras. Pues bien, aquel niño es uno de los sacerdotes que acaban de ser ordenados aquí. Sentí la obligación de agradecerle…»

Yo le respondí: «Demos gracias a Dios».


(Historias extraidas del libro 100 historias
en blanco y negro. Recopilación de la web Catholic.net)

MENSAJES DE SALVACIÓN DE JESÚS EL BUEN PASTOR. Séptima Parte.

Mensajes de “El buen Pastor Enoc” del día 23 de enero de 2011.


¡PASTORES DEL HOGAR: RETOMAD CUANTO ANTES
EL CONTROL DE VUESTROS HOGARES!

¡LLAMADO URGENTE DE JESÚS EL BUEN PASTOR A LOS PADRES DE
FAMILIA!

Hijos míos, que mi paz esté con vosotros.

Os hago un llamado urgente pastores del hogar: retomad cuanto antes el control de vues-tros hogares; vuestros hijos se están perdiendo por la falta de amor, diálogo, perdón y lo más importante por la falta de Dios en vuestros hogares. La juventud está siendo presa fácil de mi adversario, por la falta de oración y cumplimiento de mis preceptos; la rebeldía es el común hoy de muchos jóvenes, la música con sus mensajes subliminales, el mo-dernismo y la vida fácil, están llevando a la juventud a la pérdida de los valores morales y espirituales; blasfemar contra Dios es ya una costumbre en la juventud de estos últimos tiempos. Son muy pocos los jóvenes que oran y cumplen mis preceptos.

La inmensa mayoría de la juventud está perdida y vosotros padres de familia seguís en vuestro letargo espiritual, que os llevará también, si no despertáis, a la muerte eterna. ¿Qué esperáis pastores del hogar, para retomar el control de vuestros hogares? Vuestros hijos se están perdiendo por la falta de amor y la carencia de Dios en vuestros hogares; el libertinaje, en que viven tantos jóvenes de hoy, los está llevando al abismo; los abortos, la drogadicción y el modernismo, la carencia de valores, están sumiendo a la juventud en las tinieblas. Os digo, padres de familia, que vosotros sois responsables ante mí, por la educación moral y espiritual de vuestros hijos; dejad de seguir siendo perros mudos, para que no os lamentéis mañana cuando os pida cuenta de vuestros hogares.

Acordaos: Todo árbol que no de buen fruto, será talado, cortado y tirado al fuego. Un árbol bueno da frutos buenos, más un árbol malo da frutos malos. Recapacitad, padres de familia, y no sigáis viviendo tan relajadamente, porque el tiempo de mi justicia está tocando a vuestras puertas; prestad más atención a vuestros hijos, que haya más diálogo, amor y comprensión en vuestros hogares; acordaos que el amor es la base del perdón; sin amor no hay vida.

Amar es: Escuchar, dialogar, comprender, perdonar, educar, corregir, guiar y ante todo, amor es Dios. Sin Dios en vuestros hogares no hay vida. Retomad la oración en familia, especialmente el rezo del Santo Rosario de mi Madre; mi Coronilla de la Misericordia; reconciliaos con vuestro Padre Celestial, a través del Sacramento de la confesión; alimentaos de mi Cuerpo y de mi Sangre, al menos una vez por semana en mi fiesta dominical; cumplid con mis preceptos y os daré mi paz y mi salvación. Es tiempo de oración; no sigáis tan relajados, porque la hora de la justicia divina está tocando a vuestras puertas. Despertad pues padres de familia, porque se acerca la venida de vuestro Eterno Pastor; permaneced despiertos y con vuestro rebaño reunido, para que cuando venga a pediros cuentas, no tengáis de qué lamentaros. De nuevo os digo, que mi paz esté con vosotros.

Soy vuestro Padre: Jesús el Buen Pastor de su Rebaño.



Mensaje de “El buen Pastor Enoc” del día 28 de noviembre de 2010.

ESTOY EN EL SAGRARIO: VENID A VISITARME

Hijos míos, que mi paz esté con vosotros.

Hijos míos: mirad como la humanidad sigue en su letargo espiritual, se niegan a buscar-me, se niegan a hablar conmigo. Yo que soy la solución a sus problemas. Yo que soy la vida. ¿Cuánto más desprecio e ingratitud tengo que soportar?.

Quiero darles mi amor, paz y plenitud, pero no, están ciegos y sordos; aunque tienen ojos no ven, aunque tienen oídos no escuchan; van por el mundo como sombras errantes. Le dan la espalda al Dios de la vida, al único que puede salvarlos y darles el gozo eterno.

¡Oh humanidad, quitaos de una vez la venda que os cubre para que podáis ver la luz de la vida, y podáis escuchar la palabra de la verdad!

Yo soy el camino que andáis buscando.

Yo soy la verdad que os hará libres.

Yo soy la vida que quiero derramar en abundancia sobre vosotros.

Miradme, escuchadme: Aquí estoy; soy vuestro Dios que me he quedado con vosotros en el silencio de cada sagrario. Estoy preso y solitario, pero lleno de amor por vosotros. Mis brazos están abiertos esperándoos hijos pródigos. No paséis de largo: soy vuestro Padre que os ama y quiere daros lo mejor de él.

No temáis, soy un Padre amoroso, indulgente y misericor-dioso. Si venís a mí, con un corazón contrito y humillado me desbordaré en amor y bendiciones hacia vosotros.

Yo soy la solución a vuestros problemas. Yo soy el ali-mento en vuestra mesa. Yo soy la paz de vuestros hoga-res. Sólo os pido que me regaléis unos pocos minutos de vuestro tiempo y os acerquéis a mí, con fe y confianza; habladme, depositad en mí vuestras preocupaciones y ne-cesidades; que yo vuestro Padre escucharé y solucionaré a la menor brevedad posible si lo que me pedís es para bien y salvación de vuestras almas.

De nuevo os digo: no temáis hijos míos; venid a visitarme; mis brazos están abiertos para todos aquellos que quieran ser perdonados. Soy fuente inagotable de misericordia, amor y perdón.

Acordaos: Que mi compasión es mucho más grande con aquel que se siente en pecado y quiere volver a mí. Venid pues, os estoy esperando. Estoy aquí en el sagrario. No tardéis, os amo mis pequeños y no quiero que ninguno se me pierda.

Soy vuestro Padre: JESÚS SACRAMENTADO

Dad a conocer mis mensajes hijos míos, a todas las naciones.

EL DEMONIO, SUS TERRENOS Y SUS COMBATES (Sexta parte)

Algunos símbolos que sin saber su significado hemos usado, son invitaciones que abren puertas al mundo espiritual, y que al tenerlos o usarlos, por ignorancia estamos permitiendo que nuestro hogar, nuestro trabajo o nuestras relaciones sean contaminadas. Muchas veces no comprendemos porqué nuestras oraciones no son contestadas, y la respuesta es que tenemos en nuestra casa, trabajo, negocio, o en el lugar donde solemos orar, símbolos que encierran antiquísimos poderes ocultistas usados por brujos y hechiceros a lo largo de la historia de la humanidad. (Jos.7,13)


 
CRUZ DE NERÓN: También se le conoce como signo de "amor y paz". Otro signo que es de burla a la cruz de Jesús. También significa: Las ruinas del hombre muerto. Apareció en algunos bastones de los SS de Hitler.

 
CUERNO ITALIANO. Unicornio. Fue introducido por los Druidas de Escocia e Irlanda. Es asociado con la Buena suerte y la Buena fortuna. También es usado como el "ojo del mal". Además significa que Satanás tomará control de tus finanzas.

 
HEXAGRAMA O SELLO DE SALOMÓN: Es uno de los símbolos más potentes usados en los poderes de las tinieblas. Usado en los trabajos de magia. Se confunde con la estrella de David, pero ésta estrella está dentro de un círculo.

 
PENTAGRAMA: Símbolo usado en brujería, representa los elementos, la tierra, el viento el fuego y el agua, con el espíritu rodeándolos. Estrella que identifica al Satanismo.

 
SVASTICA O RUEDA DEL SOL. Es un símbolo religioso antiguo usado mucho tiempo antes de que Hitler tomara el poder. Ha sido usado en inscripciones Budistas, Monumentos Celtas y monedas Griegas. Representa el curso del sol en los cielos. También representa el poder del boomerang, todo lo que sube tiene que bajar, todo lo que haces se devuelve.

 
ZODIACO: Usado en adoración satánica oculta. Los practicantes conocen a su Dios como Baal o Lucifer. Esto incluye los signos de los horóscopos.

Pbro. Ernesto María Caro

Como María, todo por Jesús y para Jesús

"A MIS SACERDOTES" De Concepción Cabrera de Armida. CAPITULO XXII: La embriaguez.

MENSAJES DE NUESTRO SEÑOR 
JESUCRISTO PARA SUS PREDILECTOS.

(“A mis Sacerdotes” de Concepción Cabrera de Armida)

XXII

LA EMBRIAGUEZ

“Un vicio que me contrista en sumo grado, en algunos de mis sacerdotes, es el de la embriaguez; este vicio va ligado, lleva en sí a otros vicios y nefandas caídas.

Es un vicio que entorpece y mancha, que mata a la vida del espíritu y la luz de la fe y avasalla todo para satisfacerse. Es un vicio con séquito: lleva impureza y mil torpezas nefandas y apaga la caridad en los corazones.

El corazón del sacerdote, más que ningún otro, debe arder en las tres virtudes teologales muy principalmente; y la embriaguez opaca estas virtudes y hasta llega a destruirlas; pero ¡ay del sacerdote que pierda este infinito tesoro, porque no le quedará más que un infierno eterno!

Muchos de mis sacerdotes tibios, arrepentidos de llevar la dignidad santa que Yo les di, braman contra ella, si no exteriormente, si en su interior que Yo veo, porque los priva de muchos apetitos malos y les exige una vida angélica y santa.

Estos, generalmente, son los que se lanzan desesperados a embotar sus sentidos, para no sentir el peso de la vocación sacerdotal que les oprime.

Buscan descanso en donde sólo encontrarán pecados y remordimientos; en lugar de cultivar su espíritu, de practicar virtudes, de clamar al cielo, de dedicarse a estudios, etc.; se lanzan a la disipación, a las tertulias con la gente del mundo, a diversiones y a las mil ocasiones de pecar que Satanás no desperdicia.

Y en vez de encontrar alivio en ese desenfrenado torbellino, encuentran incentivos, que los precipitan a su ruina.

Y Yo, ¿qué sentiré al ver pisoteada semejante gracia de la vocación sacerdotal? ¡Qué herida tan honda para mi Corazón de amor!

Los ángeles se admiran de semejante aberración, y los demonios aplauden su obra, en lo que más me duele, en esas almas selectas, de predilección infinita, que desde la eternidad las amé y destiné a mi servicio.

¿Sentir que es carga, una gracia tan insigne?... ¿Tirarme a la cara ese don celestial?... ¿Arrastrar por el suelo, esa predilección que no tiene nombre?

¡Hasta dónde llega la ingratitud de quienes más amo sobre la tierra! ¿Cómo no chorrear sangre mi Corazón tan fiel con semejantes deslealtades?

Dejen que derrame en su alma la amargura de la Mía, que me lacera, que me tritura, que me da la muerte, que no muero de dolor sólo porque soy Dios, porque ya morí como hombre y por los hombres.

Mi Iglesia llora la pérdida de sus sacerdotes; María gime, y Yo busco sangre para borrar esos crímenes ante mi Padre celestial, para detener sus iras, para redoblar mis gracias sobre esas desgraciadas almas, que se pierden por ese vicio de la embriaguez y que aborrecen su vocación.

El remedio para un sacerdote, tentado en su vocación, es orar, descubrirse a su Obispo, y buscar refugio en mi Corazón y en María.

Su remedio está en la oración, en la meditación de las verdades eternas, en la penitencia, en acercarse confiados más a Mí, con la fe y la confianza, en el trabajo constante. Y la ola envenenada pasará, y su alma, acrisolada, tendrá un aumento de gracia santificante, que nunca niego si se me pide con humildad.

¡Que acudan al Espíritu Santo, que limpien su alma para ver a Dios en ella; que se renuncien, que se venzan, que obedezcan, que se humillen, que clamen misericordia! ¡Cuántas almas se alejan de Mí por el escándalo que mis sacerdotes les dan embriagados y que no han sido capaces de vencer el vicio!

Este pecado también es de grandes consecuencias, porque no sólo se me ofende personalmente a Mí sino que hace que otras muchas almas me ofendan, se retiren de los sacramentos, murmuren de la Iglesia y hasta pierdan la fe.

Una cadena de almas arrastra al mal un sacerdote indigno del nombre que lleva.

¿Cómo aconsejar la templanza al que no la tiene? ¿Cómo aplicar los santos sacramentos el que no está en sus cabales por el alcohol? ¿Cómo tomar en sus indignas manos mi Sangre, para aplicarla a las almas, quien sacrílegamente se la toma deshonrándola?

¿Cómo decir Misa, y hasta a veces gozándose en el licor material que va a consagrar, el que tiene ese vicio que me repele (que hasta ahí abusa de la cantidad), que repugna a la infinita limpidez de mi ser?

A veces, con torpeza material y no en sus cinco sentidos, hay quien celebre tan alto sacramento: y esto no puede nadie comprender hasta qué grado de repugna bajar a aquellos labios que apenas saben lo que dicen; a aquellas manos manchadas, a aquel corazón más negro que la noche.

Pero Yo, al oír pronunciar las palabras de la Consagración, siempre bajo, siempre opero la transubstanciación, siempre transformo al sacerdote en Mí.

Y ¡qué sentiré cuando el sacerdote está lleno de brumas y encadenado a este vicio detestable de la embriaguez? Éstos son los martirios que oculto en mi Corazón: ¡cuánta es mi felicidad en cumplir mi palabra de bajar a los altares! ¡Oh amor infinito con que voluntariamente me he atado, obedeciendo siempre las palabras del sacerdote al consagrar, por más indigno que este sea!

¡He aquí un viso de mi amor si cálculos, de mi infinito amor, que sabiendo lo que había de sufrir en las Misas me ofrecí y acepté gozoso este papel de Víctima, este misterio con todas sus consecuencias y sólo por estar cerca de las almas, para darme a ellas en el Sacramento del altar, para hacerlas felices, para que mi Iglesia tuviera en Mí al tesoro de los tesoros! Pasé por todo con tal de que el hombre tuviera un Jesús – hostia, sacrificado por su amor; no sólo en la institución de aquella memorable noche en el Cenáculo, sino Crucificado en lo más íntimo de mi alma por los mismos míos que debieran ser otros Yo y que no lo son.

Sólo Yo sé lo que sufro, lo que cubro, lo que disimulo, lo que perdono, lo que detengo ante un cielo airado con los sacerdotes culpables. Sólo Yo, sólo María contempla y presencia dolorida estos crímenes inauditos, sabemos el alcance de tan horribles ofensas que hacen temblar al cielo.

Pero Yo, en mi papel de Redentor, y María, en su papel de corredentora, detenemos el rayo de la ira de mi Padre, al ofrecerle mi Sangre, mis méritos, mis suspiros, mis sollozos como Hombre-Dios que quiere arrancar del cielo perdones y no venganzas para quienes tan duramente, tan ingrata y cínicamente me tratan –como un trapo viejo- y con tan negra villanía”.

Que el Espíritu Santo y la Virgen María los transforme en otros Jesús,


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“A los Sacerdotes, hijos predilectos de la Virgen Santísima.”

En la pureza, en el silencio y en la fidelidad seguid cada día a la Madre Celeste, que os conduce por la misma vía de Jesús Crucificado.

Es la vía de la renuncia y de la perfecta obediencia, del sufrimiento y de la inmolación.

Es la vía del Calvario, que también vosotros debéis recorrer, llevando cada día vuestra cruz y siguiendo a Jesús hacia la consumación de la Pascua.

Entonces me daréis también a Mí una poderosa fuerza de intercesión, con la cual podré forzar la puerta de oro del Corazón de mi Hijo para derramar la plenitud de su Misericordia (…).”

Advertencias Del Mas Alla a La Iglesia Contemporánea. (Padre Arnold Renz).

SIN LAS ALMAS EXPIATORIAS, LOS SACERDOTES EN MASA AL INFIERNO.

Esto debe ser una advertencia para vosotros, los que todavía vivís en el mundo.  Debería ser una terrible advertencia para los actuales Sacerdotes, porque no han emprendido o no emprendieron el buen camino.  Muchos de ellos han sido, como yo, durante un período más o menos corto, buenos sacerdotes o pasablemente buenos.  Pero ahora se encuentran en el amplio camino, en el camino que lleva a la perdición. SI NO RECIBEN UNA GRACIA ESPECIAL, porque un laico cualquiera o un alma expiatoria, a los que habría que predicarlo, reza por él, y espía...ENTONCES ESTÁN PERDIDOS.  ¡Es una terrible y espantosa tragedia, que ocurra eso!  ¡Yo no puedo modificarlo!  ¡TENGO QUE DECIR LAS COSAS COMO SON, y COMO ME HA SUCEDIDO A MI! No hay nada que hacer.  El de ahí arriba (señala hacia lo alto) no es un hombrecito que cambie de repente todas las leyes, COMO QUISIERAN LOS HOMBRES DE HOY EN DÍA.

El de ahí arriba (señala hacia lo alto) no da azúcar a las lenguas porque los hombres quisieran gustar el azúcar.  EL ES SIEMPRE EL MISMO.  Eso es una terrible tragedia.  ESO NO PUEDE CAMBIARSE, A PESAR DE QUE LOS HOMBRES DE HOY EN DÍA, Y ESPECIALMENTE EL CLERO, QUISIERAN CAMBIARLO. ES UN HECHO DEFINITIVO QUE NO SE PUEDE CAMBIAR NADA EN LAS LEYES DE DIOS.  LA TERRIBLE TRAGEDIA CONSISTE EN QUE EL HOMBRE MISMO ES EL QUE TIENE QUE MODIFICARSE...INMEDIATAMENTE, SIN PÉRDIDA DE TIEMPO...COMENZANDO PRIMERAMENTE POR SÍ MISMO. Porque Cristo ha dicho:  "Si tu ojo te causa perdición, arráncatelo y échalo" (con una voz terrible).

E:  ¡En nombre de Jesús, di la verdad y solamente la verdad!

V:  ¡Y eso, El no lo ha dicho así porque sí! Eso es verdad en la medida más amplia y completa. Los ojos han sido la perdición de muchos sacerdotes.  Ven demasiado y comprenden demasiadas cosas que no tendrían que ver y no tendrían que comprender.  Eso comienza con la televisión y continúa con...

E.  ¡Di la verdad, y solamente la verdad, Verdi Garandieu!

V: ...Y CONTINÚA CON LAS MUJERES QUE DESGRACIADAMENTE PUEDEN ESTAR TAMBIÉN HOY EN DÍA EN EL CORO DE LA IGLESIA.  Esto corresponde y se refiere a todo lo que puede servir a la seducción.  Esto tiene hoy una especial validez.  Ya Judas ha tenido que decir: "Antes, las mujeres llevaban un velo, especialmente durante la misa.  Hoy ya no lo llevan. Pero tienen que volver a llevarlo". Y si no lo llevan, entonces no debería estar colocado el altar de cara al pueblo, porque yo, Verdi Garandieu, he leído la misa todavía hacia el altar y no hacia el pueblo.  Y SIN EMBARGO, HE CAÍDO EN LA TENTACIÓN. TANTO MÁS LOS SACERDOTES ACTUALES, CUYOS OJOS...

E: ¡Di la verdad, Garandieu, solamente la verdad, en nombre de Jesucristo!

El Evangelio Según Me Ha Sido Revelado. (María Valtorta).

Despojaos de vuestras pasiones para resultar ágiles en el seguir a Cristo. Tened la buena voluntad de creer, de mejorar, de desear la salud, y la salud será dada; la tengo en mi mano, pero sólo se la doy a quien tiene buena voluntad de poseerla, porque sería una ofensa a la Gracia el darla a quien quiere continuar sirviendo a Satanás.



La paz a todos los que me anhelan. El que me anhela, anhela el bien, y Yo lo quiero como a un amigo. 



Conmigo solo puede estar quien ama la humildad, la mansedumbre, la honestidad y el amor; sobre todo el amor, porque quien ama a Dios y al prójimo posee como consecuencia todas las virtudes y consigue el Cielo.



Si, también hay que amar a los malvados.  No por su maldad, sino por piedad hacia su alma, herida de muerte por ellos mismos.  Hay que amarlos con un amor que suplique al Padre celeste curarlos y redimirlos.



Es el AMOR el redentor individual.  Quien ama empieza su redención. Su acabado lo cumplirá el Hijo del Hombre.



El nombre de Jesús supone milagro contra las enfermedades y las pasiones.



Somos todos hermanos y el amor no se demuestra con palabras sino con hechos.  Aquel que cierra su corazón a su semejante tiene corazón de Caín.

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO.



A los 9 años tiene Juan Bosco el primero de sus 159 sueños proféticos. Se le aparece Jesucristo junto con la Virgen María y le presentan un gran número de fieras que luego se convierten en corderos. Luego le muestra una multitud de jóvenes y le dicen: "Este será tu oficio: cambiar jóvenes tan difíciles como fieras, en buenos cristianos tan dóciles como corderos"


LA MISIÓN FUTURA

SUEÑO 1.—AÑO DE 1824.2


(M. B.3Tomo 1, págs. 122-126.—M. O. págs. 22-26)



Este  primer sueño que se ha  de considerar como el
«gran sueño», como el «sueño-clave», de los muchos con
que la Divina Providencia ilustró la vida de San Juan Bosco,
tuvo lugar en el año 1824, cuando el santo apenas contaba
nueve años de edad; siendo  su escenario la aldeíta de
Becchi, perteneciente al partido de Castelnuovo de Asti, en
el Piamonte. Vivía a la Sazón  el niño Juanito Bosco con su
madre Margarita Occhiena, con la abuela paterna  y  con
dos hermanos más: Antonio, fruto del primer matrimonio del
padre difunto,  y  José, primogénito de Margarita  y  de
Francisco Bosco.                                                    

He aquí el texto del sueño, tal como nos lo ofrecen las
Memorias Biográficas en el tomo  y  páginas arriba
indicados.

*********************************

[[  1.   Como observará el lector, cada «sueño» va dividido
en tres partes: La primera es una especie de introducción o
ambientación. La segunda, la  narración del «sueño», y la
tercera, el cumplimiento, explicación, comentarios..., del
mismo.

El empleo de los caracteres cursivos en la primera y
tercera parte y de los redondos en la segunda, no tiene otro
fin que el hacer mas patente la separación de dichas
partes. El lector sabrá valorarlas fácilmente, si bien las
preciosas enseñanzas de los  «sueños» casi siempre van
repartidas a lo largo de las  tres partes. Naturalmente las   3
palabras de los misteriosos personajes y las de Don Bosco
interpretando lo visto u oído en sus «sueños» son las que
merecen la máxima atención y estudio por parte del lector.
2.    Con la denominación general de «sueño», como ya
se  advierte  en  la  Introducción, exponemos no sólo los
fenómenos extraordinarios que  tuvieron lugar durante el
sueño, sino también aquellos que se realizaron estando Don
Bosco despierto, mientras  trabajaba en su despacho,
confesaba, viajaba, etc.

3.     M. B. Memorias  Biográficas de San Juan Bosco,
dieciocho tomos, por los PP. Lemoyne, Amadei, Ceria, todos
ellos salesianos. (Societá Editrice Internazionale, Torino.)
M. O. Memorias del Oratorio, por San Juan Bosco.
Las páginas citadas corresponden solamente al texto del
sueño. ]]

«Apenas contaba nueve años —dice el mismo Don
Bosco— cuando tuve un sueño que me quedó
profundamente impreso durante toda la vida.
Me pareció estar cerca de mi casa; en un amplio patio
en el que una gran muchedumbre de niños se divertía. Unos
reían, otros jugaban y no  pocos blasfemaban. Al oír
aquellas blasfemias me arrojé inmediatamente en medio
de ellos, empleando mis puños y mis palabras para
hacerlos callar. En aquel momento apareció un Hombre de
aspecto venerado, de edad viril, noblemente vestido. Un
manto blanco cubría toda su  persona y su rostro era tan
resplandeciente, que yo no  podía mirarlo con fijeza. Me
llamó por mi nombre y me ordenó que me pusiese al frente
de aquellos muchachos añadiendo estas palabras:   4
—No con golpes, sino con la mansedumbre y la caridad
deberás ganarte a estos amigos tuyos. Ponte, pues,
inmediatamente a hacerles una instrucción sobre la fealdad
del pecado y sobre la belleza de la virtud.

Confuso y aturdido le repliqué que yo era un pobre
niño ignorante; incapaz de  hablar de religión a aquellos
jovencitos. En aquel momento los muchachos cesaron en sus
riñas, gritos y blasfemias, rodeando al que hablaba. Yo, sin
saber lo que me decía, añadí:

—¿Quién es Usted que me manda cosas imposibles?
—Precisamente porque te  parecen imposibles, debes
hacerlas posibles con la obediencia y con la adquisición de
la ciencia.

—¿Dónde y con qué medios podré adquirir la ciencia?
—Yo te daré la Maestra bajo cuya guía podrás llegar a
ser sabio y con la cual toda ciencia es necedad.
—Pero ¿quién es Usted que me habla de esa manera?
—Yo  soy  el  Hijo  de  Aquella a quien tu madre te ha
enseñado a saludar tres veces al día.
—Mi madre me ha dicho que no me junte con quien no
conozco sin su permiso; por eso, dime tu nombre.
—Mi nombre, pregúntaselo a mi Madre.
En aquel momento vi junto a Él, a una Señora de
majestuoso aspecto, vestida con un manto que resplandecía
por todas partes como si cada punto de él fuese una
fulgidísima estrella. Al verme cada vez más confuso en mis   5
preguntas y respuestas, me indicó que me acercara a Ella; y
tomándome de la mano bondadosamente:
—¡Mira! —Me dijo.

Observé a mi alrededor y me di cuenta de que todos
aquellos niños habían desaparecido y en su lugar vi una
multitud de cabritos, perros, gatos, osos y otros animales
diversos.

He aquí el campo en el que debes trabajar —continuó
diciendo la Señora—. Hazte humilde, fuerte y robusto, y lo
que veas en este momento que sucede a estos animales,
tendrás tú que hacerlo con mis hijos.

Volví entonces a mirar y he aquí que, en lugar de los
animales feroces aparecieron otros tantos corderillos que,
retozando y balando, corrían  a rodear a la Señora y al
Señor como para festejarles.

Entonces, siempre en sueños, comencé a llorar y rogué
a Aquella Señora que me explicase el significado de todo
aquello,  pues  yo  nada  comprendía.  Entonces  Ella,
poniéndome la mano sobre la cabeza, me dijo:
—A su tiempo lo comprenderás todo.
Dicho esto, un ruido me despertó y todo desapareció.


************************

Yo quedé desconcertado. Me parecía que me dolían
las manos por los golpes que había dado y  la cara por las
bofetadas recibidas de aquéllos golfillos. Además, la
presencia de Aquel Personaje  y de  Aquella Señora; las
cosas dichas y oídas, me absorbieron la mente de tal modo,   6
que en toda la noche no me fue posible volver a conciliar el
sueño. A la mañana siguiente conté inmediatamente el
sueño, en primer lugar, a mis hermanos, que comenzaron a
reír; después, a mi madre y  a la abuela. Cada uno lo
interpretó a su manera. Mi hermano José dijo:
—Sin duda serás pastor de cabras, de ovejas y de otros
animales.

Mi madre:
—¡Quién sabe si algún día llegarás a ser sacerdote!
Antonio dijo con acento burlón:
—Tal vez llegues a ser capitán de bandoleros.
Pero la abuela, que sabía mucha teología aunque era
analfabeta, dio la sentencia definitiva diciendo:
—No hay que hacer caso de los sueños.
Yo era del parecer de la abuela; con todo, no me fue
posible borrar de la mente aquel sueño.

Lo que expondré a continuación prestará alguna
aclaración a lo que antecede. Nunca más volví a contar
este sueño; mis parientes no  le dieron importancia; pero
cuando en el año 1858 fui a Roma para tratar con el Papa
Beato Pío IX de ¡a Congregación Salesiana, él Sumo
Pontífice me hizo contarle  minuciosamente todo aquello
que tuviese, aunque sólo fuese apariencias de sobrenatural.
Entonces narré por primera vez el sueño que tuve a la edad
de nueve años. El Papa me ordenó que lo consignase todo
por escrito en su sentido literal y de forma detallada, para
mayor estímulo de los hijos de la Congregación, en cuyo   7
interés había yo realizado aquel viaje a Roma».



AMONESTACIÓN DEL CIELO 

SUEÑO 2.—AÑO DE 1830
(M. B. Tomo I, pág. 218.—M. O. Década 1 -4, págs. 43-44) 

El presente sueño está solamente esbozado en las
Memorias del Oratorio con estas palabras:

*********************

«Por aquel tiempo tuve otro sueño, en el cual fui
severamente amonestado, por  haber puesto mi esperanza
en los hombres y no en el Padre Celestial».


*********************

Para comprender el significado de estas palabras,
hemos de recordar un hecho decisivo de la niñez del
soñador.

Era una tarde del año 1825; volvía Juan de Butigliera,
alegre aldea próxima a Becchi. Había ido sólo con el
piadoso fin de asistir a una Misión que allí se daba, para
disponer a ¡os fieles a lucrar el Jubileo del Año Santo,
concedido por León XII y extendido ya al orbe católico.

Su porte era grave y sereno; su compostura y
recogimiento, llamaron poderosamente la atención de un
sacerdote que le seguía: Don  José Calosso, capellán a la
sazón de la aldea de Murialdo.  El  sacerdote,  haciendo  al
niño señal de que se le acercara, le preguntó quién era, de
dónde venía y por qué siendo de tan corta edad acudía a
los sermones de la Misión, añadiendo:

—Seguramente tu madre te habría hecho una plática   8
mejor y más adecuada a tu edad y condición.
Juanito afirmó que, en efecto, las pláticas de su madre
eran muy provechosas, pero que a él le agradaba oír a los
misioneros; a los cuales entendía perfectamente, y para
demostrarlo fue repitiendo al  sacerdote, casi literalmente,
los sermones oídos punto por punto.

Maravillado el virtuoso capellán de las dotes de
ingenio del pequeño, le preguntó emocionado:
—¿Te gustaría estudiar?
—¡Mucho! —replicó Juanito—. Pero no puedo.
—¿Quién te lo impide?
—Mi  hermano Antonio, pues dice que estudiar es
perder el tiempo; que es  mejor que me dedique a las
faenas del campo.
—¿Y tú, para qué querrías estudiar?
—Para ¡legar a ser sacerdote.
—¿Y para qué deseas ser sacerdote?
—Para poder instruir a muchos de mis compañeros que
no son malos, pero que llegarán a serlo si nadie se ocupa
de ellos.

Don Calosso, conmovido ante semejante manera de
razonar, tomó bajo su protección al niño, dándole clase
durante ¡os inviernos de 1827 y 1828.

Mas una mañana de otoño de 1830, mientras Juan se   9
encontraba en su aldea nativa visitando a su madre, recibe
aviso de volver rápidamente  a Murialdo, pues su buen
maestro Don Calosso, atacado repentinamente de
enfermedad mortal, le llama  con urgencia. Voló Juan al
lado de  su  bienhechor, al que encontró desgraciadamente
en el lecho, perdido ya el uso de la palabra. El moribundo
pudo reconocer al amado discípulo a quien hizo señal de
aproximarse, y haciendo un esfuerzo supremo le consignó
una llave que guardaba debajo de ¡a almohada, señalando
a ¡a vez la mesa de su escritorio. El discípulo tomó la llave,
se arrodilló junto al lecho de su bienhechor y allí
permaneció afligido y suplicante hasta que el maestro, el
amigo de su alma hubo espirado, sin haber podido articular
palabra.

Muerto Don Calosso, llegaron los sobrinos; Juan les
entregó la llave recibida de su maestro diciendo:
—Vuestro tío me entregó esta llave indicándome que
no se la diera a nadie. Varias personas me aseguran que es
mío  cuanto  bajo  ella  se  contiene, pero Don Calosso nada
me dijo expresamente. Prefiero mi pobreza a ser causa de
disgustos. Ellos tomaron la llave y cuanto bajo ella había.
La muerte del bienhechor  fue un verdadero desastre
para Juan. Amaba a Don Calosso tiernamente. Su recuerdo
quedó grabado para siempre en su alma, dejando
consignados estos sentimientos en sus Memorias con estas
palabras:

«Siempre he rogado a Dios por este bienhechor mío, y,
mientras viva, no dejaré de rezar por él».
Conocido este episodio y el estado de ánimo del joven
estudiante, es fácil comprender el significado y alcance de  10
este sueño.

(A partir de la fecha publicaré los sueños de San Juan Bosco tomados del documento

LOS SUEÑOS DE 
SAN JUAN BOSCO 
TRADUCCIÓN DEL 
P. FRANCISCO VILLANUEVA, S.D.B.)

ilustrados en primeras entregas con las siguientes partes del video que coloco como encabezado en este momento). 

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís