FRASES PARA SACERDOTES

Los votos son para cumplirlos.

Un sacerdote que no busca la santidad es una vocación perdida.

De: Marino Restrepo.

CONSEJO DE MONSEÑOR MARINI A LOS COROS




Cinco consejos de Mons. Guido Marini a los coros.

"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP. CV : CON QUÉ AMOR DEBEN TRATARSE LAS ALMAS

Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo a Sus hijos predilectos



CV

CON QUÉ AMOR DEBEN TRATARSE LAS ALMAS.



"Sólo un corazón pervertido hasta lo sumo resiste al llamamiento del amor divino. El hombre es amor por haber sido formado por el que es Amor; y el alma que informa al cuerpo trae consigo la esencia del amor, porque salió de Dios y a Dios ha de volver.  Por eso, aun cuando la atrae la tierra brindándole todos sus goces, siente en sí misma un vacío que sólo puede llenar Dios.

Si los hombres no resisten cuando se les toca la fibra del amor humano, ¿cuánto más si se les toca la fibra santa del amor divino?

Y esto es lo que he venido buscando en estas confidencias: el rendir a mis sacerdotes todos por el amor que es la esencia de mi Ser; por ese amor infinito de predilección sin nombre con que fueron elegidos por Mí. Porque no fueron ellos los que me eligieron; mi amor se adelantó a su amor, y aun antes de darles el ser y con él la vocación al sacerdocio para que sirvieran a mi Iglesia, ya mi Padre de toda la eternidad los había engendrado en su mente con singular elección, con mirada eterna de amor de Padre. Dese aquel principio, a el Padre me miraba a Mí en los sacerdotes y a los sacerdotes en Mí.

Los acontecimientos se desarrollaron en el tiempo, a su tiempo, porque Dios es el orden mismo y ni se atrasa ni se adelanta: obra oportunamente en todas las cosas y en todos los tiempos y en todas las alas. pero en Dios todo es presente, y éste es uno de sus gozos esenciales sólo propio suyo. Y de las penas y de las alegrías, que el hombre denomina sí, de los acontecimientos prósperos o adversos, Él siempre saca gloria para Sí y bienes sobrenaturales para las almas, porque es la misma Bondad.

El hombre no alcanza a penetrar en los arcanos divinos, porque es limitado, pero Dios maneja el mundo y los acontecimientos; y lo que es fin para el hombre es principio y presente para Dios, y Él en todo es glorificado.

Sin duda que el pecado no me glorifica, pero el pecador sí, porque me glorifica en su arrepentimiento o me glorifica en su castigo. El pecado es enemigo de Dios, pero el pecador puede trocarse en amigo y aun en santo, y glorificarme en su conversión.

Mi voluntad es salvar a las almas a cualquier precio.  ¿No acaso les compré ya el cielo con mi Sangre y mis infinitos méritos? ¿No di hasta la vida para que tuvieran vida sobrenatural y abundante en mi Iglesia y sus sacramentos?  Pero, más que por nadie, me sacrifiqué por mis sacerdotes que habían de ser cabezas de generaciones de almas por su paternidad espiritual.

¡Son tan delicadas las almas!  Éste es un punto que deben tener muy en cuenta mis sacerdotes para tratarlas, para transformarlas, usando, como les dije al principio, de la gran arma del amor divino al que nadie resiste. Mas para dar amor deben mis sacerdotes rebosar amor; y no lograrán llenarse plenamente el corazón de santo amor, sino por la transformación en Mí que soy Amor.

Impregnados mis sacerdotes de amor ¿qué han de dar sino amor?  Amor y caridad entre sí mismos; caridad y santo amor a las almas, conduciéndolas suavemente a Mí, que ése es su papel. Nunca, en ningún caso, deben los sacerdotes tratar a las almas con brusquedad.  ¿Quién más fino, más puro, más delicado que Yo a quien representan?

Que se fijen mis sacerdotes en que todas las almas son almas y no en las clases de ricos y pobres (naturalmente con la prudencia y discreción que debe haber); porque se abusa mucho en este punto, con los pobres. Que no menosprecien a esas almas rudas en general, o sin instrucción, etc.;  porque siempre son almas y ¡cuántas perlas perdidas, en esa clase amada, dentro de las conchas de su tosquedad, que pueden y deben pulirse para mi corona!

A todas las almas las gana el amor paciente, el amor humilde, el amor sacrificado, el amor sacrificado en Mí.  ¡Y cuántas veces dejan mis sacerdotes tiradas esas perlas, abandonadas esas joyas, que sólo se les ve la corteza, pero que encierran tesoros ocultos de grandes virtudes, de disposiciones especiales para una grande santidad.

¿Acaso no traté Yo con gente rústica, con pobres de solemnidad?  ¿Acaso con el amor paciente, con el amor sacrificado, o hice de pecadores apóstoles, mártires, santos?

Y si los sacerdotes se transforman en Mi, ¿qué no serán capaces de hacer en almas comunes y en almas de elección, en Seminarios y Colegios y poblados, por el confesonario y la dirección espiritual?

Todo lo puede el santo amor que rompe piedras, que amansa lobos, que trueca los corazones.

El amor, el amor lo es todo, lo encierra todo, lo abarca todo y junta la tierra con el cielo.

Aun en el mismo infierno, si hubiera amor no sería infierno; pero precisamente lo que constituye el infierno es la carencia de amor, que se convierte en odio.

Y como las almas nacieron para el Amor y del Amor, y al condenarse se les arranca ese germen fecundo que las impregna de amor, esa imagen santísima de la Trinidad que es amor; se encuentran despojados del Amor.

Y ése es su gran dolor, y el mayor tormento de los condenados, la privación de lo que formaba su ser sobrenatural.  Y despojados del amor, que es más que si les arrancaran del cuerpo la misma medula de los huesos, sienten en sí mismos un vacío insaciable, un hueco como infinito, que los aparta de Dios y que corta los lazos de amor que, quisieran o no, los estrechaba en el mundo con ese Dios-Amor.  Y entonces, al condenarse, viene a suplantar al amor el aborrecimiento y el odio.  Este trueque es la pena de las penas, el eterno alejamiento y separación de Dios.

¡Incomprensible tormento más hondo y profundo de todos los tormentos!

Entonces se aviva el conocimiento de lo que perdieron por su culpa  y les martirizan las potencias del alma de una manera cruelísima al sentir trocada su primitiva sustancia de amor en la que fue formada el alma, por el odio, como digo; pero un odio que sustituyó al amor --¡tan inmenso así es!-- lo cual es inexplicable. Como si al cuerpo le vaciaran la sangre y la inyectaran hiel, así siente el alma que le exprimieron el amor y le suplieron esa substancia con odio, con la separación eterna de Dios.

Sólo Yo sé medir en mi Justicia el suplicio de las almas condenadas y mi Corazón de Dios-hombre llora su desgracia, porque fueron creadas y salidas de la Trinidad para el cielo.

Y por eso clamo a las entrañas de amor de mis sacerdotes para que, activándose y santificándose, tiendan sus manos a tantas almas en peligro, --hasta de sus mismos hermanos--; para que se conmuevan sus corazones por el amor a las almas, pensando en la desgracia de las desgracias, que es el tormento supremo de las almas a quienes se les arranca el amor y ¡eternamente!

¡Y mi esperanza la tengo en mis sacerdotes celosos, en mis sacerdotes enamorados de Mí, en mis sacerdotes transformados en Mí!  ¡Ellos en Mi ven a las almas y en las almas a Mí!  Ven al Amor, están envueltos en el Amor, y con el amor se lanzan sin tener en cuenta trabajos ni obstáculos, porque el amor todo lo suaviza y todo lo vence.

¡Que me amen las almas, que no se pierdan, atraídas por Mí en los sacerdotes transformados, para glorificar a mi Padre por el Espíritu Santo que es el eterno Foco de Amor increado!

Pidan y clamen día y noche al Padre de las misericordias con oraciones, con sacrificios, con lágrimas, con sangre, para que multiplique los obreros de su Viña, pero transformados en Mi; para arrancarle al infierno las almas, sobre todo de sacerdotes; y que multiplicados y santos, formen un dique donde se estrelle Satanás y los suyos, defendiendo y salvando esas almas amadas que me costaron hasta la vida".









SANTA FAUSTINA KOWALSKA

DIARIO DE SANTA FAUSTINA


"Hay un solo precio con el cual se compran las almas, y éste es el sufrimiento unido a Mi sufrimiento en la cruz.  El amor puro comprende estas palabras, el amor carnal no las comprenderá nunca".


Dios está celoso de nuestros corazones y quiere que lo amemos exclusivamente a Él.


"Con las almas que recurran a Mi misericordia y con las almas que glorifiquen y proclamen Mi misericordia a los demás, en la hora de la muerte Me comportaré según Mi infinita misericordia".


Quien sabe perdonar, se prepara muchas gracias de parte de Dios. Siempre que mire la cruz, perdonaré sinceramente.


"Ves, esas almas que se parecen a Mí en el sufrimiento y en el desprecio; también se parecerán a Mí en la gloria;  aquellas que menos se asemejan a Mí en el sufrimiento y en el desprecio, serán menos semejantes a Mi también en la gloria".


Ahora comprendo bien que lo que une más estrechamente el alma a Dios es negarse a sí mismo, es decir, unir su voluntad a la voluntad de Dios.  Esto hace verdaderamente libre al alma y ayuda al profundo recogimiento del espíritu, hace livianas todas las penas de la vida y dulce la muerte.


"Por qué tienes miedo y tiemblas cuando estas unida a Mí?  No Me agrada el alma que se deja llevar por inútiles temores.  ¿Quién se atreve a tocarte cuando estás conmigo?  El alma mas querida para Mí es la que cree fuertemente en Mi bondad y la que Me tiene confianza plenamente; le ofrezco Mi confianza y le doy todo lo que pide".


"Las plegarias, los ayunos, las mortificaciones, las fatigas y todos los sufrimientos, los unirás a la oración, al ayuno, a la mortificación, a la fatiga, al sufrimiento Mío y entonces tendrán valor ante Mi Padre".


"No tengas miedo de nada, no te sucederá nada sin Mi voluntad".


"No en los grandes palacios ni en las espléndidas instalaciones, sino en el corazón puro y humilde Me complazco."












DE LA AUTORA

PARA LOS QUE BUSCAMOS LA SANTIDAD, LA PERFECCIÓN.



POR QUÉ EL SACERDOTE DEBE USAR SOTANA, HÁBITO O CLERGYMAN?


El sacerdote es otro Jesús, es  el hombre con la dignidad mas grande sobre la tierra, es un hombre divinizado ( Sacerdote quién eres tú? del padre Julio Scozzaro), aunque ni él mismo se lo crea.

Con su consagración sacerdotal el  sacerdote entra en una milicia superior, son como los policías del Señor sobre la tierra y ya vemos porqué: es el manjar favorito de satanás, porqué los odia tanto, y porqué quiere desaparecerlos para que no vigilen y no cuiden el rebaño del Señor.

En la consagración Nuestro Señor los uniforma para que sean de ahora en adelante su posesión, que sean uno solo con Él y así combatir efectivamente al infierno.
Deben por consiguiente dejarse vestir por la Iglesia y no vestirse ya mas con ropas del hombre común sino con la que la Iglesia pide. Si el sacerdote se viste a su gusto entonces está desobedeciendo y compitiendo con su Señor y Maestro y comete adulterio espiritual porque el que aparece es él y no la Luz.

El vestido clerical (por o menos el cuello clerical) es para el sacerdote una identificación y protección contra el mundo, la carne y el demonio.  Para los fieles es un recordatorio de Dios y de lo divino, por eso San Francisco le decía a sus monjes: "Id, y si es necesario usad las palabras".

El sacerdote que no se identifica como tal deberá rendir cuentas al Señor al morir pues cuando el sacerdote sale de la Iglesia tiene la responsabilidad, el deber de santificar, bendecir y guiar a cada alma por donde pasa con su sola presencia , con ese perfume del Maestro. Es otro Jesús.

Con tristeza escucho a algunos sacerdotes decir que a partir del Concilio Vaticano II se eliminó la sotana, craso error.  El Concilio no eliminó ni suprimió la sotana ni el velo simplemente no se discutió no se si por falta de  tiempo. Creo que fue astucia de satanás parar crear la desobediencia en el clero y así poder combatirlos con mas facilidad.

La Virgen María, la reina y madre de los sacerdotes pide siempre que oremos mucho por los sacerdotes y consagrados pues muchos están en desobediencia, en peligro.

Todos debemos orar siempre siempre por nuestros sacerdotes porque somos responsables por su santidad (comunión de los santos). Si no tenemos sacerdotes obedientes y santos es porque no rezamos, no ofrecemos sacrificios por ellos.  Satanás los tienta directamente con los ángeles caídos y nuestras oraciones los protegen y ayudan.

Los sacerdotes son como una vela encendida en medio del océano (padre Julio Scozzaro), son las velas que se derriten sobre el Altar.




DE LA AUTORA

PARA LOS QUE BUSCAMOS LA SANTIDAD, LA PERFECCIÓN.

POR QUÉ USO VELO DENTRO DE LA IGLESIA?


Alma, la mujer representa a la Virgen María en el hogar, en la Iglesia y la Palabra de Dios es eterna, inmutable y en las Escrituras, la Virgen siempre está enseñándonos con su ejemplo: usando velo, cubierta con ropas decentes, sencillas, sobrias.  Además  Alma, de acuerdo a las revelaciones de María Valtorta (El Evangelio como me ha sido revelado), María siempre se arrodillaba para recibir la bendición de su Divino Hijo, cosa que ya no se hace al final de la Santa Misa.

Jesús mismo nos enseñó al sacar a los mercaderes del Templo que la Iglesia es la casa de Su Padre y que todos los que lo queremos seguir verdaderamente, seamos como Él : "El celo de Tu casa me devora".

Alma, en nuestra Iglesia está Dios en la Hostia Consagrada, Dios mismo; o sea el mismo Dios que le habló a Abraham y a Moisés.  Aquel mismo Dios de donde temblaba todo, salían rayos y venía esa Luz que cegaba a los Israelitas y que por eso Moisés tenía que andar cubierto.

Piensa Alma, ante nuestro Dios: "El mas bello, el mas rico, el más poderoso el más perfecto y el más cumplido de todos los amantes" (Jesús a Santa Margarita María Alacoque), no vamos a cubrirnos con el velo y así adorarlo siguiendo el ejemplo de Su Madre, ya que Sus Corazones laten al unísono?

Venerando y amando a María amamos mas perfectamente a Jesús. 

Los que vienen a Mí a través de Mi Madre es como si vinieran  a través de Mí (María Valtorta).

Muchos santos dicen que la forma más rápida y segura para llegar a Jesús es a través de María.

Alma en esta vida lo único que debemos buscar es la santidad, por eso yo quiero imitar a la Madre de Jesús viviendo en el eterno presente de Dios; amando y siguiendo todo lo que Ellos dos nos legaron porque es Su Voluntad y esa Voluntad es eterna.

Jesús le dijo a Monseñor Ottavio Michellini: "El modernismo es paganismo". El modernismo quito el velo y la sotana (habito), que actualmente puede ser el clergyman.  Estas dos cosas el demonio las detesta, las odia y lo alejan de nosotros ya que son como un sacramental; son corazas que evitan que satanás se nos acerque.

San Agustín dice que el demonio es como un perro rabioso amarrado a un poste con una cadena y si nos acercamos nos muerde. Si nos quitamos el velo o la sotana seremos presa fácil de ese perro.

Hay un refrán que  me gusta mucho: "Apagan el fuego y se quejan de frío".


"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP. CIV :UNIDAD, FECUNDIDAD, AMOR.

Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo a sus hijos predilectos.


CIV


UNIDAD, FECUNDIDAD, AMOR



"Sólo por Mí se va al Padre, se conoce al Padre, se enamoran las almas del Padre, comenzando por enamorarse de Mí, la Belleza suprema del Padre, la Sabiduría del Padre, el reflejo y la fisonomía del Padre.

Y si los sacerdotes quieren llegar a esa sublime unión con el Padre, deben necesariamente transformarse en Mí, para que por Mí--siendo Yo en ellos y ellos en Mí-- suban al Padre, y se enamoren del Padre y se hagan acreedores, en su Hijo, a los carismas, gracias y amor infinito del Padre.

Dios es uno, infinito y eterno, que ni aumenta ni disminuye, siempre es y has sido y será el mismo; sin dimensiones, porque Dios es inmenso; sin edad, porque Dios es eterno; sin principio y sin fin; y su unidad la comunica a cuanto toca, a todo lo creado y por crear. Y por eso, la eternidad es una; el castigo, uno; el premio, uno; su amor, uno; su esencia, una; su providencia, una; su substancia, una; su Iglesia, una; su rebaño uno y todos los sacerdotes uno en Mí, su Unigénito, su Hijo único.

Y en esa unidad están encerradas las tres divinas Personas con los atributos divinos unificados en una misma perfección, ¡en el amor! en una sola Santidad en tres Personas distintas, de donde nacen todas las cosas, de donde toman vida todas las vidas y cuya fecundación eterna no cesa, ni cesará jamás, y producirá siempre más y más excelsitudes, hermosuras, encantos, atractivos, y todo armónico, todo ordenado y santo dentro de la unidad.


¡Oh! no se extrañen de que hable tanto de la unidad porque es mi centro, porque me gozo en ella, porque la unidad es Dios, es amor.

Como en Dios todo es presente y Él no tiene ni pasado ni porvenir, siempre está engendrando a su Verbo; siempre se esta no reproduciendo, sino siendo la eterna generación del Hijo por el Padre, y como consecuencia lógica, también la procesión del Espíritu Santo, del Padre y del Hijo, que eternamente es y une en el divino lazo de un Amor infinito, inmenso, incomprensible, al Padre y al Hijo.

Constantemente está la Trinidad gozando de la fruitiva contemplación de la misma Trinidad. Este gozo divino no se agota jamás: no basta una eternidad, hablando en el lenguaje humano, para que una Persona divina agote a la otra en su contemplación. Cada una está abismada en los encantos, siempre fecundos y siempre nuevos, de las otras divinas Personas; y se gozan entre sí de su misma visión beatífica; una refleja en la otra su infinita santidad y perfección, sin salir jamás de Sí mismas, porque Dios no puede salir de Dios en su inmensidad. Cuanto Él haga tiene su reflejo, y en su reflejo está Él.

Dios es trino porque se da, se comunica, porque es caridad, porque su Ser tiende a difundirse, y es uno, por su unidad. Es inmutable, y todo lo hace, y todo lo llena, y en todas partes está germinando con sólo su infinito Poder almas y seres que lo alaben.

Y una cosa inexplicable para el hombre es la fecundación eterna, sin principio y sin fin de Dios en Sí mismo.

Dios no crece ni decrece, siempre es lo que es. Su fecundidad no produce crecimiento de perfecciones, porque es el Perfecto, la perfección misma; no produce atributos, porque los tiene todos desde el principio sin principio; no hermosuras, porque es la misma Belleza increada; no más luz, porque es Luz de Luz.

Pues ¿qué es lo que germina en ese océano sin fondo ni riberas de todo lo puro, lo santo, lo hermoso, lo armónico?  ¿Qué? La fecundidad de Dios, en Dios mismo, germina en amor, en el único Amor; y esto es inconcebible para el hombre.

Dios se realiza --si puede decirse así-- y se realiza en su misma substancia, que es le amor; las Tres Divinas Personas se comunican amor, extasiadas en el amor. Porque el amor lo es todo, y la substancia del amor es Dios, es el Espíritu Santo, que al Padre y al Hijo-Amor os llena de amor, que forma en lo más íntimo de Ellos la esencia del amor; y en ese amor se miran, se recrean, se funden, formando en su unidad un solo Dios-Amor.

¡Si todos los santos amores de la tierra n son sino una chispa de aquel volcán de amor!  ¿Cómo será, a qué grados ascenderá ese amor?  Y si los hombres sienten gozo y fruición y dicha en el amor creado, en un destellito del divino amor que embriaga y hace desfallecer al ama, ¿qué será aquel volcán infinito de perfección, de igualdad, de afecto, de unión, de sentimientos, de comprensiones,formando todo una única unidad, sin disonancias, con la perfecta armonía de la Trinidad?

La suprema dicha de la Trinidad la forma la misma Trinidad en su fecundación santísima en Sí misma. Eso no lo podrá entender nadie en la tierra ni aun en el cielo, porque forma parte muy principal de los sublimes cuanto santísimos secretos de la Trinidad.

Ese éxtasis de amor que Dios tiene en Sí mismo no le impide ocuparse de las almas, porque la substancia de Dios es amor, y el amor se difunde, y el amor divino se va, se lanza a donde ve algo de la imagen misma de Dios; y las almas llevan esa imagen divina; y la Iglesia es para salvar esas almas y extender en ellas el reinado de Dios; y cada cuerpo es templo del Espíritu Santo y cada corazón es la ambición de Dios.

Pero, como Dios no puede amar fuera de Dios y en las almas está Dios, es precisamente lo que Él ama, lo que quiere que vuelva a su Centro, Dios, lo que ha querido hacer aun inmolando su propio Hijo para salvarlas. La imagen de la Trinidad es lo que ama Dios en las almas; y si se pierden es porque quieren perderse; pero Dios ha puesto los medios y el supremo medio que soy Yo, Jesucristo, para que todos se salven.

El pecado borra la imagen de Dios mientras el alma no se arrepienta; y sólo se condena el alma que muere en pecado, rechazando la gracia hasta el fin. Pero esa alma y todas las de los condenados, aun en el castigo eterno, me glorifican. En su eterno odio, uno de sus mayores tormentos es no poderse eximir de glorificar mi Justicia. Son ramas desprendidas voluntariamente del árbol de la vida para arder eternamente sin consumirse; porque lo que Dios hace no lo deshace, y esas almas salidas de Dios son inmortales, ya sea para el premio, que es lo que mi Corazón anhela, o para el castigo, que también me glorifica.

También hay sólo una muerte, un infierno, un premio, un castigo, una eternidad y todo derivado de la unidad, pues todo lo abarca Dios. Yo brindo mis gracias, mi perdón al pecador, en mi Iglesia; pero si se obstina en rechazarlas, si no me da gloria salvándose, tiene que dármela condenándose. Y tan atributo mío es mi Bondad como mi Poder, mi Misericordia como mi Justicia.

He puesto todos los medios de salvación en mi Iglesia por medio de mis sacerdotes; pero si estos medios son rechazados, concluye en la otra vida la obra de la Misericordia para dar lugar al atributo de mi Justicia. Al que rechaza al Amor y la Misericordia que es amor, ¿a quién puede acercarse y recurrir?  Por eso el odio sucede al Amor.

Dios todo lo olvida, todo lo perdona; menos que ultrajen el Amor, que rechacen el  Amor, que se burlen del Amor; porque en el Amor está la confianza humilde y la esperanza; está Él, y sin Él, sin las virtudes teologales no hay salvación posible.

La misma contrición es amor y nace del amor"



EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís