FRASES PARA SACERDOTES


"¡Hijitos míos, valor! La vida terrena vista desde aquí es un relámpago que fluctúa en el espacio y se apaga. Yo os aseguro mi permanente intercesión cerca de Aquel y Aquella que todo lo pueden".

De: Confidencias de Jesús a un sacerdote.

EL SACERDOTE ABRE LAS PUERTAS AL FUTURO DE DIOS PARA EL MUNDO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 14, 1.7-14 - AGOSTO 28 DE 2016


Domingo 22º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Padre Jorge Estrada Rodriguez
Parroquia San Nicolás de Bari de Arraiján


Santo evangelio según san Lucas (14,1.7-14):

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste." Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»


Palabra del Señor

CARDENAL SARAH: EL PAPA NO PUEDE CAMBIAR LA LEY DIVINA SOBRE LA COMUNIÓN



Por David Martin

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Imagen forumlibertas.com
El Cardenal Robert Sarah, la autoridad en sacramentos en el Vaticano, criticó la profanación de la Santa Eucaristía que proponen algunos purpurados en el Vaticano. Su acción se debe a la sugerencia del papa Francisco (septiemnbre 2015) de que los no católicos pueden recibir la Comunión si deciden que eso es lo que quieren hacer. El papa manifestó a los presentes en la Iglesia Evangélica Luterana de Roma el domingo pasado que la pregunta de si un no católico podía o no recibir la Comunión en la Iglesia Católica la debe responder la misma persona.

El Cardenal Sarah, quien se desempeña como prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, manifestó un fuerte desacuerdo, señalando que existen leyes divinas que prohíben la administración de la Comunión a los no católicos o a bautizados que viven en pecado mortal (es decir: adulterio), de modo que si tal persona solicitara a la Iglesia Católica recibir la Comunión, el clero “no tiene ningún derecho de administrársela”.

Sarah también advierte a los sacerdotes que se atrevan a administrar la Comunión a no católicos que “si lo hacen, el pecado de ellos será más grave delante del Señor. Implicaría inequívocamente una complicidad premeditada y una profanación del Santísimo Cuerpo y la Santísima Sangre de Jesús”.

El prefecto nos recuerda que ni siquiera el papa puede cambiar la ley divina acerca de la Comunión. “La Iglesia en su totalidad siempre ha sostenido firmemente que no es posible recibir la comunión con la conciencia de estar en pecado mortal, principio éste recordado por Juan Pablo II en su encíclica “Ecclesia de Eucharistia”, que afirma sobre el tema: “Ni siquiera un papa puede dispensar de tal ley divina”.

Las palabras del Cardenal Sarah son completamente fieles y verdaderas. En realidad no hay ninguna enseñanza doctrinal que el papa pueda cambiar. Puede poner en vigencia pequeños cambios disciplinarios, mientras estén en concordancia con la tradición y no ofendan la doctrina, pero cambiar una ley o enseñanza divina no es algo que ningún papa u obispo esté autorizado a realizar.

Sólo están autorizados a cumplir la ley y transmitirla al pueblo, como lo hizo Moisés en el Monte Sinaí.

Sarah se lamenta de que esto no se cumpla. “Como obispo, me siento herido en el corazón al ser testigo de semejante falta de comprensión de las enseñanzas inamovibles de la Iglesia por parte de mis hermanos sacerdotes”, dijo. “No me puedo permitir imaginar que la causa de esta confusión sea otra que una insuficiente formación de mis hermanos.”

Desde ya que Satanás está entronizado hoy en la Ciudad Eterna. La Virgen Bendita en Fátima advirtió que el enemigo se infiltraría en la jerarquía del Vaticano y llegaría el tiempo en que sería “obispo contra obispo, cardenal contra cardenal”. Esos días han llegado, en gran parte porque el Tercer Secreto de Fátima no se dio a conocer en 1960 como Nuestra Señora pidió. Ella intentaba evitar este desastre para la Iglesia.

Ahora lo deben soportar los miembros de Cristo. Los fieles no tienen otra alternativa que continuar peleando por la verdad, especialmente imitando el ejemplo del Cardenal Sarah de ser defensores de la Fe.


FUENTE: adelantelafe.com/ [Traducido por Romina R. Artículo original.]

SACERDOTES QUE ORAN Y OFRECEN EXPIACIÓN PARA PROTEGER A OTROS SACERDOTES "ATACADOS POR EL DEMONIO".



         Se confían al auxilio de los ángeles en una tarea que los sitúa en el ámbito del servicio espiritual anónimo, pero esencial para la vida de la Iglesia. Son los miembros de una particular congregación y movimiento. Portaluz entrevistó a uno de sus formadores...


Son 150 sacerdotes, más varios cientos de religiosas y laicos consagrados repartidos por el mundo, auténticos ‘guerreros espirituales’ en pleno siglo XXI, debido al particular carisma y espiritualidad de su Orden de los Canónigos Regulares de la Santa Cruz y el movimiento Opus Sanctorum Angelorum, que sostienen… una de cuyas particulares tareas es ofrecer expiación para proteger -mediante la oración y adoración eucarística-, a todos los sacerdotes que “son atacados por el demonio” o se encuentren bajo algún yugo que los aleja de su ministerio y fidelidad a Dios; faltas que le han costado no pocos dolores de cabeza a la Iglesia hoy y a lo largo de la historia…

Padre Cornelius Pfeifer, Licenciado en Liturgia y con un doctorado sobre Ángeles y Liturgia por la ‘Pontificia Universidad de la Santa Cruz’ de Roma, es uno de estos sacerdotes que tiene a los Ángeles como aliados poderosos de su tarea y para quien las diversas propuestas que hoy ofrece la New Age corrompen la espiritualidad auténtica, la verdad sobre los ángeles y mueven al error incluso a muchos católicos.

Sus declaraciones a Portaluz, contienen argumentos nacidos de la experiencia respecto de esos temas, además de novedosas revelaciones sobre el “Ángel de la Guarda” y la unión espiritual que ocurre en la Adoración Eucarística entre el hombre y los ángeles…


La Orden de los canónigos regulares de la Santa Cruz y el Movimiento Opus Sanctorum Angelorum dice tener por misión “la expiación por la salvación de las almas, especialmente de sacerdotes y consagrados”. Expiar significa borrar culpas. ¿A qué se refieren ustedes y qué hacen para expiar?

Padre Cornelius Pfeifer: Borrar, solo Dios puede borrar la culpa a través de su misericordia. Los sacerdotes, cuando ellos se confiesan, Dios les perdona sus culpas y pueden comenzar de nuevo. ¿Pero ahora, cómo reparar las consecuencias del pecado? Bueno, también ofreciendo nuestras oraciones, sacrificios, renuncias… en especial por los sacerdotes, primero porque ellos están atacados por el demonio y necesitan una protección, una nube de oración y por eso les enviamos a los santos ángeles a todos ellos. Por ejemplo, hacemos lista de todo el clero de una diócesis y aquella gente que se compromete, reza por cada uno de ellos, asumiéndose una cierta maternidad espiritual. Esa es nuestra primera tarea, apoyar a la Iglesia apoyando a nuestros sacerdotes, para que pueda darse la gracia y sean ejemplos de santidad para el pueblo. Si queremos apoyar, expiar la culpa de otra persona, yo hago algo, pongo mi oración pidiendo a Dios para que convierta a esta persona. Dios respeta la intimidad y la decisión tiene que tomarla la persona misma, pero por la intercesión Dios da gracias, da un cierto calor, un amor de Dios, el conocimiento de su misericordia. Y eso ayudará a la persona que quizá está esclavizada en su vicio o pecado para tomar una decisión y salirse, aceptar a Cristo.


¿Conoce experiencias significativas de algún sacerdote o consagrado convertido por esta intervención que identifica a su Orden y Movimiento?

Padre Cornelius Pfeifer: Sí, he visto muchas conversiones. Sacerdotes que de repente han recibido alguna gracia, pues eran antes sacerdotes más mundanos que de iglesia, acumulando riquezas… comenzábamos a rezar por él y hemos visto muchas conversiones. También de sacerdotes que descubrieron la belleza del mundo espiritual y se han consagrado a los ángeles. En especial con la consagración al Ángel de la Guarda hemos visto muchos cambios. Cristianos que se confesaban apenas una vez por año, que de vez en cuando iban a misa, y hoy se han vuelto fervorosos que se confiesan cada mes y que van a misa todos los días. De la misma manera en los sacerdotes hemos visto que si han aceptado esta colaboración de los ángeles y se han consagrado a ellos, palpan los frutos de su sacerdocio, aman y se entregan. Han experimentado una nueva primavera de ser sacerdote. El ángel nos muestra la dignidad, la grandeza del sacerdote.


¿Los ángeles son un modelo de vida cristiana en la expiación?

Padre Cornelius Pfeifer: Los santos ángeles están en la visión beatífica en el cielo. Presiden una misión durante una vida humana. Acompañan al ser humano aquí en la tierra prestando un servicio. Ellos ven todo a través de la luz de Dios, junto con los santos, y como están en la visión beatífica no viven de la fe. Conociendo el bien, contemplando la gloria, la belleza de Dios, lo hacen todo por amor. No pueden expiar como nosotros. Primero, no tienen cuerpo como nosotros, no pueden sufrir físicamente, pero en cierto sentido también desean salvar (lo dice San Pedro en una de sus cartas)… contemplan lo que está aconteciendo en la Iglesia. Ver a Jesucristo expiando, muriendo en la cruz, para los ángeles fue toda una sorpresa. Ellos no lo esperaban. Dios les reveló el plan, pero no se imaginaron que Dios iba de lo más alto a bajar a lo más profundo del dolor humano, a hacerse hombre y morir por nosotros. Entonces, también el ángel tiene este deseo de imitar a Cristo y, por lo tanto, en cierto sentido, los ángeles se iluminan y prestan el servicio (de interceder) por nosotros. No tiene este valor expiatorio, pero al interceder por nosotros ayudan a los hombres para salir del mal.


¿Es verdad que existe el ángel de la Guarda? ¿En qué se basa para afirmarlo?

Padre Cornelius Pfeifer: En la Sagrada Escritura, Jesús afirma claramente la existencia de los ángeles. Sobre el Ángel de la Guarda, dice Jesús, «los ángeles de los niños ven continuamente el rostro de mi padre que está en el cielo» (mateo 18,10). Estos niños tienen un ángel, que les acompaña cuando llegan a este mundo. La fe en el Ángel de la Guarda la encontramos también en la comunidad cristiana. Cuando Pedro fue llevado por un ángel (capítulo 12 de los hechos de los Apóstoles) desde la cárcel, llega a la casa de Marcos donde estaba reunida la comunidad, la sirvienta abrió la puerta y dijo «está afuera Pedro». Uno de ellos responde «estás loca, es su ángel», porque pensaban que el Ángel de la Guarda estaba ahora pidiendo oraciones para Pedro, que estaba en la cárcel. Es un testimonio de la fe de la Iglesia en el Ángel de la Guarda.

Después, en los primeros siglos, los padres de la Iglesia testimonian sobre el Ángel de la Guarda. La fe de que un buen ángel acompaña al ser humano viene del judaísmo y del Antiguo Testamento. En la oración de Jacob, después en los salmos hablan del ángel que les protege; o Éxodos 23 habla de que «yo mandaré al ángel delante de ti para que sepa proteger tu vida» ahí, es Dios quien habla al pueblo de Israel. El ángel que guiaba al pueblo a través del desierto también se puede interpretar como el Ángel Custodio de los pueblos. El Ángel personal es una fe que se transmite a través de toda la historia de la Iglesia, en la vida de los santos encontramos estas afirmaciones. En el Catecismo de la Iglesia Católica, dice claramente desde el inicio de la vida hasta la muerte, y también más allá de la muerte el hombre está bajo la protección de los ángeles, de su Ángel Custodio.

Creemos entonces que yo tengo un ángel personal, va a estar siempre conmigo y es una expresión del amor personal de Dios para nosotros. Porque Dios nos ama como padre y para expresar que es un amor personal me manda a un siervo desde el cielo, para que su protección de Padre Celestial siempre me acompañe. Dios es evidentemente la causa de todo, de las gracias que recibo, pero también actúa a través de causas segundas… el Ángel, que actúa en el nombre de Dios.


¿Cómo participan los ángeles en la Adoración Eucarística? 

Padre Cornelius Pfeifer: Ellos participan en los sacramentos, en el bautismo y sobre todo en la santa misa y también esto incluye la Adoración Eucarística. Ellos no comulgan, pero adoran la Eucaristía, el hombre es el privilegiado de esta comunión y aquí se realiza una unión que es más profunda que cualquier unión humana, física o que podamos imaginarnos, porque es una unión sobrenatural. A través de la Eucaristía, Cristo une todas las cosas. Así también los ángeles son integrados en esta unión profunda entre las criaturas hombre-ángel, unidos en Cristo.



En sus prédicas usted advierte de la contradicción y riesgo espiritual que importa para el creyente adherir a prácticas de la New Age. ¿Es que algo se daña en el creyente que participa de la New Age? 

Padre Cornelius Pfeifer: No se puede generalizar a todas las prácticas de la New Age como cosas demoniacas. Pero el problema con la Nueva Era es que no se distingue su mezcla de dioses y ángeles (seres espirituales) caídos que invocan. Necesitamos claramente un discernimiento de los espíritus para ver si provienen de Dios.

En la edad media tenemos a una santa, la hermana Hildegarda de Bingen que saboreó, escribió, recibió por revelaciones mucho conocimiento sobre propiedades que están en las plantas y que se pueden utilizar para la salud. Pero el problema ocurre cuando las personas usan estas cosas, la medicina alternativa, mezcladas con oraciones que algún chamán, o gurús hacen sobre estas cosas. Entonces, ya no es solamente una cosa que proviene de la naturaleza que tiene una propiedad sanadora, sino que también se trata de algo espiritual. También el Yoga puede exponer a grandes peligros si uno lo practica, porque no solamente es una técnica, sino que está ligada con una religión de dioses… y según nuestro entender católico esos son ángeles caídos. El ángel caído, el demonio, se viste como ángel de luz.


En este caso, ¿Qué es lo que se daña? 

Padre Cornelius Pfeifer: Cuando la persona no es consciente o actúa por ignorancia, no es culpable. Cuando se actúa conscientemente -transgredir una ley- tiene efectos. En la biblia tenemos claras indicaciones de no hacer espiritismo, brujerías, preguntar a espíritus… todas esas adivinaciones y cosas que hacen parte o son transmitidas por la Nueva Era. Allí hay una ligación que se va criando con el Maligno. Esto también pasa cuando el hombre pierde la gracia santificante… comete un pecado mortal y sin la gracia, es como abrir una puerta al demonio o darle un cierto poder. Entonces, el pecado tiene consecuencias y nos va alejando poco a poco de Dios, de la gracia de Dios y el pecado en el hombre no es una cuestión espiritual o del alma, sino que también impacta la salud y el cuerpo del hombre. Entonces, si son influencias nocivas, pueden dañarse cosas, pueden producirse enfermedades, o posiblemente un rompimiento de la comunión con Dios y con la Iglesia.


¿Y en el caso de los no creyentes?

Padre Cornelius Pfeifer: Quienes practican esto y no están bautizados… Yo creo que, aunque sea uno pagano, quien recibe el Espíritu Santo luz del discernimiento para distinguir entre lo bueno y lo malo debe seguir su conciencia. Cada ser humano, aunque no recibió la gracia por el bautismo, Dios te da la posibilidad para la salvación.


¿Conoce personas dañadas por participar de alguna práctica New Age? 

Padre Cornelius Pfeifer: Sí, tengo 21 años de sacerdote y he atendido muchas confesiones, muchos problemas. Por el confesionario ha pasado de todo, también gente con obsesión demoniaca y hasta posesos, que no siempre, pero que en algunos momentos, se manifestó el demonio. No soy exorcista, oficialmente no puedo ejercer el canon de exorcismo, pero siempre he tratado de ayudarles con oraciones de liberación y sanación.


¿Cómo se reparan estos daños?

Padre Cornelius Pfeifer: Depende de la causa, de si la persona fue consciente, si hizo un pacto con el demonio es una cosa más grave. La persona tiene que renunciar -como renunciamos al demonio en el bautismo-, a las tentaciones, al pecado, a sus acciones y profesar la fe en Cristo, en la Iglesia católica.

Lo que se ha perdido se puede recuperar con la confesión. Cuando se trata de un caso más grave se necesita de un exorcismo, y eso depende de cada caso que se examina; cuando el demonio estaba adentro no sale tan fácil. Pero cuando sale, deja alguna herida que después se tiene que sanar y eso lo puede llevar a un proceso de varias sesiones, un buen tiempo que dura semanas o meses. Pero no hay nada imposible para Dios, para cualquier mal hay un remedio, y es a través de los sacramentos.


FUENTE: portaluz.org

RECORDEMOS EL INOLVIDABLE DISCURSO DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA CONTRA EL ABORTO


La Madre Teresa de Calcuta es canonizada el 4 de septiembre de 2016. Y en este momento es bueno repasar su histórica intervención en el Desayuno de Oración Nacional en Washington.
Fue el 3 de febrero de 1994 ante una clase dirigente norteamericana tolerante con el aborto, y se constituyó en una pieza oratoria inolvidable.

La Madre Teresa de Calcuta es canonizada el 4 de septiembre de 2016. Y en este momento es bueno repasar su histórica intervención en el Desayuno de Oración Nacional en Washington.
Fue el 3 de febrero de 1994 ante una clase dirigente norteamericana tolerante con el aborto, y se constituyó en una pieza oratoria inolvidable.


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La Madre Teresa dijo que el aborto mata la conciencia y es la mayor amenaza de la paz del mundo.
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Que al abortar, la madre no ha aprendido a amar; ha tratado de solucionar sus problemas matando a su propio hijo.

El aborto empobrece a la gente y esa pobreza es la más difícil de vencer.
El niño es un regalo de Dios para la familia. “Les pido por favor que no maten a los niños. Yo quiero a esos niños: ¡Dénmelos!”

Unos años después – en el Desayuno de Oración Nacional de 2010 – la entonces secretaria de Estado del Gobierno Obama, Hillary Clinton, recordó la participación en ese mismo acto de la Madre Teresa de Calcuta.

En ese entonces, la Madre Teresa le propuso abrir en Washington una casa para acoger a niños cuyas madres estuvieran pensando en abortar.

Hillary Clinton relató el momento en que la religiosa le pidió hablar a solas. La entonces secretaria de Estado imaginaba que le iba a reprobar por su postura ante el aborto, pero no fue así.

“Compartimos la convicción de que es preferible la adopción que el aborto”, me dijo.

Entonces, me pidió crear juntas en Washington una casa de adopción para esos niños que están destinados a ser abortados.

“Sentí -explicó Hillary- que me habían dado una orden desde lo alto, y empecé a trabajar. Nos tomó un tiempo, necesitamos muchas aprobaciones”.

Fue, añadió,

la “lobbysta más infatigable que he visto”. “Me llamó desde Vietnam, desde India, y el momento llegó en junio 1995”.

En el día de la inauguración, la Madre Teresa disfrutó “como un niño feliz”, aseguró.



LA MAYOR AMENAZA A LA PAZ

La afirmación de la Madre Teresa de Calcuta, que el aborto es “la mayor amenaza a la paz en el mundo” se ha convertido en proverbial en el mundo pro-vida. 

En 1985, reiterado y ampliado en el momento de una entrevista con el periodista de Nueva York y activista pro-vida Thom O’Connor.

En la entrevista O’Connor, la Madre Teresa explicó que el niño no nacido,

es creado “a imagen de Dios para cosas más grandes, para amar y ser amado. 

Es por eso que es una cosa tan terrible pensar que la madre, a la que el niño ha sido dado como un regalo de Dios, podría destruirlo”. 
“Por eso creo que el aborto se ha convertido en el mayor destructor de la paz hoy en día, ya que destruye la vida del niño, y destruye la conciencia de la madre también, y durante años y años, ella sabe que ha asesinado a su propio hijo”, dijo.

“algo increíble” que la “madre puede asesinar a su propio hijo.”



RECUERDO DE UNA MADRE QUE ABORTÓ

Recordó el encuentro con una mujer que había abortado a su niño ocho años antes, y que le dijo a la Madre Teresa que

“cada vez se encuentra con un niño de ocho años de edad lo recuerda: ‘Mi hijo tendría ahora esa edad si no lo hubiera matado’“. 
“Me tomó mucho tiempo para ayudarla a pedirle a Dios que le perdone.”


TRABAJO ENTRE LOS MAS POBRES

En la entrevista con la madre Teresa habló brevemente de su trabajo entre los “más pobres de los pobres” en la India y en otros lugares, y señaló que el aborto es menos común entre las personas con menos riqueza material.
“Algo muy extraño es que las personas pobres no están destruyendo a sus hijos, al niño no nacido”, dijo.
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“Son las personas más pudientes que quieren algo más y tienen miedo del pequeño. Así que destruyen al niño“.

“Pero las personas muy pobres no están haciendo eso. Lo hemos visto una y otra vez en todos los lugares donde nuestras hermanas están trabajando”. 

En respuesta a una pregunta sobre el crecimiento inusual de la orden religiosa de las Misioneras de la Caridad, en un momento en que casi todas las órdenes religiosas en el mundo se estaban reduciendo drásticamente, ella dijo:

“Sí, nuestros jóvenes son muy, muy generosos“.

Ella dijo que cuando se les pregunta por qué quieren unirse a las Misioneras de la Caridad, las jóvenes dicen

“que quieren una vida de pobreza, oración y sacrificio que los llevará al servicio de los pobres”.

Ella alabó la “gran ternura y generosidad” de los jóvenes, diciendo que

“a veces son engañados y no pueden elegir acertadamente. Perouna vez que se ponen en contacto con los pobres, y tocan a Cristo en el penoso disfraz de los pobres, inmediatamente piensan: ‘Sí, lo he encontrado. Yo le amo. Quiero servirle'”.



LA CALIDEZ DE LA MADRE TERESA

La Madre Teresa, es fundadora de las Misioneras de la Caridad ypremio Nobel de la Paz.

O’Connor habló sobre su experiencia de entrevistar a la mujer que muchos creyeron en su momento fue un santo en vida.

“Su personalidad y su cálida presencia es tan poderosa, tan imponente, su humildad suave y silenciosa se irradia a lo largo de todo su ser”, dijo.



DISCURSO DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA EN EL DESAYUNO ANUAL DE ORACIÓN EN WASHINGTON, D.C. EL 4 DE FEBRERO DE 1994

En el día del juicio, Jesús dirá a los que estén a su derecha:
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“Vengan, entren en el Reino. Porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; estuve enfermo y me visitaron…”
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Y luego el Señor dirá a los que estén a su izquierda:.
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“Apártense de mí, porque estuve hambriento y no me dieron de comer; estuve sediento y no me dieron de beber; estuve enfermo y no me visitaron”.
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Y ellos le preguntarán:
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“¿Cuándo te vimos hambriento, sediento o enfermo, y no te asistimos?
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Jesús les responderá entonces:
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“Todo lo que no hicieron por el más pequeño de sus hermanos, tampoco lo hicieron por mí”.


Como nos reunimos aquí para rezar juntos, pienso que será hermoso si empezamos con una oración que expresa muy bien lo que Jesús quiere que hagamos nosotros por el más pequeño.

San Francisco de Asís entendió muy bien estas palabras de Jesús y su vida está expresada muy bien en una oración.

Y esa oración, que nosotros decimos todos los días después de la Santa Comunión, siempre me sorprende a mí, porque es muy apropiada para cada uno de nosotros.

Y yo siempre me pregunto si hace 800 años cuando San Francisco vivió, tuvieron las mismas dificultades que tenemos hoy, Yo pienso que algunos de Ustedes ya tienen esta oración de paz, de manera que la oraremos juntos.



LA ENTREGA DE JESÚS

Y Dios amó al mundo tanto que le dio a su hijo. Esa fue su entrega.Dios le dio su Hijo a la Virgen María, ¿y qué hizo ella con Él?

Tan pronto como Jesús entró en la vida de María, inmediatamente ella fue de prisa a llevar esa buena noticia.

Y al entrar ella a la casa de su prima Isabel, nos dicen las Escrituras que la criatura, el niño en el vientre de Isabel, saltó de alegría.

Mientras que estaba en el vientre de María —Jesús trajo paz a Juan el Bautista quien saltó de gozo en el vientre de Isabel.

Y por si aún fuese poco el hecho de que Dios el Hijo llegara a ser uno de nosotros se hiciese hombre y nos trajese su paz y su alegría desde el vientre de María, Jesús murió en la cruz para mostrarnos cuál es el amor mayor.
El murió por ustedes y por mí y por ese leproso y por ese hombre muriendo de hambre y esa persona desnuda yaciendo en la calle, no solo de Calcuta, sino de África, y de todas partes.

Nuestras Hermanas sirven estas pobres gentes en 105 países a través del mundo. El Señor Jesús nos recuerda que nos amemos con el mismo amor que él nos tiene.

Él dio su vida por amor a nosotros y de ese modo nos enseña, que debemos entregar lo que sea necesario para hacer el bien a los demás. Sí, así lo dice en su Evangelio:

“Ámense como yo los he amado.”

Jesús murió en la cruz porque con ello nos hacía un gran bien: la redención del egoísmo y del pecado.

El Señor entregó todo para cumplir la voluntad del Padre del Cielo y darnos ejemplo de cómo debemos amar la voluntad del Padre.

Y no anteponerle nada y amarnos así con el amor con que él nos amó. Si nos negamos a entregar lo que sea necesario para hacer el bien al prójimo, entonces ello quiere decir que aún vivimos en el pecado.


AMAR “HASTA QUE NOS DUELA”

Por eso hay que dar al hermano “hasta que nos duela.” No es suficiente que digamos: “Amo a Dios”, sino quetambién tengo que amar a mi prójimo. 

San Juan dice que Usted es un mentiroso si dice que ama a Dios y no ama a su prójimo. 

¿Cómo puede amar a Dios a quien no ve, si no ama a su prójimo a quien Usted ve, a quien Usted toca, con quien Usted vive?

De ahí que sea tan importante tomar conciencia de que el amor, para ser verdadero, tiene que “dolernos” un poco.

Debe ser un amor dispuesto a hacer todo lo que esté a nuestro alcance, no sólo para no hacer daño al otro si no para hacerle el bien al otro.

Esto requiere que estemos dispuestos a sufrir un poco porque de otra manera, no habrá amor verdadero en nosotros y aunque brindemos justicia a los demás, no sembraremos la paz a nuestro alrededor

Esta última frase “.. y aunque brindemos …” no es fiel al original, la traducción es: y traigo injusticia, no paz a aquellos alrededor mío.

¿Estamos dispuestos a dar hasta que nos duela para ser así solidarios con nuestra familia, o anteponemos nuestros intereses personales?

Le dolió a Jesús el amarnos. Hemos sido creados en Su imagen para grandes cosas, para amar y ser amados.

Solo “lo ponemos sobre Cristo” como nos dicen las Escrituras. Y así,hemos sido creados para amar como Él nos ama. 

Jesús hace de Sí Mismo el hambriento, el desnudo, el desamparado, el no querido, y Él dice, “Me lo hiciste a Mí.”

En el último día dirá a aquellos a Su derecha, “lo que hiciste al más pequeño de estos, me lo hiciste a Mí”, y dirá también a aquellos a la izquierda, “lo que dejaste de hacer por los más pequeños de estos, me lo dejaste de hacer a Mí.”

Cuando estaba muriendo en la Cruz, Jesús dijo, “Tengo sed”. Jesús está sediento de nuestro amor, y esta es la sed de todos, tanto de pobre como rico.

Nosotros todos tenemos sed por el amor de otros, que se salgan de su camino para evitar dañarnos y para hacernos bien. Este es el significado del amor más verdadero, dar hasta que duela.

No puedo nunca olvidar la experiencia que tuve al visitar una casa en donde mantenían a todos estos viejos padres de hijos e hijas quienes los habían puesto en una institución y los olvidaron quizás.

Vi que en esa casa estas gentes de edad tenían todo —buena comida, lugar confortable, televisión, todo, pero cada uno miraba hacia la puerta. 

Y no vi a ninguno con una sonrisa en la cara. Me volteé a la Hermana y le pregunté: “¿Por qué estas gentes que tienen cada confort aquí, por qué están todos mirando a la puerta? ¿Por qué no están sonriendo?”

Estoy acostumbrada a ver las sonrisas de las gentes, aún los que están muriendo sonríen.
Y la Hermana me dijo: “Esta es la forma en que es casi cada día. Están esperando, están esperanzados de que un hijo o hija vendrá a visitarlos. Están dolidos porque están olvidados.” 

Y vean, este descuido para amar trae pobreza espiritual.

Quizá en nuestra familia tenemos a alguien que se está sintiendo solo, quien se está sintiendo enfermo, quien se está sintiendo preocupado.

¿Estamos allá? ¿Estamos dispuestos a dar hasta que duela para estar con nuestras familias, o ponemos nuestros intereses primero?

Estas son preguntas que debemos preguntarnos a nosotros mismos, especialmente cuando comenzamos este año de la familia.

Debemos recordar que el amor empieza en casa y debemos también recordar que el futuro de la humanidad pasa por la familia.

Estaba sorprendida en el Oeste al ver tantos jóvenes, muchachos y muchachas dándole a las drogas. Y traté de averiguar por qué.

¿Por qué es así, cuando aquellos en el Oeste tiene muchas más cosas que aquellos en el Este? Y la respuesta era: Porque no hay ninguno en la familia para recibirlos. 

Nuestros hijos dependen de nosotros para todo —su salud, su nutrición, su seguridad, su llegar a conocer y a amar a Dios.

Por todo esto, nos miran con confianza, esperanza y expectativa.

Pero a menudo el padre y la madre están tan ocupados que no tiene tiempo para sus hijos, o quizá no están aún casados o han renunciado al matrimonio.
Así los hijos se van a las calles y se involucran en drogas y otras cosas. Estamos hablando del amor de un hijo, que es en donde el amor y la paz deben empezar. Estas son cosas que rompen la paz.


EL ABORTO, LA MAYOR AMENAZA PARA LA PAZ

Pero la amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto, porque el aborto es hacer la guerra al niño, al niño inocente que muere a manos de su propia madre.

Si aceptamos que una madre pueda matar a su propio hijo, ¿cómo podremos decirle a otros que no se maten? ¿Cómo persuadir a una mujer de que no se practique un aborto?

Como siempre, hay que hacerlo con amor y recordar que amar significa dar hasta que duela. Jesús dio su vida por amor a nosotros.

Hay que ayudar a la madre que está pensando en abortar; ayudarla a amar, aún cuando ese respeto por la vida de su hijo signifique que tenga que sacrificar proyectos o su tiempo libre. A su vez el padre de esa criatura, sea quien fuere, debe también dar hasta que duela.

Al abortar, la madre no ha aprendido a amar; ha tratado de solucionar sus problemas matando a su propio hijo.

Y a través del aborto, se le envía un mensaje al padre de que no tiene que asumir la responsabilidad por el hijo engendrado.

Un padre así es capaz de poner a otras mujeres en esa misma situación. De ese modo un aborto puede llevar a otros abortos.
El país que acepta el aborto no está enseñando a su pueblo a amar sino a aplicar la violencia para conseguir lo que se quiere. Es por esto que el mayor destructor del amor y la paz es el aborto.



EL NIÑO ES UN REGALO DE DIOS

Hay mucha gente muy preocupada por los niños de la India o África, donde mueren tantos de hambre. Mucha gente está preocupada por la violencia en esta gran nación de los Estados Unidos.
Está muy bien que estemos preocupados por todo eso. Pero a menudo esa misma gente no se preocupa por los millones de seres humanos aniquilados por decisión deliberada de sus propias madres.

Y esto es lo que es el gran destructor de la paz hoy —el aborto lo que trae a la gente a tal ceguera.

En la India y en todo lugar que visito, insisto en que debemos volver a dedicarle al niño toda la atención que se merece. El niño es un regalo de Dios para la familia.

Cada niño ha sido creado a imagen y semejanza de Dios para cosas grandes, para amar y ser amado.

Debemos colocar al niño de nuevo en el centro de nuestro cuidadoy preocupación el texto en Inglés dice:
Y por esto apelo en la India y apelo por todas partes, “Traigamos al niño” al centro de nuestro cuidado y preocupación. 

Este es el único camino para que el mundo siga adelante pueda sobrevivir.

Precisamente porque el niño es la única esperanza para el futuro.Cuando los más ancianos son llamados a la presencia de Dios, sólo sus hijos pueden ocupar su lugar.

Pero ¿qué nos dice Dios?:

“Aunque una madre pueda olvidarse de su hijo, yo no me olvidaré de ti. Te he esculpido en la palma de mi mano.”
Nosotros estamos esculpidos en la palma de Su mano.El niño que todavía no ha nacido ha sido esculpido en la mano de Dios desde su concepción, y ha sido llamado por Dios a amar y ser amado, no sólo ahora, en esta vida, sino para siempre, en la eternidad. Dios no se olvida nunca de nosotros


COMBATAMOS EL ABORTO CON LA ADOPCIÓN

Les confiaré algo hermoso: Estamos combatiendo el aborto con la adopción: cuidamos a la madre y adoptamos a su hijo. De ese modo hemos salvado miles de vidas.

Hemos enviado comunidades a las clínicas, diciéndoles:
“Por favor, no maten al niño, nosotros nos haremos cargo de él”. Siempre hay algunos de los nuestros que les dice a las madres en problemas: “Venga, la cuidaremos y hallaremos un hogar para su hijo”.

Y así tenemos una gran demanda de niños por parte de matrimonios que no pueden tener hijos. Pero nunca entrego un niño a un matrimonio que haya hecho algo para no tener un hijo. Jesús dijo:

“El que reciba a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me recibe.”

Al adoptar un niño, esos matrimonios están recibiendo al mismo Señor Jesús pero abortando un niño, una pareja rechaza el recibir a Jesús.
Les pido por favor que no maten a los niños. Yo quiero esos niños: ¡Dénmelos! Estoy dispuesta a aceptar todo niño que se pretenda abortar y darlo a un matrimonio que lo ame y a su vez sea amado por el niño.

Sólo en nuestro Hogar Infantil de Calcuta hemos reunido 3,000 niños que han sido salvados del aborto, niños que luego han brindado mucho amor y alegría a sus padres adoptivos y han crecido tan llenos de amor y gozo.


LA ANTICONCEPCIÓN DESTRUYE EL AMOR

Comprendo que los matrimonios deseen planificar sus respectivas familias. Pero para ellos existe la planificación familiar en base a métodos naturales.

La manera de planear la familia es una planificación familiar natural,sin contraceptivos.
El camino para una planificación de la familia no es el aborto sino el recurso a métodos naturales. Los métodos anticonceptivos destruyen esa capacidad de generar vida y, al practicarlos, los esposos están haciendo algo contra ellos mismos.

La atención se dirige hacia ellos mismos y se destruye la donación de amor orientada hacia el cónyuge.

En virtud del amor los esposos orientan su atención el uno hacia el otro, como ocurre en la planificación natural de la familia, y no hacia sí mismos, como sucede en el caso de los métodos no naturales.

Una vez que se ha echado mano de estos últimos métodos, el paso hacia la realización de un aborto se da con facilidad.

Sé también que existen grandes problemas en el mundo, quemuchos esposos no aceptan los métodos naturales de planificación de la familia.

Desde luego, no podemos solucionar todos los problemas que existen en el mundo, pero no dejemos de luchar contra el peor de todos ellos; es decir, la destrucción del amor. Esto es lo que sucede cuando le decimos a la gente que use anticonceptivos o aborte.


CASTIDAD: DOMINIO DE UNO MISMO Y AMOR HACIA EL PRÓJIMO

Los pobres son gente magnífica: ellos pueden enseñarnos muchas cosas hermosas.

Una vez vino un hombre muy pobre a agradecernos por haberle enseñado a planificar su familia con métodos naturales porque no es nada más que auto-control nacido del amor del uno por el otro.

“Ustedes, la gente que practica la castidad, son los mejores en enseñar la planificación natural de la familia, ya que ésta no es nada más que dominio de uno mismo animado por el amor hacia el prójimo.”

Estas pobres gentes quizá no tiene nada que comer, quizá no tiene casa en donde vivir, pero pueden aún ser gran gente cuando son espiritualmente ricos.

Cuando levantamos a una persona que se está muriendo de hambre en la calle, podemos reconfortarla con un plato de arroz y un pedazo de pan.

Pero mucho más difícil de ayudar es aquella otra que padece pobreza espiritual, que se siente expulsada de la sociedad, no querida y aterrorizada.
Un aborto, que a menudo viene después del empleo de métodos anticonceptivos, empobrece a la gente y esa pobreza es la más difícil de vencer.


EL AMOR: LA RIQUEZA DE MUCHOS POBRES

Aquellos que son materialmente pobres pueden ser gente muy maravillosa.

Una tarde íbamos con una hermana por las calles y recogimos a cuatro personas abandonadas. Una de ellas, una mujer, se encontraba en una condición terrible. Les dije a las Hermanas:
“Ustedes cuiden de estas tres: yo me encargaré de esta otra que se ve en peor estado”. Hice por ella todo lo que estuvo a mi alcance. La acosté en una cama y en su rostro se encendió una sonrisa radiante. Tomó mi mano y pronunció una sola palabra: “¡Gracias!”, y falleció.

Hice entonces un examen de conciencia: “¿Qué hubiese dicho yo si hubiese estado en su lugar?”

Y mi respuesta fue muy simple: Hubiese tratado de atraer la atención sobre mí, diciendo: “Tengo hambre, me estoy muriendo, tengo frío, tengo dolores” u otras cosas por el estilo.

Sin embargo, ella me dio mucho más: me ofreció su amor agradecido. Y murió con una sonrisa en los labios.


LA CARIDAD COMIENZA EN EL HOGAR FAMILIAR

O aquel caso del hombre recogido en un basural, medio comido por los gusanos. Cuando lo trajimos a casa, nos dijo:
“He vivido como un animal, en la calle, pero voy a morir como un ángel, amado y rodeado de cuidados”.

Luego de que le extrajimos todos los gusanos de su cuerpo, nos dijo con una amplia sonrisa;

“Hermana, me voy con Dios.” Y murió.
Fue maravilloso apreciar la grandeza de este hombre que pudo hablar sin echarle culpas a nadie... Como un ángel… esa es la grandeza de la gente espiritualmente rica aún cuando sean materialmente pobres.

No somos trabajadores sociales. Quizás a los ojos de muchos estemos haciendo un trabajo social.

Sin embargo nosotros aspiramos a ser contemplativos en medio del mundo, precisamente porque queremos llevar la presencia de Dios a las familias.
Hay mucho odio y miseria y tenemos que comenzar en nuestros hogares con la oración y los sacrificios. La caridad comienza por casa y no se trata de cuánto hagamos sino de cuánto amor pongamos en las cosas que realicemos.

Si somos contemplativos en medio del mundo, no nos desanimaremos al enfrentar los problemas del mundo. Debemos siempre recordar que Dios nos dice en las Escrituras:

“Aún si una madre pudiera olvidar al hijo en su vientre —algo imposible, pero aún si ella pudiera olvidar— Yo nunca me olvidaré de ti.“

Y de manera que estoy aquí hablándoles. Quiero que encuentren al pobre aquí, justo en su propia casa primero. Y empiecen el amor allí.

Primero llevemos la buena noticia a los que nos rodean, y luego preocupémonos de nuestros vecinos, ¿sabemos quiénes son?

Una familia india me ofreció el ejemplo más extraordinario de amor al vecino.

Un señor vino a nuestra casa y nos dijo: “Madre Teresa, hay una familia que no come desde hace varios días. Haga algo, por favor…”. Tomé entonces un poco de arroz y fui hacia allí enseguida.

Vi a los niños de aquella familia con ojos encendidos de hambre. No sé si alguna vez han visto gente que sufre hambre. Yo lo he visto a menudo.

La madre de la familia recibió el arroz que le di y salió de su casa.
Cuando retornó le pregunté: “¿Adónde fue usted?” Me respondió con sencillez: “Mis vecinos también tienen hambre”. Le pregunté entonces quiénes eran ellos: “Una familia musulmana” me respondió.

Aquella tarde no regresé a ese lugar con más arroz porque quise que ambos, hindúes y musulmanes, experimentasen la alegría de compartir.

Y ahí estaban los niños, radiantes de alegría, compartiendo la alegría y la paz con su mamá porque ella había sido capaz de amar hasta el dolor. Y precisamente allí comienza el amor, en el hogar familiar.


QUE NINGÚN NIÑO SEA PRIVADO DEL AMOR

Como muestra el ejemplo de esa familia, Dios no se olvida nunca de nosotros.

Hay algo que tanto usted como yo podemos hacer siempre:Podemos conservar la alegría del amor de Jesús en nuestro corazón, y compartirla con todas las personas que encontramos en nuestra vida.
Tratemos de lograr que la madre ame a su hijo, lo cuide y lo proteja; que no lo asesine, ni lo sacrifique.

Y demos nuestro amor de manera ilimitada, siempre con una sonrisa. Tal como demuestra este ejemplo, Dios jamás nos olvida, siempre hay algo que podemos hacer para ayudar al otro.

Conservemos en nuestro corazón la alegría de amar al Señor y compartamos con todos aquellos que nos rodean y que hallamos en nuestro camino.

Esforcémonos para que ningún niño se vea privado de amor, de cuidados, o sea arrojado y aniquilado. Y demos, demos hasta que duela… siempre con una sonrisa en los labios.

Una vez hablé mucho sobre el hecho de dar con una sonrisa.Entonces un profesor americano me preguntó:

“¿Está usted casada?” Le respondí: “Sí, y a veces me resulta difícil sonreírle a mi esposo Jesucristo cuando me plantea tantas exigencias algunas veces“.

Es real. Pero ahí comienza el amor: cuando se nos exige y a pesar de las exigencias damos con alegría.

Una de las cosas más exigentes para mí es viajar por todas partes —y con publicidad.

Yo he dicho a Jesús que si no voy al cielo por ninguna otra cosa, iré al cielo por todos los viajes con la publicidad, porque sí que me han purificado y santificado y me han realmente alistado para ir al cielo.

Si recordamos que Dios nos ama y que debemos amar al prójimocomo el Señor mismo nos ama, de ese modo América se convertirá en un signo de paz para el mundo.

Que desde aquí se dé un ejemplo de cuidado y atención a los seres más débiles, los niños aún no nacidos. 
Si ustedes se convierten en una antorcha de justicia y paz en el mundo, entonces habrán sido fieles a los principios de los fundadores de este país. ¡Que Dios los bendiga!


FUENTE: Tema desarrollado por la web forosdelavirgen.org/


NO SUCEDE NADA EN EL CIELO Y EN LA TIERRA SIN QUE ELLA INTERVENGA


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La maternidad divina vistió a la Santísima Virgen de una grandeza que no tiene igual ni en la tierra ni en el cielo. La coloca por encima de todo lo que está debajo de Dios.

Su maternidad le da el poder que Dios tiene por naturaleza, podemos decir que no sucede nada ni en el cielo ni en la tierra sin que Ella intervenga.

La maternidad divina ha dado a la Santísima Virgen, en su relación con nosotros, la ternura benefactora de una madre, la autoridad incomparable de una reina.

María, Madre de Dios, María, Reina de amor, participa en la mediación de Cristo y de todas las gracias que Cristo nos ha conseguido. Ella mereció convertirse en la distribuidora, ella distribuye todos los dones, todas las virtudes, todas las gracias a quien ella quiere, cuando quiere y en la forma y cantidad que ella quiere. (…)


Padre Manteau-Bonamy
Extracto del Libro “Marthe Robin sous la conduite de Marie”(Ediciones San Pablo)


FUENTE: us3.campaign-archive2.com

EL SACERDOTE, ¿HIJO DE SU TIEMPO?


Por Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa

Los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría y de su boca ha de salir la doctrina, porque es un enviado del Señor de los ejércitos. Mal. 2, 7.


Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa. 1 Pe. 2, 9.


El sacerdote ayer, hoy y siempre

Queridos hermanos, es común oír a sacerdotes decir que ellos son tambiénhijos de su tiempo, y con ello justificar ciertas formas de vida común a cualquier otra persona, pero que no santifican al sacerdote y escandalizan a los fieles.

Hay para quien ser hijos de nuestro tiempo parece querer decir que los sacerdotes tenemos que utilizar Internet continuamente, permanecer al tanto de cada noticia que acontece, estar en todos los grupos de WhastApp, opinar en los debates de las redes sociales, participar en juegos, vivir pendientes de nuestro teléfono móvil, etc.; en fin, todo lo que la sociedad presenta como bueno para el hombre de hoy en día. ¿Es recomendable que el sacerdote haga uso de ello? ¿Son santos estos medios? “Ser hijos de nuestro tiempo“, nunca puede entenderse esta frase como disculpa para una vidaatada al mundo, verdaderamente disoluta.

Este es el sacerdote que habitualmente está dentro de las redes sociales, que no se separa del teléfono móvil, pendiente de hacerse fotografías para publicarlas en la red.

Este es el sacerdote que con excesiva frecuencia alterna en casas de fieles para comer, cenar, charlar; sin guardar la debida prudencia en el número de visitas.

Este es el sacerdote que adapta la forma del mundo en su forma de vestir, de hablar, de relacionarse.

Este es el sacerdote que considera que ser hombre de su tiempo es ser uno más, como los demás, de los cuales no debe distinguirse en nada y por nada.”

El sacerdote no tiene tiempo, es el mismo siempre como Cristo. El sacerdote ayer, hoy y siempre. No hay tiempos. El sacerdote ES, no pertenece. Nada puede desviar la atención y preferencia del sacerdote, su máxima prioridad, esto es, la santidad sacerdotal. Atender a la santidad es la preocupación principal del sacerdote, y esta tarea no es ni de este tiempo, ni de otros, es la misma siempre, porque los medios para alcanzarla son los mismos.

Tanto en la época actual como en siglos anteriores los medios para vivir la santidad no han cambiado: la oración diaria, la meditación, el examen de conciencia, la confesión frecuente, la unción y recta intención en la celebración del Santo Sacrificio de la Misa, el hábito eclesiástico que hace referencia a la modestia de costumbres. Nada ha cambiado por mucho que nuestro tiempo nos ofrezca muchas comodidades.


La santidad conviene a tu casa (Sal. 93, 5)

La Constitución apostólica Hærent Animo, sobre la santidad del clero, de S.S. San Pío X, es tan actual como cuando se escribió en 1908. Como actuales son las palabras de San Jerónimo, a las que la Constitución apostólica hace referencia: Grandis est dignitas sacerdotum, sede grandis est eius ruina si peccant. Grande es la dignidad de los sacerdotes, pero grande también su caída si pecan.

La enseñanza de la tradición nos sigue hablando a los sacerdotes, y a la Santa Iglesia, diciéndonos que lo esencial al sacerdocio no cambia, que la santidad no ha dejado de ser prioridad en él, y que los medios para vivirla siguen siendo los mismos a los tiempos de San Jerónimo, a los de San Pío X y a los actuales. Esta enseñanza de la tradición nos dice a los sacerdotes, y a la Santa Iglesia, que todo aquello que se oponga a esta verdad recibida hay que rechazarlo de plano, sin contemplaciones. Por ejemplo, si se nos pretende presentar al sacerdote como uno más, un hombre como los demás, entonces no podemos hacer otra cosa que rechazar totalmente esta falsa concepción del sacerdocio, por ser contraria a la verdad recibida y vivida por la Santa Iglesia.

En realidad esta falsa concepción del sacerdocio como uno más ha arraigado mucho en esta época postconciliar, se ha enseñado en los seminarios y es en realidad lo que subyace en la frase que motiva este artículo. Decir ser hijo de nuestro tiempo, es estar diciendo en realidad, soy uno de vosotros, visto como vosotros, hablo como vosotros, me comporto como vosotros, soy tan simpático y alegre como vosotros, y aunque tenga mis peculiaridades considerarme como uno de los vuestros. ¡Uno de los vuestros!

La Constitución Apostólica Hærent Animo sabiamente nos dice con sencillas palabras lo que hemos de hacer los sacerdotes, y a su vez evitar, para vivir en santidad y esforzarnos en ella. Porque el sacerdote para quien fue escrita la Constitución es el mismo hoy día que el del entonces.


Entre el sacerdote y cualquier hombre, debe haber tanta diferencia como existe entre el cielo y la tierra

Qué gran actualidad las palabras que nos sigue diciendo san Pío X:

Entre el sacerdote y cualquier hombre, debe haber tanta diferencia como existe entre en cielo y la tierra; por ello es preciso tener cuidado no sólo que la virtud del sacerdote esté exenta de reproche, sino de las faltas que se consideran mínimas.

Qué gran verdad la del santo Papa, porque hace referencia a la nobleza del estado sacerdotal, a la perfección del mismo; a la irrenunciable castidad del sacerdote, a su buen ejemplo, al gran beneficio que es para la la Santa Iglesia el sacerdote justo, al celo que ha de tener el sacerdote por la salvación de las almas, a la importancia de la pobreza de espíritu del sacerdote, la importantísima necesidad de celebrar el Santo Sacrificio con limpia conciencia.

Si san Pedro, en su primera carta, dice de los fieles que son linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, cuantísimo más lo será el sacerdote. San Jerónimo, en su frase anterior, bien retrata una realidad nuestra, la contraposición entre la grandeza del sacerdote y la caída de éste. Las caídas son más temibles cuanto mayores fueron las elevaciones. Son las manchas tanto más feas cuanto más preciosas fueron las ropas. Son los deshonores tanto más sensibles cuanto más acrisolados fueron los honores. Así ocurre cuando el sacerdote cae en la tentación de secularizar su sacerdocio.

El sacerdote que, olvidando la grandeza de su estado, obra como vulgarsecular es una afrenta para sí mismo, vergüenza para la Santa Iglesia y deshonra del sacerdocio que indignamente goza.

Cuando el sacerdote se olvida de las palabras de Malaquías: han de guardar la sabiduría y de su boca ha de salir la doctrina, porque es un enviado del Señor de los ejércitos, no puede ser menos que objeto de desprecios, fracasando en su sacerdocio.

Bien sirven en la actualidad estas palabras escritas hace cuatro siglos:

Labradas piedras fuimos del cantero Omnipotente para ser pulidas piedras de los altares y Santuarios de Dios. Pero cuando algunos sacerdotes empezaron a celebrar como debían, sin embargo fueron entibiándose y empezaron a degenerar en costumbres indignas. Piedras secularizadas se hicieron, cantos vulgarizados, pisados y ensuciados.


De piedras bruñidas de altar a piedras comunes de calles y plazas

Ser hijo de nuestro tiempo no altera la esencia del sacerdocio, no debe ser más que una anécdota en la vida del sacerdote. Pero, si en lugar de ser una anécdota es una realidad que implica toda la vida del sacerdote, en el sentido que se desvanece la grandeza del sacerdocio, la nobleza del estado sacerdotal, el anhelo de la santidad de vida, el celo por la salvación de las almas, entonces vive en el error con el daño que supone para el propio sacerdote y para las almas asignadas a su cuidado.


Ya no será la piedra bruñida de altar sino la piedra de la calle que todos pisan y ensucian.

Ave María Purísima.


FUENTE: adelantelafe.com/

PRESENCIA DE MARÍA EN EL MISTERIO DE LA LITURGIA - 6

Recopilación de conocereisdeverdad.org


«María, mi amadísima Madre, dame tu corazón tan bello, tan puro, tan inmaculado, tan lleno de amor y de humildad, para que pueda recibir a Jesús como tu lo hiciste e ir rápidamente a darlo a los demás». Beata Teresa de Calcuta.

¡María fue santa, María fue dichosa! Pero más importante es la Iglesia que la misma Virgen María. ¿Por qué? Porque María es parte de la Iglesia, un miembro santo, un miembro excelente, un miembro supereminente, pero un miembro de la totalidad del cuerpo... Por tanto, amadísimos hermanos, prestad atención a vosotros mismos: también vosotros sois miembros de Cristo, cuerpo de Cristo (1 Co 12,27). ¿Cómo lo sois? Poned atención a lo que el mismo Cristo dice: “Estos son mi madre y mis hermanos “ ¿Cómo seréis madre de Cristo? “El que escucha y cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”.


María, Madre de la unidad y de la esperanza
Catequesis de Juan Pablo II (12-XI-1997)


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1. Después de haber ilustrado las relaciones entre María y la Iglesia, el concilio Vaticano II se alegra de constatar que la Virgen también es honrada por los cristianos que no pertenecen a la comunidad católica: «Este Concilio experimenta gran alegría y consuelo porque también entre los hermanos separados haya quienes dan el honor debido a la Madre del Señor y Salvador...» (Lumen gentium, 69; cf. Redemptoris Mater, 29-34). Podemos decir, con razón, que la maternidad universal de María, aunque manifiesta de modo más doloroso aún las divisiones entre los cristianos, constituye un gran signo de esperanza para el camino ecuménico.

Muchas comunidades protestantes, a causa de una concepción particular de la gracia y de la eclesiología, se han opuesto a la doctrina y al culto mariano, considerando que la cooperación de María en la obra de la salvación perjudicaba la única mediación de Cristo. En esta perspectiva, el culto de la Madre competiría prácticamente con el honor debido a su Hijo.

2. Sin embargo, en tiempos recientes, la profundización del pensamiento de los primeros reformadores ha puesto de relieve posiciones más abiertas con respecto a la doctrina católica. Por ejemplo, los escritos de Lutero manifiestan amor y veneración por María, exaltada como modelo de todas las virtudes: sostiene la santidad excelsa de la Madre de Dios y afirma a veces el privilegio de la Inmaculada Concepción, compartiendo con otros reformadores la fe en la virginidad perpetua de María.

El estudio del pensamiento de Lutero y de Calvino, como también el análisis de algunos textos de cristianos evangélicos, han contribuido a despertar un nuevo interés en algunos protestantes y anglicanos por diversos temas de la doctrina mariológica. Algunos incluso han llegado a posiciones muy cercanas a las de los católicos por lo que atañe a los puntos fundamentales de la doctrina sobre María, como su maternidad divina, su virginidad, su santidad y su maternidad espiritual.

La preocupación por subrayar el valor de la presencia de la mujer en la Iglesia favorece el esfuerzo de reconocer el papel de María en la historia de la salvación.

Todos estos datos constituyen otros tantos motivos de esperanza para el camino ecuménico. El deseo profundo de los católicos sería poder compartir con todos sus hermanos en Cristo la alegría que brota de la presencia de María en la vida según el Espíritu.

3. Entre nuestros hermanos que «dan el honor debido a la Madre del Señor y Salvador», el Concilio recuerda especialmente a los orientales, «que concurren en el culto de la siempre Virgen Madre de Dios llenos de fervor y de devoción» (Lumen gentium, 69).

Como resulta de las numerosas manifestaciones de culto, la veneración por María representa un elemento significativo de comunión entre católicos y ortodoxos.

Sin embargo, subsisten aún algunas divergencias sobre los dogmas de la Inmaculada Concepción y de la Asunción, aunque estas verdades fueron ilustradas al principio precisamente por algunos teólogos orientales: basta pensar en grandes escritores como Gregorio Palamas ( 1359), Nicolás Cabasilas ( después del 1396) y Jorge Scholarios ( después del 1472).

Pero esas divergencias, quizá más de formulación que de contenido, no deben hacernos olvidar nuestra fe común en la maternidad divina de María, en su perenne virginidad, en su perfecta santidad y en su intercesión materna ante su Hijo. Como ha recordado el concilio Vaticano II, el «fervor» y la «devoción» unen a ortodoxos y católicos en el culto a la Madre de Dios.

4. Al final de la Lumen gentium, el Concilio invita a confiar a María la unidad de los cristianos: «Todos los fieles han de ofrecer insistentes súplicas a la Madre de Dios y Madre de los hombres, para que ella, que estuvo presente en los comienzos de la Iglesia con sus oraciones, también ahora en el cielo, exaltada sobre todos los bienaventurados y ángeles, en comunión con todos los santos, interceda ante su Hijo» (ib.).

Así como en la primera comunidad la presencia de María promovía la unanimidad de los corazones, que la oración consolidaba y hacía visible (cf. Hch 1,14), así también la comunión más intensa con aquella a quien Agustín llama «madre de la unidad» (Sermo 192, 2; PL 38, 1.013), podrá llevar a los cristianos a gozar del don tan esperado de la unidad ecuménica.

A la Virgen santa se dirigen incesantemente nuestras súplicas para que, así como sostuvo en los comienzos el camino de la comunidad cristiana unida en la oración y el anuncio del Evangelio, del mismo modo obtenga hoy con su intercesión la reconciliación y la comunión plena entre los creyentes en Cristo.

Madre de los hombres, María conoce bien las necesidades y las aspiraciones de la humanidad. El Concilio le pide, de modo particular, que interceda para que «todos los pueblos, los que se honran con el nombre de cristianos, así como los que todavía no conocen a su Salvador, puedan verse felizmente reunidos en paz y concordia en el único pueblo de Dios para gloria de la santísima e indivisible Trinidad» (Lumen gentium, 69).

La paz, la concordia y la unidad, objeto de la esperanza de la Iglesia y de la humanidad, están aún lejanas. Sin embargo, constituyen un don del Espíritu que hay que pedir incansablemente, siguiendo la escuela de María y confiando en su intercesión.

5. Con esta petición, los cristianos comparten la espera de aquella que, llena de la virtud de la esperanza, sostiene a la Iglesia en camino hacia el futuro de Dios.

La Virgen, habiendo alcanzado personalmente la bienaventuranza por haber «creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor» (Lc 1,45), acompaña a los creyentes -y a toda la Iglesia- para que, en medio de las alegrías y tribulaciones de la vida presente, sean en el mundo los verdaderos profetas de la esperanza que no defrauda.

[L´Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del 14-XI-1997]


CRISTO ES EL ALFA Y OMEGA ETERNO Y TOTAL 6 [RECOPILACIÓN]

Tomado de conocereisdeverdad.org

Christus heri et hodie, principium et finis, alpha et omega... «Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. Suyo es el tiempo y la eternidad. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos» (Misal romano, preparación del cirio pascual).

El Verbo eterno, al hacerse hombre, entró en el mundo y lo acogió para redimirlo. Por tanto, el mundo no sólo está marcado por la terrible herencia del pecado; es, ante todo, un mundo salvado por Cristo, el Hijo de Dios, crucificado y resucitado. Jesús es el Redentor del mundo, el Señor de la historia. Eius sunt tempora et saecula: suyos son los años y los siglos. Por eso creemos que, al entrar en el tercer milenio junto con Cristo, cooperaremos en la transformación del mundo redimido por él. Mundus creatus, mundus redemptus.

Desgraciadamente, la humanidad cede a la influencia del mal de muchos modos. Sin embargo, impulsada por la gracia, se levanta continuamente, y camina hacia el bien guiada por la fuerza de la redención. Camina hacia Cristo, según el proyecto de Dios Padre.

«Jesucristo es el principio y el fin, el alfa y la omega. Suyo es el tiempo y la eternidad»


Alfa y al mismo tiempo Omega

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Imagen kwizoo.com

«¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí, ha resucitado» (Mc 16, 6). Así dijo el mensajero de Dios, vestido de blanco, a las mujeres que buscaban el cuerpo de Jesús en el sepulcro. Y lo mismo nos dice también a nosotros el evangelista en esta noche santa: Jesús no es un personaje del pasado. Él vive y, como ser viviente, camina delante de nosotros; nos llama a seguirlo a Él, el viviente, y a encontrar así también nosotros el camino de la vida.

«Ha resucitado..., no está aquí». Cuando Jesús habló por primera vez a los discípulos sobre la cruz y la resurrección, estos, mientras bajaban del monte de la Transfiguración, se preguntaban qué querría decir eso de «resucitar de entre los muertos» (Mc 9, 10). En Pascua nos alegramos porque Cristo no ha quedado en el sepulcro, su cuerpo no ha conocido la corrupción; pertenece al mundo de los vivos, no al de los muertos; nos alegramos porque Él es –como proclamamos en el rito del cirio pascual– Alfa y al mismo tiempo Omega, y existe por tanto, no sólo ayer, sino también hoy y por la eternidad (cf. Hb 13, 8). Pero, en cierto modo, vemos la resurrección tan fuera de nuestro horizonte, tan extraña a todas nuestras experiencias, que, entrando en nosotros mismos, continuamos con la discusión de los discípulos: ¿En qué consiste propiamente eso de «resucitar»? ¿Qué significa para nosotros? ¿Y para el mundo y la historia en su conjunto? Un teólogo alemán dijo una vez con ironía que el milagro de un cadáver reanimado –si es que eso hubiera ocurrido verdaderamente, algo en lo que no creía– sería a fin de cuentas irrelevante para nosotros porque, justamente, no nos concierne. En efecto, el que solamente una vez alguien haya sido reanimado, y nada más, ¿de qué modo debería afectarnos? Pero la resurrección de Cristo es precisamente algo más, una cosa distinta. Es –si podemos usar por una vez el lenguaje de la teoría de la evolución– la mayor «mutación», el salto más decisivo en absoluto hacia una dimensión totalmente nueva, que se haya producido jamás en la larga historia de la vida y de sus desarrollos: un salto de un orden completamente nuevo, que nos afecta y que atañe a toda la historia.

Por tanto, la discusión comenzada con los discípulos comprendería las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que sucedió allí? ¿Qué significa eso para nosotros, para el mundo en su conjunto y para mí personalmente? Ante todo: ¿Qué sucedió? Jesús ya no está en el sepulcro. Está en una vida nueva del todo. Pero, ¿cómo pudo ocurrir eso? ¿Qué fuerzas han intervenido? Es decisivo que este hombre Jesús no estuviera solo, no fuera un Yo cerrado en sí mismo. Él era uno con el Dios vivo, unido talmente a Él que formaba con Él una sola persona. Se encontraba, por así decir, en un mismo abrazo con Aquél que es la vida misma, un abrazo no solamente emotivo, sino que abarcaba y penetraba su ser. Su propia vida no era solamente suya, era una comunión existencial con Dios y un estar insertado en Dios, y por eso no se le podía quitar realmente. Él pudo dejarse matar por amor, pero justamente así destruyó el carácter definitivo de la muerte, porque en Él estaba presente el carácter definitivo de la vida. Él era una cosa sola con la vida indestructible, de manera que ésta brotó de nuevo a través de la muerte. Expresemos una vez más lo mismo desde otro punto de vista.

Su muerte fue un acto de amor. En la última Cena, Él anticipó la muerte y la transformó en el don de sí mismo. Su comunión existencial con Dios era concretamente una comunión existencial con el amor de Dios, y este amor es la verdadera potencia contra la muerte, es más fuerte que la muerte. La resurrección fue como un estallido de luz, una explosión del amor que desató el vínculo hasta entonces indisoluble del «morir y devenir». Inauguró una nueva dimensión del ser, de la vida, en la que también ha sido integrada la materia, de manera transformada, y a través de la cual surge un mundo nuevo.

Está claro que este acontecimiento no es un milagro cualquiera del pasado, cuya realización podría ser en el fondo indiferente para nosotros. Es un salto cualitativo en la historia de la «evolución» y de la vida en general hacia una nueva vida futura, hacia un mundo nuevo que, partiendo de Cristo, entra ya continuamente en este mundo nuestro, lo transforma y lo atrae hacia sí. Pero, ¿cómo ocurre esto? ¿Cómo puede llegar efectivamente este acontecimiento hasta mí y atraer mi vida hacia Él y hacia lo alto? La respuesta, en un primer momento quizás sorprendente pero completamente real, es la siguiente: dicho acontecimiento me llega mediante la fe y el bautismo. Por eso el Bautismo es parte de la Vigilia pascual, como se subraya también en esta celebración con la administración de los sacramentos de la iniciación cristiana a algunos adultos de diversos países. El Bautismo significa precisamente que no es un asunto del pasado, sino un salto cualitativo de la historia universal que llega hasta mí, tomándome para atraerme. El Bautismo es algo muy diverso de un acto de socialización eclesial, de un ritual un poco fuera de moda y complicado para acoger a las personas en la Iglesia. También es más que una simple limpieza, una especie de purificación y embellecimiento del alma. Es realmente muerte y resurrección, renacimiento, transformación en una nueva vida.

¿Cómo lo podemos entender? Pienso que lo que ocurre en el Bautismo se puede aclarar más fácilmente para nosotros si nos fijamos en la parte final de la pequeña autobiografía espiritual que san Pablo nos ha dejado en su Carta a los Gálatas. Concluye con las palabras que contienen también el núcleo de dicha biografía: «Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí» (2, 20). Vivo, pero ya no soy yo. El yo mismo, la identidad esencial del hombre –de este hombre, Pablo– ha cambiado. Él todavía existe y ya no existe. Ha atravesado un «no» y sigue encontrándose en este «no»: Yo, pero «no» más yo. Con estas palabras, Pablo no describe una experiencia mística cualquiera, que tal vez podía habérsele concedido y, si acaso, podría interesarnos desde el punto de vista histórico. No, esta frase es la expresión de lo que ha ocurrido en el Bautismo. Se me quita el propio yo y es insertado en un nuevo sujeto más grande. Así, pues, está de nuevo mi yo, pero precisamente transformado, bruñido, abierto por la inserción en el otro, en el que adquiere su nuevo espacio de existencia. Pablo nos explica lo mismo una vez más bajo otro aspecto cuando, en el tercer capítulo de la Carta a los Gálatas, habla de la «promesa» diciendo que ésta se dio en singular, a uno solo: a Cristo. Sólo él lleva en sí toda la «promesa».

Pero, ¿qué sucede entonces con nosotros? Vosotros habéis llegado a ser uno en Cristo, responde Pablo (cf. Ga 3, 28). No sólo una cosa, sino uno, un único, un único sujeto nuevo. Esta liberación de nuestro yo de su aislamiento, este encontrarse en un nuevo sujeto es un encontrarse en la inmensidad de Dios y ser trasladados a una vida que ha salido ahora ya del contexto del «morir y devenir». El gran estallido de la resurrección nos ha alcanzado en el Bautismo para atraernos.

Quedamos así asociados a una nueva dimensión de la vida en la que, en medio de las tribulaciones de nuestro tiempo, estamos ya de algún modo inmersos. Vivir la propia vida como un continuo entrar en este espacio abierto: éste es el sentido del ser bautizado, del ser cristiano. Ésta es la alegría de la Vigilia pascual. La resurrección no ha pasado, la resurrección nos ha alcanzado e impregnado. A ella, es decir al Señor resucitado, nos sujetamos, y sabemos que también Él nos sostiene firmemente cuando nuestras manos se debilitan. Nos agarramos a su mano, y así nos damos la mano unos a otros, nos convertimos en un sujeto único y no solamente en una sola cosa. Yo, pero no más yo: ésta es la fórmula de la existencia cristiana fundada en el bautismo, la fórmula de la resurrección en el tiempo. Yo, pero no más yo: si vivimos de este modo transformamos el mundo. Es la fórmula de contraste con todas las ideologías de la violencia y el programa que se opone a la corrupción y a las aspiraciones del poder y del poseer.

«Viviréis, porque yo sigo viviendo», dice Jesús en el Evangelio de San Juan (14, 19) a sus discípulos, es decir, a nosotros. Viviremos mediante la comunión existencial con Él, por estar insertos en Él, que es la vida misma. La vida eterna, la inmortalidad beatífica, no la tenemos por nosotros mismos ni en nosotros mismos, sino por una relación, mediante la comunión existencial con Aquél que es la Verdad y el Amor y, por tanto, es eterno, es Dios mismo. La mera indestructibilidad del alma, por sí sola, no podría dar un sentido a una vida eterna, no podría hacerla una vida verdadera. La vida nos llega del ser amados por Aquél que es la Vida; nos viene del vivir con Él y del amar con Él. Yo, pero no más yo: ésta es la vía de la Cruz, la vía que «cruza» una existencia encerrada solamente en el yo, abriendo precisamente así el camino a la alegría verdadera y duradera.

De este modo, llenos de gozo, podemos cantar con la Iglesia en el Exultet: «Exulten por fin los coros de los ángeles... Goce también la tierra». La resurrección es un acontecimiento cósmico, que comprende cielo y tierra, y asocia el uno con la otra. Y podemos proclamar también con el Exultet: «Cristo, tu hijo resucitado... brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos». Amén. 15.04.2006

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís