FRASES PARA SACERDOTES

"Ninguna mujer debe pisar el Altar".

(Las almas del Purgatorio a María Simma)

COMUNIÓN DE RODILLAS Y EN LA BOCA


 

San Pío X "Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior". (Catecismo de San Pío X). Y Contestando a quienes le pedían autorización para comulgar de pie alegando que: los israelitas comieron de pie el cordero pascual les dijo: "El Cordero Pascual era tipo (símbolo, figura o promesa) de la Eucaristía. Pues bien, los símbolos y promesas se reciben de pie, MAS LA REALIDAD SE RECIBE DE RODILLAS y con amor".

CONFIDENCIAS DE JESÚS A UN SACERDOTE, MONSEÑOR OTTAVIO MICHELINI

LA VOLUNTAD DE DIOS



No, hijo mío, Yo no puedo errar.  Os habéis dado tal modelo de vida que contrasta con mi doctrina y con mis ejemplos.

Yo soy el Camino.  El que quiera venir detrás de Mi, obispos, sacerdotes, fieles, deben seguirme.  En un anterior mensaje "El camino" se dice claramente:  "Yo he iniciado con la humildad, con la pobreza, con la obediencia a mi Padre, "usque ad mortem"

"Yo me he adaptado a la divina voluntad del Padre, pero ¿quien trata hoy de cumplir la voluntad de Dios?  Ni siquiera se trata de conocerla.

¿Cómo pues deben ser mis pastores, mis sacerdotes y mis fieles?  ¿Pero hay algo más limpio y más claro en mi Evangelio?  Sin embargo no ven, oscurecidos por la soberbia o por una y la otra de las dos concupiscencias.

Vengo a la luz de esta vida terrena; mis Ángeles no van a comunicarlo a los poderosos y a los ricos de la tierra, sino a los pastores, gente humilde y casta, gente justa y honesta.  Los pastores vienen a ofrecerme su saludo, a darme su amor.

Nacido en acto de infinita humildad, alrededor mío he querido a los simples, a los humildes y a los puros de corazón.  Así quiero a mis obispos, a mis sacerdotes, a mis fieles, y así serán en la Iglesia purificada.

Mi Padre me ha dado a José como Padre legal, el hombre justo.  ¿Qué quiere decir hombre justo?  Hombre santo que practica la justicia, hombre humilde, hombre puro. 

Pero si los obispos y mis sacerdotes quisieran reflexionar un poco, deberían entender claramente lo que Dios quiere de ellos.



Simplicidad y pureza


No hablo de mi Madre, Reina de todas las virtudes, de mi Madre que única entre todas las mujeres, y bendita entre todas, fue hecha partícipe (en el modo precisado en mensajes anteriores) de mi Sacerdocio.  Ella es por tanto modelo de todas las virtudes para obispos y sacerdotes.
¡Como fue mi Madre, así deberían ser todos mis obispos y mis sacerdotes!  Basta meditar para aprender.

Entre mis Apóstoles hubo uno particularmente predilecto, Juan.  Tuvo las confidencias de mi Corazón misericordioso.  La humildad, la simplicidad y la pureza de Juan raptaron mi Corazón. Entre mis apóstoles otro de corazón soberbio y de espíritu impuro, a pesar de mi Misericordia acabó desesperado en el Infierno.  No quiso acoger los impulsos de mi amor y de mi misericordia sino que escuchó la voz insidiosa de las más torpes pasiones.

Y luego, ¿quiénes fueron los santos?  Fueron mis verdaderos amigos.
Podría continuar citando mis enseñanzas con relación a esto, para traer a tu memoria hechos y ejemplos pero considero esto suficiente.

Te bendigo, hijo mío.  Ofréceme tus sufrimientos para unirlos a los míos para que se haga luz en el espíritu de quien vive en las tinieblas. 

"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. Cap. LXXXVI: El amor al Padre y la transformación


Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo 
a sus hijos predilectos








LXXXVI



El Amor Al Padre 
Y La Transformación









"Quiero en mis sacerdotes la perfecta transformación en Mí, para que su vida entera sea un acto de amor continuado a mi Padre celestial, porque ésa fue mi vida en la tierra, y la que ellos deben continuar. Todos sus pensamientos, sus palabras, sus obras, sus anhelos, sus ilusiones, sus trabajos exteriores, su vida interior, etc., etc., debe tener en ellos un solo fin, el de glorificar a mi Padre.

Nada deben hacer mis sacerdotes, como Yo en la tierra, sin levantar antes su alma hacia mi amado Padre ofreciéndome y ofreciéndose en cada acción, sobre todo, del sagrado ministerio.  Yo le debo la vida a mi Padre, porque me engendró en el amor, y d el amor broté en el seno fecundísimo del Padre. El amor me formó en el entendimiento del Padre, en el seno del Padre, en la inteligencia infinita del Padre, nota vibrante, acorde sonoro, que llenaría de armonía a todos los siglos, y que, repercutiendo en los abismos eternos del amor, hizo brotar del amor al Verbo, eco fidelísimo de aquel sonido divino, de aquella deliciosa armonía sin precedente.  Y así el Padre con el Verbo, su eco purísimo fidelísimo y desbordante, son una misma fecunda y eterna vibración perfectísima por su unidad de substancia, de sonido, de voluntad, de esencia: una sola Divinidad en Personas distintas.

Este fue el origen del Verbo. Y desde entonces, es decir, eternamente, el Padre y el Verbo, aunque Éste proceda del Padre por la eterna generación, forma sin embargo un solo Dios en esencia y en Divinidad, y no vibran más que con un solo sonido, con una sola nota, con una única armonía celestial, al unísono en un solo sentir, y fundidos en un solo amor, y formando una sola Divinidad.

Porque las tres Personas divinas son eternas y ninguna después que otra.  Cierto que el Padre, conociéndose, engendró al Hijo; y que de ellos, por amor, procedió el Espíritu Santo; pero como las tres Personas son eternas y ninguna después de otra, todo esto fue simultáneo.  Este sublime misterio de la Trinidad, en la que viven felices las tres divinas Personas, no tuvo principio.

El amor es eterno en le Espíritu Santo que unió al Padre y al Hijo; el amor fue mi sustancia y mi vida como lo es la del Padre.  Dios es amor en sus tres divinas Personas; pero el Espíritu Santo es -por atribución- la fuente del amor, la eterna sustancia de la caridad y el centro purísimo de la unidad, el amor que funde, el amor divino en la divina Trinidad.

Pues bien, Yo nací del amor en mi Padre, y ni un instante en la tierra dejé de amarlo como Verbo; y de servirle, amarlo, invocarlo y adorarlo como hombre.

También como hombre nací del amor, engendrado por el amor en el seno de una Virgen, y dediqué todos mis latidos, desde el primero hasta el último, y mi vida entera, a honrar, a servir y a glorifica a mi Padre, a rendirle el vasallaje debido.  Mi espíritu jamás lo perdió de vista desde que encarné hasta que morí en la cruz, y lo puse en sus manos después de haber cumplido hasta la ultima tilde su amorosa y santa voluntad.

La voluntad de mi Padre que me crucificó fue amor, el más grande amor, la prueba mayor de su amor.

El haberme dado a las almas fue sólo amor, un inmenso amor.

El haber querido formar su Iglesia y hacerme el primero y eterno Sacerdote del cual todos los demás no habían sido sino figuras, fue amor de predilección infinita, ¡un inmenso amor!

El querer que en Mí se borrara el pecado, y se perdonaran todos los crímenes del mundo, para que la expiación de un Dios fuera la única que borrara las ofensas a un Dios, fue amor, un infinito amor de elección hacia su Hijo único.

Y el de constituir a todos los sacerdotes en un solo Sacerdote, en una sola víctima, en Mí; en un solo Salvador, en Mí; fue amor, es amor y será hasta el fin de los tiempos amor, y sólo amor.

Y vendrá el día en que con todos los míos venga a juzgar al mundo, con todos los sacerdotes en Mí, por su unidad en la Trinidad. Cuando como Rey triunfador, con la insignia de la Cruz, acompañado de toda esa legión de mis sacerdotes, venga a juzgar al mundo, repito, ese querer del Padre ¿acaso no es amor de predilección infinita, no es un infinito amor?

Y así será. Pero me lacera un pensamiento al ver ese último día del juicio universal para Mí presente; me hiere más que nada el tener que rechazar a sacerdotes culpables que prefirieron la tierra al cielo, las criaturas a Mí, el pecado consentido y acariciado a las eternas caricias a mi Padre, contristando así mi Corazón divino.

No quiero eso; mi Corazón de hombre y mi Divinidad rechazan por decirlo así ese pensamiento, y redoblo mis plegarias al Padre, y multiplico mis víctimas por la Iglesia en la tierra, para detener a mis sacerdotes aun en el borde del precipicio; para salvarlos con mi Sangre que sacrílegamente han pisoteado. Todavía hasta su último aliento, en el que estoy Yo presente siempre, los rocío con mi Sangre (comprada por víctimas), los muevo con mis suspiros, los conmuevo y conmoveré hasta el fin de los siglos con mi inmenso amor.

Por tanto, un elemento indispensable para que mis sacerdotes realicen su transformación en Mí y la consumen, es que hagan habitual, del día a la noche, en toda ocasión y muy especialmente en las misas, el pensamiento de mi Padre, el honrar a mi Padre, sin importarles trabajos, penas y dolores  -que el sabrá endulzarlos con su amor-; ofreciéndome y ofreciéndose en mi unión, no como mera fórmula, no tan sólo en el sacrificio incruento; sino siempre, como Yo lo hice, en todo momento y ocasión.

Jamás hice nada en la tierra, ni obré ningún milagro, ni prodigué favores, ni alivié dolencias, sin levantar antes mis ojos y sobre todo mi Corazón hacia mi Padre, para hacerlo todo por Él, para Él y en Él.  Probarle mi amor, era por decirlo así, mi pasión dominante en la tierra.

Todo lo refería a Él y sólo me preocupa a de que las almas lo conocieran y lo glorificaran. Procuré que mi vida entera fuera un solo acto continuado de gratitud amorosa hacia mi Padre celestial.  Mi comida, mi bebida, mi vida toda, con todos sus trabajos, privaciones y dolores, era sólo glorificarlo en Mi y en las almas, era sólo hacer su voluntad y gozarme en ella, aun cuando exteriormente fuera para Mí martirizadora. Todo lo superaba en Mí la amorosa y adorable voluntad de mi Padre.

Este es mi distintivo, ésta es la marca más acentuada de mi interior y de mi exterior, sacrificar todo a ese ideal de la voluntad de mi Padre en la tierra; éste es el broche de oro con que cerraba todas mis acciones  ¡la divina voluntad!

Me complací en enseñar el Padre nuestro, en el que vertí el licor suavísimo que se desbordaba de mi alma; y los siglos repetirán ese himno sublime con el que quise honrar a mi Padre y someter todas las voluntades humanas a su voluntad.

Todo esto lo he dicho para que mis sacerdotes, si se han de transformar en Mí, si quieren ser otros Yo, comiencen con todo ardor, generosidad y perseverancia a hacer lo que yo hacía; que conviertan su vida en un acto de amor al Padre que los engendró en su seno amoroso al darles la vocación y que puso en María, para no separarlos de Mí, esa fibra santa de su vocación sacerdotal, al encarnarme en Ella, y que lo honren en todos sus actos y que lo glorifiquen con una intensa vida interior; que hagan que las almas lo adoren y hagan de esa voluntad santa su ser y su vida.

No les pesará, que hagan la prueba sin desmayar ante cualquiera dificultad y sin importarles las tentaciones satánicas que el demonio les presente; Yo aseguro que éste, muy principalmente, será un gran remedio que activará su perfecta transformación en Mí.

El Espíritu Santo, uno con el Padre y el Hijo, los ayudará complacido, porque éste es el camino seguro para alcanzar esa unificación de voluntades, en la que se gloría toda la Trinidad".



ORACIONES - POR LAS VOCACIONES Y POR LOS SACERDOTES RECORDANDO LA INSTITUCIÓN DEL SACERDOCIO





ORACIÓN PIAMARTINA POR LAS VOCACIONES 

Señor de la Mies, Pastor del rebaño, que resuene en nuestros oídos tu fuerte y suave llamado: “Ven y Sígueme”. Derrama sobre nosotros tu Espíritu Santo, que nos dé sabiduría para ver el camino, y generosidad para seguir tu voz. Padre bueno, que la mies no se pierda por falta de obreros. Haz que nuestra comunidad se abra a la misión, y despierta entre nosotros muchas y santas vocaciones. Santa María, Madre de Jesús, Madre de la Iglesia, fortalece a los llamados y dónales perseverancia y generosidad. Amén.


ORACIÓN POR LOS SACERDOTES
En El Jueves Sacerdotal


¡Señor Jesús, hoy es el día de la institución de la Eucaristía y del don del sacerdocio! Señor, ¿cómo podemos agradecerte tanto amor y tanta delicadeza? Nos regalas tu mismo corazón y permites que otros participen de tu misma vida, los haces tus clones, representantes Tuyos, Otros Cristos, Tu Misma persona.

¡Que misterios tan grandes! ¡El Rey del Universo se hizo súbdito! El Rey del Universo permite que hombres de barro, débiles y frágiles sean sus representantes sin ningún mérito suyo, sino como muestra de Su amor infinito y de Su Divina Misericordia.

Señor, ten piedad de ellos; no los dejes caer en tentación, hazlos puros, santos y castos. Señor, hazlos partícipes de Tu mismo amor; un amor más blanco que la nieve, un amor totalmente generoso, enséñalos a amar con el alma, no con los sentidos.

¿Señor, que es lo que pasa? ¿Porque a muchos de tus sacerdotes les cuesta tanto trabajo ser castos? ¿Es que ellos están demasiado apegados a las cosas terrenales? ¿Es que no dedican suficiente tiempo a la oración? ¿Es que les falta generosidad? ¿Que es lo que pasa, Señor?

Ahora bien ¿qué es lo que nos pasa a todos los cristianos? parece como que se nos ha olvidado lo que pasó hace 2000 años, ¡parece como si para muchos nada pasó! ¿Que cosa tan triste, Señor!

Muchos pasan estos días en la playa, de vacaciones, divirtiéndose ¿y tu sacrificio, Señor? ¿No sientes a veces como que fue en vano? ¿No te horroriza nuestra indiferencia?

Ojalá siguas diciéndole a Dios Padre "perdónalos porque no saben lo que hacen." Perdónanos Señor somos tan mezquinos, tan tontos, tan mal agradecidos. Ojalá, Señor que haya suficientes almas totalmente consagradas a ti que te consuelen, Señor. Ojalá que su amor sea tan puro, tan generoso, tan espontáneo que distraigan Tu atención de los que te ofendemos, Señor; de los que necesitamos purificar nuestro amor, de los que todavía nos distraen tantas cosas mundanas, Señor. Perdón, perdón, perdón.

Confiamos en Tu amor y en Tu misericordia pero no queremos abusar de ellos, Señor. Ayúdanos, Señor nuestros espíritus están dispuestos, Señor pero nuestra carne es débil.

En este Jueves (Santo), Señor, envía de nuevo Tu Espíritu a renovar a tus sacerdotes. El mundo tiene tanta necesidad de que ellos sean puros, santos, castos, llenos de Tus frutos y de Tus dones, dispensadores de Tu amor y de Tu misericordia. Pero ellos no pueden dar amor si no están primero llenos de Tu amor, tan llenos de Tu amor que ningún otro amor podrá dañarlos. Llena sus corazones de ese amor, tanto que se les vea en sus caras, que salga por sus poros, que lo derramen por dondequiera, Señor.

Esta es mi oración por Tus sacerdotes en este día, Señor. Yo sé que mis oraciones no son nada, pero aunados a Tu pasión y muerte son todo, Señor. Escucha por favor mi oración por todos tus sacerdotes, y que ninguno se pierda, Señor por Tu gran Amor y por Tu infinita Misericordia. Así sea.


VICIOS Y VIRTUDES – CASTIDAD


CASTIDAD

UNA MÍSTICA MATRIMONIAL

Horacio Bojorge S.J.


1.- Sin adoradores del Padre, la tierra sería como una tapera vacía y el universo se vería privado de la única creatura material, diputada de la materia, boca de la materia para cantar las alabanzas del Creador y corazón de la materia para amarlo. Dando la vida, los esposos participan en la paternidad de Dios, aseguran que se multipliquen los hijos de Dios y las bocas y corazones que canten su alabanza en la tierra y eternamente en el cielo. La sexualidad está ordenada al amor conyugal de los hijos e hijas de Dios: del varón y de la mujer, colaboradores de Dios en la multiplicación de sus hijos sobre la tierra.. Este es el sentido pleno, religioso, de la fecundidad como bien, don y fin del matrimonio..

2.- La alianza que los esposos creyentes contraen libremente implica un amor fiel, que proviene de su condición de Hijos de Dios, engendrados por el que es Fuente eterna e indeficiente de Caridad siempre fiel. La alianza les confiere la posibilidad y la obligación de guardar indisoluble el matrimonio. En el matrimonio, la intimidad conyugal de los esposos viene a ser un signo y una garantía de comunión espiritual. Cada uno se convierte en don de Dios Padre para el otro. Por eso es que entre bautizados, los vínculos del matrimonio están santificados por el sacramento.

3.- No se trata de una mera asociación con miras procreativas y fines intramundanos. Criar hijos que los auxilien en su vejez, o los alegren con los nietos en su ancianidad.


LA CASTIDAD PREMATRIMONIAL

4.- En este tema, la exposición de la sabiduría de la fe católica no tiene más remedio que entrar en frontal contradicción con una pretendida ‘sabiduría’ mundana, a la que no hay más remedio que contradecir y desenmascarar como errónea y funesta.

5.- En el noviazgo, mucho más que en el matrimonio, la erotización excesiva o desenfrenada de las relaciones, va en desmedro del crecimiento de la ‘amistad’ de pareja y del desarrollo de los intereses que los unen en otros dominios ajenos a la sexualidad. La sexualidad y lo erótico tienen una fuerza obsesiva muy grande y tienden a acaparar, si no se los encauza y domina, todas las fuerzas de la pareja, en desmedro de otros aspectos del su relacionamiento humano. La erotización descontrolada deshumaniza y despersonaliza la relación.

6.- Una pareja excesivamente erotizada, o fundada solamente sobre el atractivo erótico, descansa sobre un fundamento muy inestable, y se mantiene unida por un vínculo pasajero. Las pasiones pasan o se debilitan con los años o el hastío. Es necesario que la pareja esté unida por un vínculo de verdadera amistad matrimonial, que es el sólo duradero y capaz de resistir hasta la pérdida de los encantos físicos o de la potencia sexual. La amistad matrimonial, que debe comenzar a cultivarse en el noviazgo, debe seguir siendo cultivada y construida a lo largo de los años y la lujuria ahoga los demás intereses humanos que alimentan esa amistad.

7.- Más todavía, la lujuria engendra fácilmente las frustraciones y por lo tanto la ira, y puede ser fuente de sentimientos negativos: rencores y hasta odios de pareja.

8.- A veces, las relaciones prematrimoniales dan amargos frutos, a largo plazo, dentro del matrimonio. Cuando surgen las tensiones y conflictos de pareja, las relaciones sexuales mantenidas antes del matrimonio pueden ser fuente de rencores o reproches. Unas veces puede ser ella la que le reprocha a él que le haya exigido la prueba de amor antes de tiempo. Otras veces puede ser él, el que le reprocha a ella que se le entregó para atarlo. Con los años, las semillas de mentira o de insinceridad que se mezclaron con el trigo del noviazgo, crecen como cizaña que infecta la amistad matrimonial y puede llegar a sofocarla.

9.- Las relaciones sexuales entre adolescentes, a veces púberes, tienen lugar por curiosidad más que por pasión, ni qué digamos por amor altruista. Otras veces el motivo es de orden social, ‘para hacer lo que todos’ o ‘para no ser el único que aún no lo hizo’. Hay, a esa edad, un uso o instrumentación del otro y de su cuerpo. Y no siempre lo que se averigua movido por la curiosidad, contribuye a hacer feliz. La promesa del conocimiento funciona aquí como tentación, a semejanza de la tentación del paraíso. Siempre recuerdo el rencor que me confidenció cierta vez una jovencita hacia el varón con el que se había iniciado y por el que se había sentido tratada como una cosa. Había sido desflorada en una relación frustrante.

10.- La desilusión y las frustraciones de este tipo se mantienen en secreto, mientras que la propaganda para inducir a los jóvenes a las relaciones prematrimoniales se bocinea. Los pedazos se recogen en secreto o se barren bajo la alfombra.

11.- Para los que están habituados a recoger los pedazos y enterrar a los muertos, el mítico: está bien con tal de que sea por amor, haría reír si no fuese porque hace llorar. Y lo más triste es que ese mito lo repiten en forma irresponsable algunos padres, muchos educadores, religiosas y hasta sacerdotes en el confesonario. No hay peores ciegos que los que no quieren ver. Y estos arrastran consigo a la fosa a los que guían y pretenden conducir.

12.- Son muchos los jóvenes que reconocen que haber mantenido relaciones prematrimoniales, les hace sentirse menos libres, ahora, en su relación con el otro. Se han atado como si fueran esposos y sin embargo aún no lo son y en el fondo del corazón albergan el temor de que podrían querer dejar de ser novios. Lo siguen siendo, pero, sintiéndose a menudo inseguros de sus sentimientos, no se sienten libres. Hay como una sombra sobre la relación, que proviene de estar viviendo como estable lo que, de hecho, saben bien que no lo es. A veces, esperando encontrar o habiendo ya encontrado a otra persona, lamentan haber convivido con la anterior.

13.- Muchos de nuestros jóvenes católicos, hijos de dios y llamados a la santidad en el pueblo de Dios, no están siendo informados y educados, en este dominio, por instancias familiares, eclesiales o docentes, capaces de contrarrestar el bombardeo arrogante y mentirosamente seguro, de los mitos y propagandas desviadoras que les viene del ambiente. Se hace cada vez más necesario desenmascarar esos mitosirresponsables que están en la base de tantas infelicidades juveniles y de las crisis matrimoniales tan extendidas. Cada vez que en mi práctica sacerdotal me encuentro con una víctima, la animo a convertirse en consejera o consejero que alerte a otros para que no cometan los mismos errores.

14.- Uno de esos mitos consiste en recomendar las relaciones prematrimoniales como una garantía de la futura armonía matrimonial: se casan conociéndose bien. En realidad, la experiencia muestra que en muchos casos, como los referidos más arriba en el número 7, funcionan como una bomba de tiempo para la destrucción del matrimonio.

15.- Los sostenedores de este mito han renunciado a pensar y a mirar la realidad de lo que sucede a muchos jóvenes incautos que siguen su receta. Cualquiera que tenga trato con jóvenes, sabe que no es una posibilidad imaginaria que, como en la historia de Amnón y Tamar (2 Samuel 13,1ss) la atracción se convierta en aversión. Y que los que se acuestan creyendo quererse se levanten odiándose.

16.- Lejos de consolidar una alianza de amor, la relación premarital suele desencadenar tormentas del alma que separan en vez de unir e imposibilitan el amor en vez de fundarlo. Más bien hay que considerar milagroso que un amor verdadero sobreviva a unas relaciones cuyos motivos son más la curiosidad o la lujuria, que el deseo generoso por el bien del otro.

17.- La joven que se entrega a su novio, no lo haría si supiese el mal que le hace, tanto a él como a la futura relación de ambos, al condescender con su lujuria de varón y al aherrojarlo, muy a menudo, a una obsesión física y orgánica que enturbia las otras dimensiones de la relación interpersonal. Condescendiendo con su apetito, no sólo no lo ayuda a dominarlo, sino que lo somete a su pasión. Debería, por el contrario, contribuir a que su novio alcanzase el autodominio en que consiste la castidad, y que es tan necesaria para el equilibrio y la madurez humana del varón. Tanto como contribuye a la felicidad de la esposa el varón casto, contribuye a su infelicidad el hombre lujurioso, al que ella misma, a menudo, ha contribuido a deformar.



LA CASTIDAD MATRIMONIAL

18.- El estado matrimonial no significa una patente de libre corso para relaciones egoístas de lujuria de una parte o de ambas. Algunos moralistas parecieran haber ignorado esta verdad.

19.- El matrimonio debe precisamente contribuir, por la gracia del sacramento, a curar la herida de la concupiscencia en la naturaleza humana. Siendo el hombre el que padece más fuertemente el embate del deseo sexual y más expuesto está a la lujuria, tanto en el noviazgo como en el matrimonio, es la mujer la llamada a ayudarlo a lograr el autodominio que lo hace verdaderamente hombre, y le permite integrar su personalidad de varón mediante la virtud de la castidad.

20.- La esposa que manipula a su marido y usa su debilidad pasional como instrumento de dominación, daña a su esposo, pues no lo ayuda a gobernar su pasión con su razón y a integrarse como persona, haciéndose verdaderamente hombre. Pero al dejar a su esposo dominado por la lujuria y sin defensa de su voluntad y de su razón, lo deja a merced de los encantos de otras mujeres. Ella no piensa que los propios encantos sexuales irán disminuyendo con la edad, o con el aburrimiento erótico, y que la lujuria de su esposo, tarde o temprano, lo arrastrarán hacia otras. No haber ayudado a su esposo a poner freno a sus pasiones lo pagará, probablemente, tarde o temprano con la infidelidad de su esposo, del cual ella tendrá también parte de culpa y de responsabilidad.

21.- Un matrimonio donde los cónyuges no aprenden a dominar su lujuria y a vivir castamente su relación de amigos, se deshace fácilmente por el adulterio de uno de los dos o de ambos.

La experiencia enseña que la pasión sexual no dominada puede perjudicar el desarrollo de la amistad matrimonial o su perduración, convirtiéndose de servidora en enemiga de la unión de los esposos. A eso apunta la prohibición del adulterio y de los demás actos que provienen de la falta de dominio de la lujuria propia.

22.- El nosotros esponsal, el tú y yo de la pareja, se constituyen en un primer momento mirándose el uno al otro, pero no pueden permanecer indefinidamente así sin que cada uno termine mirándose en realidad a sí mismo más que al otro.

23.- Pronto deben volverse, para mirar juntos en la dirección de Dios. Eso lo expresa hermosamente el rito del sacramento del matrimonio, donde ambos miran hacia el sagrario, hacia el altar, el crucifijo y el ministro de la Iglesia.

24.- En su vida matrimonial deberán vivir mirando juntos en la dirección de sus hijos. Con eso, el nosotros matrimonial se hace un nosotros abierto y generoso, abierto a la vida. Y así debe permanecer si quiere perdurar de verdad siendo humana.

25.- La regulación de la natalidad representa uno de los aspectos de la paternidad y la maternidad responsables. La legitimidad de las intenciones de los esposos no justifica el recurso a medios moralmente reprobables (la esterilización directa, la contracepción). Aquí tiene su lugar la virtud de la castidad matrimonial que, dominando la pasión, libra de la lujuria y profundiza aún más la amistad matrimonial.


EDUCACIÓN EN LA CASTIDAD

26.- La educadora natural en la castidad debiera ser la familia. Pero la legislación del divorcio ha contribuido a debilitar el vínculo matrimonial y su consistencia social, alentando de hecho las conductas de infidelidad. Los jóvenes y hasta los niños son iniciados e impulsados a comportamientos eróticos o sexuales prematuros. He sido testigo en pequeñas ciudades del interior del Uruguay, de que organizaban concursos de Lambada para niños de ocho años los mismos padres y educadores que deberían haberlos protegido.

27.- La familia ha visto disminuida su autoridad y su capacidad formativa y educativa de las nuevas generaciones por múltiples factores: laboral, social, económico, legal (recortes de la patria potestad y adelanto de la mayoría de edad), escolar, cultural. Los educadores sexuales son, hoy, de hecho, los medios de comunicación y hasta la escuela, pues se quiere convencer a los padres de que ellos no saben lo necesario para enseñar a sus hijos y que deben delegar el ejercicio de ese derecho natural e inalienable. Pero existen los padres abandonadores que se desentienden y dejan en otras manos su responsabilidad.

28.- A edades muy tempranas los niños suelen iniciarse mirando videos porno. Una maestra de quinto de primaria, de una ciudad del interior, me contó que pudo comprobar sorprendida que la colecta realizada entre un grupo de varoncitos de su clase, era para alquilar… un video porno.

29.- Causa o resultado de estas iniciaciones prematuras son, con frecuencia, los incestos tempranos, las personalidades paidófilas, la masturbación infantil y juvenil.

30.- Los preadolescentes de los colegios se ven empujados a conductas eróticas o sexuales prematuras. Se ‘arreglan’ a edades en las que no están maduros para el noviazgo.

31.- En cuestiones sexuales, la adolescencia y preadolescencia son las edades de la curiosidad, más que de la pasión, y mucho menos del amor verdadero, que es el generoso, el amor que es capaz de olvidarse de sí mismo para pensar y buscar el bien del otro.

32.- El resultado de esto es que las relaciones pre-matrimoniales entre adolescentes no son actos de amor, sino la mayor parte de las veces de curiosidad y de instrumentación del otro a la búsqueda de sí mismo, en la que está embarcado el adolescente y el joven debido a su edad y el proceso de descubrimiento de sí mismo. Son también actos de irresponsabilidad respecto de su propio cuerpo y del hijo que ya son capaces de engendrar pero aún no son capaces de recibir ni de educar. Tampoco son responsables para contemplar los derechos de las respectivas familias sobre ellos y su posible descendencia. Así resulta que la Ley se desentiende de la irresponsabilidad sexual de los jóvenes cuando, en cambio, los considera irresponsables para manejar un auto o disponer de bienes económicos.

33.- El que peca contra uno solo de los mandamientos, está, en realidad pecando contra todos, porque está desobedeciendo y apartándose del amor al Nosotros divino-humano. Así por ejemplo, la joven que permite que se inflame la pasión de su novio, contribuye a encenderla y por fin condesciende. Así el novio que induce a su novia a mantener relaciones sexuales prematrimoniales pretextando que debe darle una prueba de amor. Faltan directamente contra la virtud de la castidad y contra el sexto mandamiento, pero también faltan, indirectamente, contra los demás mandamientos y virtudes.

34.- 1º) Faltan contra la piedad familiar y filial y por lo tanto contra el cuarto mandamiento, porque disponen de sí mismos al margen o contra la voluntad de sus padres y de otros familiares, que no aprueban lo que hacen; porque enfrentan a sus padres con hechos consumados imponiéndoles por vía de hecho lo que debía haber sido el resultado de una deliberación familiar conjunta.

35.- 2º) Faltan contra la caridad y el quinto mandamiento, porque son motivo de pecado mortal para el otro. Además, si viniese un hijo no querido, se ponen temerariamente en ocasión y en peligro de abortar; ya sea por decisión propia o por presiones del otro o de otros familiares.

36.- 3º) Faltan contra la justicia y contra el séptimo mandamiento porque disponen de lo que no les pertenece, en este caso del cuerpo propio y del cuerpo del otro; porque se apoderan, a menudo con engaño, del cuerpo ajeno, al margen de la justicia que se realiza sólo en el contrato matrimonial. Faltan a la justicia con sus familias a las cuales pertenecen y que tiene aspiraciones y derechos sobre ellos. Si viniese un hijo, faltarían a la justicia con él, pues el niño tiene derecho a nacer en una familia bien constituida y estable y a tener un padre, mientras que ellos lo llaman a la existencia en una situación de carencia.

37.- 4º) Faltan a la verdad y al octavo mandamiento, porque su relación prematrimonial está al margen de la verdad familiar de la sexualidad que sólo se realiza en el matrimonio. La frecuencia con que él la abandona después que ella se entrega, muestran que en el pretendido y declarado amor había o autoengaño o mentira lisa y llana. Se miente amor donde hay pasión, se mienten el uno al otro y cada uno a sí mismo, engañándose sobre los móviles verdaderos de su relación. Y ya se ve cómo faltan también al sexto, noveno y décimo mandamientos.


LA CASTIDAD SALVÍFICA

Y LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA POR LA LUJURIA

38.- La corrupción sexual organizada es una forma propia y verdadera de persecución religiosa y de destrucción del pueblo de Dios.

39.- El desenfreno sexual destruye al pueblo de Dios que es la Iglesia. A esa destrucción contribuyen aquellos medios de comunicación y de la industria del espectáculo que propagan la corrupción sexual y la pornografía, o dan por natural la corrupción de las costumbres, exaltan el adulterio, socavan la cultura del pudor, o profanan los signos sagrados asociándolos a imágenes perversas mediante la ingeniería de la imagen.

40.- Jesús es nuestro modelo de castidad. Y María la protectora de nuestra pureza. Por eso el neopaganismo apóstata, que se irrita con ellos como ante un reproche, ataca su figura con filmes sacrílegos u obscenos: “Jesucristo Superstar”, “Dios te salve María”, “La última tentación de Cristo”, “Jesús de Montréal”, “Dogma”. O con seriales televisivas que contaminan la imagen sacerdotal y religiosa.

41.- Pero entre las nuevas generaciones de adolescentes y jóvenes en Europa y Estados Unidos, son muchos más los que redescubren hoy la hermosura humana de la pureza de cuerpo y espíritu, que confiere la castidad. Aún en los peores tiempos, el 40% de los jóvenes norteamericanos se mantenían puros hasta el matrimonio, a pesar del terrorismo de la propaganda, las encuestas y la presión social contraria. Por lo cual vivían su propósito a escondidas y con cierto complejo.

42.- No es, como dicen los apóstoles de la lujuria, por miedo al Sida, que cada vez más jóvenes, a pesar de las campañas por el uso de preservativos y anticonceptivos y por lo que llaman “sex o seguro”, se deciden a llegar puros al matrimonio.

43.- Millones de adolescentes y jóvenes norteamericanos han tomado por lema de su decisión de aplazar sus relaciones íntimas hasta el matrimonio, la frase: “El verdadero amor, espera”. Y recientemente comienzan a hacerlo muchos en América Latina (Ver Apéndice)

44.- EJERCICIOS

1°) ¿Cuál es el fundamento religioso de la mística de la castidad?

2ª) ¿Cómo se ayudan los esposos a vivir castamente? ¿Cómo puede la esposa ayudar a que su esposo viva la virtud de la castidad matrimonial?

3ª) ¿Usted cree que nuestras mujeres católicas son conscientes de la responsabilidad que tienen para ayudar a sus esposos a adquirir la virtud de la castidad? SI NO

4ª) ¿Cree que saben educar a sus hijas en este asunto?

SI NO

5ª) ¿Está de acuerdo en que la castidad matrimonial es la mejor defensa contra la infidelidad? SI NO

6°) Si ha cometido errores en estos asuntos ¡Ejercita el apostolado del buen consejo?

7°) ¡Es consciente de que mediante la protesta o la influencia debemos contribuir a sanear la atmósfera cultural que los ‘apóstoles’ de la lujuria vuelven irrespirable y nociva para el pueblo de Dios?


FUENTE: servicocatholicohispano.wordpress.com



SOR MARÍA DE JESÚS DE ÁGREDA, MÍSTICA


Sor María de Jesús de Ágreda




Nace: 2 de abril, 1602 en Ágreda (Soria)
Muere: 24 de mayo de 1665 en el mismo lugar.

Nombre de bautismo: María Coronel y Arana
Hija de una noble familia, Francisco Coronel y Catalina Arana.


Fue religiosa con extraordinarios dones místicos. 
Padecía "muertes místicas" por las que permanecía inmóvil durante horas inmóvil e insensible. Seguidamente experimentaba éxtasis y levitación. Dicen que también tenía el don de bilocación.

Estos fenómenos la hicieron sospechosa ante el Santo Oficio (Inquisición) pero salió absuelta. Ello fomentó aún más su fama y hasta el rey Felipe IV fue a conocerla.

El Papa Clemente X, en 1765, la declaró Venerable.


Obras

Su obra más importante, La Mística Ciudad de Dios, sobre la Vida de la Virgen, fué, según la Venerable, dictado por la Virgen María. La escribió dos veces. La primera fue quemada por la propia autora a causa de la imposición de un religioso anciano que era contrario a que las mujeres escribieran sobre temas teológicos, y la segunda versión fue publicada tras su muerte.

Otras: Cartas a Felipe IV, Escala para subir a la perfección, Ejercicio cotidiano, Ejercicios espirituales y Leyes de la esposa.


Le invito a leer este documento en pdf el cual es una de las obras de Sor María de Jesús de Ágreda

"VIDA DE LA VIRGEN MARÍA SOR MARÍA DE JESÚS DE AGREDA"




FUENTE: corazones.org

SAN JOSÉ SEGÚN ANA CATALINA EMMERICH







VISIONES DE LA INFANCIA DE MARÍA SANTÍSIMA Y SAN JOSÉ, DADAS A ANA CATALINA EMMERICK


XXIV- Infancia y juventud de San José

José, cuyo padre se llamaba Jacob, era el tercero entre seis hermanos. Sus padres habitaban un gran edificio situado poco antes de llegar a Belén, que había sido en otro tiempo la casa paterna de David, cuyo padre, Jessé, era el dueño. En la época de José casi no quedaban más que los anchos muros de aquella antigua construcción. Creo que conozco mejor esta casa que nuestra aldea de Flamske. Delante de la casa había un patio anterior rodeado de galerías abiertas como al frente de las casas de la Roma antigua. En sus galerías pude ver figuras semejantes a cabezas de antiguos personajes. Hacia un lado del patio, había una fuente debajo de un pequeño edificio de piedra, donde el agua salía de la boca de animales. La casa no tenía ventanas en el piso bajo, pero sí aberturas redondas arriba. He visto una puerta de entrada. Alrededor de la casa corría una amplia galería, en cuyos rincones había cuatro torrecillas parecidas a gruesas columnas terminadas cada una en una especie de cúpula, donde sobresalían pequeños banderines. Por las aberturas de esas cupulitas, a las que se llegaba mediante escaleras abiertas en las torrecillas, podía verse a lo lejos, sin ser visto. Torrecillas, semejantes a éstas había en el palacio de David, en Jerusalén; fue desde la cúpula de una de ellas desde donde pudo mirar a Betsabé mientras tomaba el baño. 

En lo alto de la casa, la galería corría alrededor de un piso poco elevado, cuyo techo plano soportaba una construcción terminada en otra torre pequeña, José y sus hermanos habitaban en la parte alta con un viejo judío, su preceptor. Dormían alrededor de una habitación colocada en el centro, que dominaba la galería. Sus lechos consistían en colchas arrolladas contra el muro durante el día, separadas entre sí por esteras movibles. Los he visto jugando en su dormitorio. 

También vi a los padres, los cuales se relacionaban poco con sus hijos. No me parecieron ni buenos ni malos. José tendría ocho años más o menos. De natural muy distinto a sus hermanos, era muy inteligente, y aprendía todo muy fácilmente, a pesar de ser sencillo, apacible, piadoso y sin ambiciones. Sus hermanos lo hacían víctima de toda clase de travesuras y a veces lo maltrataban. 

Aquellos muchachos poseían pequeños jardines divididos en compartimentos: vi en ellos muchas plantas y arbustos. He visto que a menudo iban los hermanos de José a escondidas y le causaban destrozos en sus parcelas, haciéndole sufrir mucho. Lo he visto con frecuencia bajo la galería del patio, de rodillas, rezando con los brazos extendidos. Sucedía entonces que sus hermanos se deslizaban detrás de él y le golpeaban. Estando de rodillas una vez uno de ellos le golpeó por detrás, y como José parecía no advertirlo, volvió aquél a golpearlo con tal insistencia, que el pobre José cayó hacia delante sobre las losas del suelo. Comprendí por esto que José debía estar arrebatado en éxtasis durante la oración. Cuando volvió en sí, no dio muestras de alterarse, ni pensó en vengarse: buscó otro rincón aislado para continuar su plegaria.

Los padres no le mostraban tampoco mayor cariño. Hubieran deseado que empleara su talento en conquistarse una posición en el mundo; pero José no aspiraba a nada de esto. Los padres encontraban a José demasiado simple y rutinario; les parecía mal que amara tanto la oración y el trabajo manual. 

En otra época en que podría tener doce años lo vi a menudo huir de las molestias de sus hermanos, yendo al otro lado de Belén, no muy lejos de lo que fue más tarde la gruta del pesebre, y detenerse allí algún tiempo al lado de unas piadosas mujeres pertenecientes a la comunidad de los esenios. Habitaban estas mujeres cerca de una cantera abierta en la colina, encima de la cual se hallaba Belén, en cuevas cavadas en la misma roca. Cultivaban pequeñas huertas contiguas e instruían a otros niños de los esenios. Frecuentemente veía al pequeño José, mientras recitaban oraciones escritas en un rollo a la luz de la lámpara suspendida en la pared de la roca, buscar refugio cerca de ellas para librarse de las persecuciones de sus hermanos. También lo vi detenerse en las grutas, una de las cuales habría de ser más tarde el lugar de Nacimiento del Redentor.

Oraba solo allí o se ocupaba en fabricar pequeños objetos de madera. Un viejo carpintero tenía su taller en la vecindad de los esenios. José iba allí a menudo y aprendía poco a poco ese oficio, en el cual progresaba fácilmente por haber estudiado algo de geometría y dibujo bajo su preceptor. 

Finalmente las molestias de sus hermanos le hicieron imposible la convivencia en la casa paterna. Un amigo que habitaba cerca de Belén, en una casa separada de la de sus padres por un pequeño arroyo, le dio ropa con la cual pudo disfrazarse y abandonar la casa paterna, por la noche, para ir a ganarse la vida en otra parte con su oficio de carpintero. Tendría entonces de dieciocho a veinte años de edad. 

Primero lo vi trabajando en casa de un carpintero de Libona, donde puede decirse que aprendió el oficio. La casa de su patrón estaba construida contra unos muros que conducían hasta un castillo en ruinas, a todo lo largo de una cresta montañosa. En aquella muralla habían hecho sus viviendas muchos pobres del lugar. Allí he visto a José trabajando largos trozos de madera, encerrado entre grandes muros, donde la luz penetraba por las aberturas superiores. Aquellos trozos formaban marcos en los cuales debían entrar tabiques de zarzos. 

Su patrón era un hombre pobre que no hacía sino trabajos rústicos, de poco valor. José era piadoso, sencillo y bueno; todos lo querían. Lo he visto siempre, con perfecta humildad, prestar toda clase de servicios a su patrón, recoger las virutas, juntar trozos de madera y llevarlos sobre sus hombros. Más tarde pasó una vez por estos lugares en compañía de liaría y creo que visitó con ella su antiguo taller.

Mientras tanto sus padres creían que José hubiese sido robado por bandidos. Luego vi que sus hermanos descubrieron donde se hallaba y le hicieron vivos reproches, pues tenían mucha vergüenza de la baja condición en que se había colocado. José quiso quedarse en esa condición, por humildad; pero dejó aquel sitio y se fue a trabajar a Taanac, cerca de Megido, al borde de un pequeño río, el Kisón, que desemboca en el mar. Este lugar no está lejos de Afeké, ciudad natal del Apóstol Santo Tomás. Allí vivió en casa de un patrón bastante rico, donde se hacían trabajos más delicados. 

Después lo vi trabajando en Tiberíades para otro patrón, viviendo solo en una casa al borde del lago. Tendría entonces unos treinta años. Sus padres habían muerto en Belén, donde aún habitaban dos de sus hermanos. Los otros se habían dispersado. La casa paterna ya no era propiedad de la familia, que quedó totalmente arruinada. 

José era muy piadoso y oraba por la pronta venida del Mesías. Estando un día ocupado en arreglar un oratorio, cerca de su habitación, para poder rezar en completa soledad, se le apareció un ángel, dándole orden de suspender el trabajo: que así como en otro tiempo Dios había confiado al patriarca José la administración de los graneros de Egipto, ahora el granero que encerraba la cosecha de la Salvación habría de ser confiado a su guardia paternal. José, en su humildad, no comprendió estas palabras y continuó rezando con mucho fervor hasta que se le ordenó ir al Templo de Jerusalén para convertirse, en virtud de una orden venida de lo Alto, en el esposo de la Virgen Santísima. 

Antes de esto nunca lo he visto casado, pues vivía muy retraído y evitaba la compañía de las mujeres.



XXV- Desposorio de la Virgen María con San José

María vivía entre tanto en el Templo con otras muchas jóvenes bajo la custodia de las piadosas matronas, ocupadas en bordar, en tejer y en labores para las colgaduras del Templo y las vestiduras sacerdotales. También limpiaban las vestiduras y otros objetos destinados al culto divino. 

Cuando llegaban a la mayoría de edad, se las casaba. Sus padres las habían entregado totalmente a Dios y entre los israelitas más piadosos existía el presentimiento que de uno de esos matrimonios se produciría el advenimiento del Mesías.

Cuando María tenía catorce años y debía salir pronto del Templo para casarse, junto con otras siete jóvenes, vi a Santa Ana visitarla en el Templo. Al anunciar a María que debía abandonar el Templo para casarse, la vi profundamente conmovida, declarando al sacerdote que no deseaba abandonar el Templo, pues se había consagrado sólo a Dios y no tenía inclinación por el matrimonio. A todo esto le fue respondido que debía aceptar algún esposo. La vi luego en su oratorio, rezando a Dios con mucho fervor. 

[...]

Vi a un sacerdote muy anciano, que no podía caminar: debía ser el Sumo Pontífice. Fue llevado por otros sacerdotes hasta el Santo de los Santos y mientras encendía un sacrificio de incienso, leía las oraciones en un rollo de pergamino colocado sobre una especie de atril. Hallándose arrebatado en éxtasis tuvo una aparición y su dedo fue llevado sobre el pergamino al siguiente pasaje de Isaías: "Un retoño saldrá de la raíz de Jessé y una flor ascenderá de esa raíz". Cuando el anciano volvió en sí, leyó este pasaje y tuvo conocimiento de algo al respecto. 

Luego se enviaron mensajeros a todas las regiones del país convocando al Templo a todos los hombres de la raza de David que no estaban casados. Cuando varios de ellos se encontraron reunidos en el Templo, en traje de fiesta, les fue presentada María. Entre ellos vi a un joven muy piadoso de Belén, que había pedido a Dios, con gran fervor, el cumplimiento de la promesa: en su corazón vi un gran deseo de ser elegido por esposo de María. 

En cuanto a Ella, volvió a su celda y derramó muchas lágrimas, sin poder imaginar siquiera que habría de permanecer siempre virgen. 

Después de esto vi al Sumo Sacerdote, obedeciendo a un impulso interior, presentar unas ramas a los asistentes, ordenando que cada uno de ellos la marcara una con su nombre y la tuviera en la mano durante la oración y el sacrificio. Cuando hubieron hecho esto, las ramas fueron tomadas nuevamente de sus manos y colocadas en un altar delante del Santo de los Santos, siéndoles anunciado que aquél de entre ellos cuya rama floreciere sería el designado por el Señor para ser el esposo de María de Nazaret.

Mientras las ramas se hallaban delante del Santo de los Santos, siguió celebrándose el sacrificio y continuó la oración. Durante este tiempo vi, [...] cuando después del tiempo marcado, les fueron devueltas las ramas anunciándoles que ninguno de ellos había sido designado por Dios para ser esposo de aquella Virgen. 

[...]

Luego vi a los sacerdotes del Templo buscando nuevamente en los registros de las familias, si quedaba algún descendiente de la familia de David que no hubiese sido llamado. Hallaron la indicación de seis hermanos que habitaban en Belén, uno de los cuales era desconocido y andaba ausente desde hacía tiempo. Buscaron el domicilio de José, descubriéndolo a poca distancia de Samaria, en un lugar situado cerca de un riachuelo. Habitaba a la orilla del río y trabajaba bajo las órdenes de un carpintero. 

Obedeciendo a las órdenes del Sumo Sacerdote, acudió José a Jerusalén y se presentó en el Templo. Mientras oraban y ofrecían sacrificio pusiéronle también en las manos una vara, y en el momento en que él se disponía a dejarla sobre el altar, delante del Santo de los Santos, brotó de la vara una flor blanca, semejante a una azucena; y pude ver una aparición luminosa bajar sobre él: era como si en ese momento José hubiese recibido al Espíritu Santo. Así se supo que éste era el hombre designado por Dios para ser prometido de María Santísima, y los sacerdotes lo presentaron a María, en presencia de su madre. María, resignada a la voluntad de Dios, lo aceptó humildemente, sabiendo que Dios todo lo podía, puesto que Él había recibido su voto de pertenecer sólo a Él.


Ceremonia nupcial

Las bodas de María y José, que duraron de seis a siete días, fueron celebradas en Jerusalén en una casa situada cerca de la montaña de Sión que se alquilaba a menudo para ocasiones semejantes. Además de las maestras y compañeras de María de la escuela del Templo, asistieron muchos parientes de Joaquín y de Ana, entre otros un matrimonio de Gofna con dos hijas. Las bodas fueron solemnes y suntuosas, y se ofrecieron e inmolaron muchos corderos como sacrificio en el Templo. 

He podido ver muy bien a María con su vestido nupcial. Llevaba una túnica muy amplia abierta por delante, con anchas mangas. Era de fondo azul, con grandes rosas rojas, blancas y amarillas, mezcladas de hojas verdes, al modo de las ricas casullas de los tiempos antiguos. El borde inferior estaba adornado con flecos y borlas. 

Encima del traje llevaba un manto celeste parecido a un gran paño. Además de este manto, las mujeres judías solían llevar en ciertas ocasiones algo así como un abrigo de duelo con mangas. El manto de María caíale sobre los hombros volviendo hacia adelante por ambos lados y terminando en una cola. 

Llevaba en la mano izquierda una pequeña corona de rosas blancas y rojas de seda; en la derecha tenía, a modo de cetro, un hermoso candelero de oro sin pie, con una pequeña bandeja sobrepuesta, en el que ardía algo que producía una llama blanquecina. Ana había traído el vestido de boda, y María, en su humildad, no quería ponérselo después de los esponsales.

Las jóvenes del Templo arreglaron el cabello de María, terminando el tocado en muy breve tiempo. Sus cabellos fueron ajustados en torno a la cabeza, de la cual colgaba un velo blanco que caía por debajo de los hombros. Sobre este velo le fue puesta una corona. 



La Virgen María es rubia

La cabellera de María era abundante, de color rubio de oro, cejas negras y altas, grandes ojos de párpados habitualmente entornados con largas pestañas negras, nariz de bella forma un poco alargada, boca noble y graciosa, y fino mentón. Su estatura era mediana.

[...]

José llevaba un traje largo, muy amplio, de color azul con mangas anchas y sujetas al costado por cordones. En torno al cuello tenía una esclavina parda o más bien una ancha estola, y en el pecho colgábanle dos tiras blancas. He visto todos los pormenores de los esponsales de María y José: la comida de boda y las demás solemnidades; pero he visto al mismo tiempo otras tantas cosas. Me encuentro tan enferma, tan molesta de mil diversas formas, que no me atrevo a decir más para no introducir confusión en estos relatos.

[...]

Terminadas las bodas, se volvió Ana a Nazaret, y María partió también en compañía de varias vírgenes que habían dejado el Templo al mismo tiempo que ella. No sé hasta dónde acompañaron a María: sólo recuerdo que el primer sitio donde se detuvieron para pasar la noche fue la escuela de Levitas de Bet-Horon. María hacía el viaje a pie. Después de las bodas, José había ido a Belén para ordenar algunos asuntos de familia. Más tarde se trasladó a Nazaret.


FUENTE: mileschristi.blogspot.com


CARTA DEL DEMONIO A LOS SACERDOTES

Hola.
Yo sé que tú eres sacerdote, y por eso quiero darte algunos consejos que te podrían ayudar.


SacerdoteEl primero es que no te esfuerces tanto: ¡relájate! Descansa: el mundo jamás va a cambiar; los hombres no son libres: están condicionados por la genética, por la sociedad, por sus problemas psicológicos, por el medio ambiente…, en fin, por tantas circunstancias, que eso de pensar en que se pueden convertir es una utopía.

Por eso, no te sacrifiques: no des misa los lunes (¿qué importa que los fieles se queden sin misa un día a la semana?, como todos, tú también tienes derecho a descansar, y los domingos son muy pesados para un sacerdote); abre el servicio parroquial solo unas horas; no destines tiempo para a confesar a los feligreses o dirigirlos espiritualmente; tampoco organices o aceptes predicar muchos retiros, catequizar o dar charlas de formación: ya es suficiente trabajo tener que administrar una parroquia…

Antes se decía que el sacerdote que escogiera la parroquia más necesitada, pobre, apartada o peligrosa se santificaría más; hoy nadie cree esa clase de tonterías.

En las homilías no les hables a tus parroquianos de mandamientos ni normas de comportamiento; no los llenes de cargos de conciencia: eso los va a afectar. Déjalos vivir lo mejor que puedan. Que se diviertan, que disfruten lo que alcancen; al fin y al cabo, la vida ya es pesada… ¿Para qué ponerles más cargas? Piensa: ¿No es más caritativo dejarlos en paz? Háblales de lo que les guste, de cosas agradables, de cosas positivas: del bienestar, del único progreso que importa: el material. No se te ocurra tocarles el tema de su condenación, del Infierno ni mucho menos de mí… (que crean que yo no existo, ni el Infierno).

No hables de fiestas de precepto, ni de obligaciones ni de normas… (ahuyentarás a los fieles).
Nada les prediques de ayunos y abstinencias, ni expliques la diferencia que hay entre ambos. Eso de que hay que dominar la carne que se opone al espíritu y santificarse pasó de moda: que hagan apenas lo necesario para ayudar a los demás.

Nunca hables de la cruz: es lo que más alejamientos produce (disminuirá mucho la asistencia). Hablarles de mortificaciones es cosa de retrógrados, medioeval, inconcebible hoy; y de nada sirve.
Además, así te alabarán, se llenarán de admiración por ti. Eso no es falta de humildad, más bien es algo útil: serán muchos los que vendrán a ti y los que asistirán a los ritos que presides, y a todos ellos los podrás ayudar.

A propósito: conviértete en un cura “moderno”, de esos que piensan distinto a los antiguos, que todo lo creían pecado y mal. Cuando puedas, manifiesta tu oposición al celibato sacerdotal y tu aprobación al aborto y a las uniones homosexuales (no estarías de moda si no lo haces), a la adopción de hijos por parte de esas parejas del mismo sexo, etc.

No vale la pena que te arriesgues por la verdad: alguien despreciado o muerto poco o nada puede hacer.

Dile a quienes se divorciaron e iniciaron una nueva relación que pueden comulgar (y que la Iglesia va a cambiar la norma que tiene sobre esto), que no es pecado ser infiel ni vivir en unión libre, que no hay obligación de ir a misa… Enseña tus ideas propias, no lo que enseña la Iglesia. Ese supuesto “derecho” que tenían los católicos de que se les enseñara solo catolicismo es falso.

Usa un lenguaje desinhibido: llama a las cosas por el nombre que usan los jóvenes “actuales”, no temas que haya quienes te reprueben por vulgar y bajo: ellos son simplemente anticuados.

No uses sotana ni traje eclesiástico alguno (como elclerigman). Antes se pensaba que el sacerdote debía ser reconocible por un modo de vestir que pusiera de manifiesto su identidad y su pertenencia a Dios y a la Iglesia y, además, recordar así al mundo que Dios existe. Hoy, por el contrario, es necesario que los clérigos no se distingan de los demás, para hacerse más cercanos a ellos. El concepto de lo “sagrado” o “consagrado” está quedando en el pasado, y no es bueno que se les recuerde a los hombres que Dios existe.

Deja que los laicos de la parroquia tengan más participación: que hagan lo que quieran sin tu supervisión: que catequicen y prediquen con errores doctrinales, que enseñen espiritualidades heréticas y que organicen los grupos basados en amistades, envidias, intrigas…, y no en el servicio a Dios y a la comunidad.

No sigas lo que dice el Misal. Recuerda que tú eres dueño de la Liturgia; cámbiala como quieras: quita y añade lo que te parezca. La novedad es muy querida por los feligreses y tú eres mejor y sabes más que laCongregación para el culto divino y disciplina de los Sacramentos (como todo el Vaticano, que son unos retrógrados). Y si alguno dice que te falta humildad o te tilda de desobediente, ignóralo: ¡la Iglesia tiene que evolucionar! Eso de que “El que es fiel en lo poco…”es un argumento amañado. Y si te hablan de la obediencia de Cristo hasta la muerte, explícales que eso se aplica solo a Él. Mientras más se pierda el respeto por las cosas y personas sagradas, mientras más se gane libertad en esto, mejor: Dios estará más cercano.

Cambia las palabras de la Consagración: en vez de decir:“Esto es mi Cuerpo…”, di: “Este es mi Cuerpo…”; en vez de: “…que será entregado por vosotros y por muchos…”, di: “…que será entregado por vosotros y por todos los hombres…”(así me aseguro de que no haya Eucaristía).
No continúes esa costumbre monótona de usar siempre los ornamentos que se prescriben para las solemnidades, fiestas, memorias, ferias… ¿Qué importa si es una u otra? Eso no es desobediencia, sino diversidad. Además, en pleno siglo XXI los católicos ya no están para obediencias a normas…
No prepares los sermones con oración y sacrificios: sal y di lo que se te ocurra. Y no te importe si repites lo que ya se leyó o si no dejas una idea clara en quienes te escuchan, por tanto que divagas…
Trata la Hostia y el vino consagrados como unas simples cosas, como un signo, nunca como si Dios estuviera ahí presente, verdaderamente: tíralos, no les hagas reverencias, pasa por delante sin arrodillarte ante ellos… Así seguirá perdiéndose la fe en la presencia real de Dios en ese Sacramento.
Deja que los laicos entren cada vez más en el presbiterio y asuman también cada vez más las responsabilidades de los clérigos —así harías una Iglesia “abierta”—: que realicen las funciones reservadas a los sacerdotes y diáconos, que lleven la Hostia consagrada sin el más mínimo respeto…
Consecuente con lo que te acabo de decir, la evolución de la Iglesia es imperante: lo que antes se consideraba pecado, hoy debes llamarlo enfermedad. No hables de la Confesión sacramental: no es necesaria, sino para que las personas se desahoguen; es una terapia psicológica, como todos los ritos litúrgicos.

Conviene que tanto en público como en privado desautorices a la Iglesia y promuevas las divisiones. Habla cada vez más de una iglesia tradicionalista y de otra progresista, máxime si eres profesor de teología; así la dividirás más.

En este campo de la teología es bueno que se impulsen nuevas ideas e iniciativas (diferentes a las de la enseñanza tradicional de la Iglesia), que tanto enriquecen y que jamás se deberían rechazar, aunque parezcan traicionar la esencia misma de la fe: es necesario que la desanquilosemos y, por eso, que la desanclemos del Vaticano y del papa. Y, ya que hablamos del papa, promueve el rechazo a sus palabras y actuaciones y, si es novedoso de algún modo, llámalo anticristo y antipapa, y desautoriza su elección a cualquier costo: no es el Espíritu Santo quien lo eligió, sino el producto de un montón de intrigas y juegos políticos.

Acoge las nuevas ideas en las que se afirma que los evangelios no son fieles a la verdad histórica, sino que fueron escritos para una enseñanza y, por eso, tergiversaron los hechos. Del mismo modo, toma todo lo escrito en la Biblia como algo susceptible de interpretación libre y personal de cualquier teólogo e, incluso, de laicos.

Pero lo más importante para mis intereses es que dejes de orar, que no te confieses nunca, que te alejes la dirección espiritual (¿Qué puede saber otro de ti?) y que no reces el Oficio divino: no pierdas tu tiempo en esas tonterías; lo importante es que trabajes para mejorar tu entorno y el de los demás, para que este mundo sea mejor.

Un mundo mejor es en el que el progreso material se note; en el que las desigualdades desaparezcan; en el que haya armonía con el cosmos y una fraternidad universal, forjada por hombres y mujeres de carne y hueso, no por ángeles. Dios está muy ocupado en las cosas del Cielo, como para tener tiempo o interés en las problemáticas mundiales de la pobreza, la discriminación, la explotación, la sociedad de consumo que acaba con el bienestar, del hambre, la contaminación, la escasez de agua, la destrucción del hábitat, etc. Estos son problemas reales; los únicos auténticos problemas. Por estar rezando, los hombres descuidaron lo principal: sus vidas verdaderas aquí en la tierra.
Ten gran familiaridad con las mujeres: mantén con ellas relaciones más “abiertas”: salúdalas con besos y abrazos. Olvídate de que eres persona consagrada a Dios. ¿Acaso no son hijas de Dios y, por lo tanto, tus hermanas?

Y, cuando decidas ayudarme más, podrás buscar una para tenerla de amante…

O, si te atrae, entrégate a las relaciones homosexuales y, si puedes, viola niños. ¡Si supieras cuánto me ayuda que seas pedófilo!

Todo esto, ¿qué tiene de malo? ¡Tantos lo hacen! Las ciencias modernas dicen que eso está en la naturaleza humana y que esas fuerzas no se deben violentar.
Si haces todo esto, me ayudarás a destruir el plan de Dios y, lo que es mejor, podré llamarte HIJO MÍO. Y así conseguiremos que muchos más lo sean.
Tu amigo y, si así lo deseas, a partir de ahora: tu padre,

SATANÁS


FUENTE: servicocatholicohispano.wordpress.com


DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO - El gusano que corroe y no muere





AVISOS SOBRE EL ABISMO ETERNO, QUE AÚN PUEDES EVITAR


Por el hecho de que usted nunca ha visto algo no significa que ello no existe. Tenemos una descripción de como es el infierno en la palabra del Dios, en la Biblia. El infierno es terrible y si usted no cree en Jesús, y se arrepiente de sus pecados, el infierno será su destino para siempre.

Satanás no causará siempre estragos. Su condenación es un hecho: "Y el diablo que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás" (Apocalipsis 20:10).

¿Sabe que si usted no pertenece a Jesucristo usted pertenece a Satanás? Usted no tiene que ser un drogadicto, ladrón, asesino, borracho o cualquier otro tipo de pecador, porque si no cree en Jesús ya pertenece a Satanás. Porque "El que no cree ya ha sido condenado", nos dice el Evangelio de San Juan.

Cuántas veces oímos decir, "un Dios bondadoso no condenaría a Sus criaturas en el infierno." Pero Dios no condena a cualquier persona al infierno -- sus pecados son los que los condenan. Dios es santo y no permitirá el pecado en Su reino. Consecuentemente, cuando la gente muere en sus pecados, quedan desterrados de la presencia del Dios -- ese lugar se llama infierno y es espantoso.

"Dios quiere que todos se salven" dice la Biblia. Dios no desea a nadie en el infierno, es el pecado el que condena al pecador impenitente. ¡Arrepiéntase y reciba a Jesús como Salvador y usted no irá allí! Esto es lo que dicen las Escrituras:

Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío, sino que se torne el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros caminos: ¿y por qué moriréis...? (Ezequiel 33:11)

El Señor... no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3:9)

La Biblia dice que Dios le ama tanto que envió a Su Hijo único para salvarle.

Sin importar si usted lo cree o no, el infierno existe y la Biblia dice que nunca se llena. He oído que la gente dice que el infierno no está mencionado en la Biblia o que el infierno es simplemente una tumba. Bien, echemos una ojeada a lo que dice la Biblia. He aquí algunas escrituras que tratan del tema del infierno y del lago del fuego (en el juicio final, el infierno, la muerte y ésos que no están escritos en el Libro de la Vida serán arrojados al lago de fuego):

Mateo 25:41 (Jesús que habla a la gente en el juicio final)... apartaos de Mí, malditos, id al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles.

Apocalipsis 14:11, Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás... no tienen reposo día ni noche...

Apocalipsis 20:12, 15, Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el que no fué hallado escrito en el libro de la vida, fué lanzado en el lago de fuego.

Mateo 10:28, Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes a Aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Lucas 12:5, Más os enseñaré a quién temáis: temed a Aquél que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno: así os digo: a Éste temed.

Mateo 18:8, 9 Por tanto, si tu mano ó tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo y échalo de ti: mejor te es entrar cojo ó manco en la vida, que teniendo dos manos ó dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo y échalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno del fuego.

Mateo 25:46, E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.

2 Tesalonicenses 1:9 Los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de Su potencia,

Isaías 66:24, Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra Mí: porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará; y serán abominables a toda carne.

Marcos 9:44 (discurso del infierno), Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga.

Judas 7, Como Sodoma y Gomorra... fueron puestas por ejemplo: sufriendo el juicio del fuego eterno.

Mateo 22:13, ...Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.

Mateo 13:41-42, Enviará el Hijo del hombre Sus ángeles, y cogerán de Su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.

Apocalipsis 21:8, Mas a los temerosos e incrédulos, a los abominables y homicidas, a los fornicarios y hechiceros, y a los idólatras, y a todos los mentirosos, su parte será en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Salmos 18:5, Dolores del infierno me rodearon, Previniéronme lazos de muerte. (cf. 2 Samuel 22:6)

Salmos 116:3, Rodeáronme los dolores de la muerte, Me encontraron las angustias del infierno: Angustia y dolor había yo hallado.

Salmos 9:17, Los malos serán trasladados al infierno, Todas las gentes que se olvidan de Dios.

Isaías 14:9-11, 15, El infierno abajo se espantó de ti; te despertó muertos que en tu venida saliesen á recibirte... todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también enfermaste como nosotros, y como nosotros fuiste? Descendió al sepulcro tu soberbia, y el sonido de tus vihuelas: gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.... tú derribado eres en el infierno, á los lados de la huesa.

Daniel 12:2, Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.

Lo que sigue es una historia según lo dicho por el señor Jesús en Lucas 16:19-31:

19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.

20 Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado a la puerta de él, lleno de llagas,

21 Y deseando hartarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aún los perros venían y le lamían las llagas.

22 Y aconteció que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham: y murió también el rico, y fué sepultado.

23 Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vió a Abraham de lejos, y a Lázaro en su seno.

24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.

25 Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.

26 Y además de todo esto, una grande sima está constituída entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

27 Y dijo: Ruégote pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre;

28 Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos también a este lugar de tormento.

29 Y Abraham le dice: A Moisés y a los profetas tienen: óiganlos.

30 El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere á ellos de los muertos, se arrepentirán.

31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.

No hay ninguna necesidad de discutir sobre el infierno. Dios lo dijo, la verdad está con Él y usted no ganará. 



El Infierno es Real, una realidad terrible

¡No se engañe!

La gente no siente gusto de oír hablar sobre el infierno. Pero estoy aquí para decirle que si Jesús no es Su Señor y Salvador, esto ya constituye su infierno.

Quizás a usted lo hayan trastornado estas malas noticias. Usted piensa que soy todo pesimismo y condenación. Dígame esto. ¿Si su casa estuviera en llamas, usted desearía que se lo dijese? Por supuesto. Usted me agradecería sin dudas que le informase. Bien, si usted va al infierno, usted será el que está en el fuego.

El infierno no puede ser un asunto políticamente correcto hoy día, pero mucha gente lo encuentra a diario. De las 120.000 personas que mueren a diario, la mayoría de ellas probablemente entran para siempre en el infierno. Es un lugar real a pesar del hecho de que la gente se ríe y diga que ella desea ir allí. No entienden cuán espantosamente terrible es.


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EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís