FRASES PARA SACERDOTES

No os cancéis de rezar y propagar el Santo Rosario. El Santo Rosario es el arma más poderosa que el cielo os ha dado para vencer las fuerzas del mal.
(Padre Pío).

Papa: sacerdotes no se conformen con una vida normal



LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO - PARTE 51 -


LOS CABRITOS



SUEÑO 57.—AÑO DE 1866.

(M. B. Tomo VIII, pág. 315)


La carta de Agustín Semeria, a la cual hemos aludido en el sueño anterior, continúa: «Otro día [San] Juan Don Bosco nos contó lo siguiente:


**********


Soñé que me encontraba en la sacristía abarrotada de jovencitos que se estaban confesando conmigo. Y he aquí que de pronto entra un cabrito por la puerta de la misma, y después de dar unas vueltas entre los muchachos se puso a jugar ahora con uno, ya con otro, de forma que los jóvenes perdieron el buen deseo que tenían de confesarse y se marcharon unos después de otros. El animal, por último, se acerca a mí y tuvo el atrevimiento de apartar de mi lado con sus incitaciones engañosas al joven que se estaba confesando conmigo, a pesar de que yo lo tenía fuertemente estrechado contra el pecho. Airado propiné al bicho un puñetazo en la cabeza y rompiéndole un cuerno le obligué a huir. También deseaba dar una buena reprimenda al sacristán por haberlo dejado entrar en aquel lugar sagrado.

Después me levanté y revistiéndome con los paramentos sagrados me dispuse a celebrar la Santa Misa.

Al llegar a la Comunión he aquí que veo entrar por la puerta principal de la iglesia, no un cabrito, sino una inmensa manada de ellos, que metiéndose entre los muchachos procuraban desenfervorizar de mil maneras a los que, hasta entonces habían estado deseosos de recibir el Pan de los ángeles. Algunos se habían levantado ya para acercarse al altar; pero cautivados por las zalamerías de aquellos animales, desistieron de su intento y se volvieron a sus puestos. Otros estaban ya próximos a la balaustrada; algunos incluso arrodillados en ella, pero tanto éstos como aquéllos regresaron a su sitio sin haber comulgado.


***********


Estos animales representan a los enemigos de las almas, que con las distracciones y con los afectos desordenados procuran mantener a los jóvenes alejados de los Sacramentos.

Con estas y con otras narraciones —termina Don Lemoyne— preparaba [San] Juan Don Bosco a los alumnos del Oratorio a celebrar las fiestas pascuales.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís