FRASES PARA SACERDOTES

La tibieza se da porque el hombre es cómodo. La tibieza ama la palabra misericordia porque la tiene confundida. Si entendiera la justicia no fuera tibio porque la tibieza es la ausencia del temor de Dios.
Qué es la ausencia del temor de Dios? Es la ausencia del conocimiento de la justicia de Dios.

De: La Tibieza (audio de Marino Restrepo)

COMUNIÓN DE RODILLAS Y EN LA BOCA


 

San Pío X "Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior". (Catecismo de San Pío X). Y Contestando a quienes le pedían autorización para comulgar de pie alegando que: los israelitas comieron de pie el cordero pascual les dijo: "El Cordero Pascual era tipo (símbolo, figura o promesa) de la Eucaristía. Pues bien, los símbolos y promesas se reciben de pie, MAS LA REALIDAD SE RECIBE DE RODILLAS y con amor".

GREGORIO NAREK, UN ARMENIO ES EL PRIMER DOCTOR DE LA IGLESIA DE FRANCISCO



El Papa ha nombrado un nuevo Doctor de la Iglesia. Se trata del monje armenio del siglo X Gregorio de Narek, que fue poeta, filósofo y teólogo.

Es un gesto importante. Piensen que sólo hay otros 35 doctores de la Iglesia, y que Pablo VI nombró dos, Juan Pablo II uno, y Benedicto, dos. 

Los Doctores de la Iglesia son santos cuyas enseñanzas son válidas para los católicos de todos los tiempos. 

Gregorio de Narek nació en la actual Turquía en el año 950 y falleció unos 60 años después. Fue un apasionado de la música, la astronomía, la geometría, las matemáticas, la literatura y la teología. 

Escribió unos preciosos comentarios al Cantar de los Cantares y su obra cumbre son las 95 oraciones del Libro de las Lamentaciones. Muchas de sus oraciones se repiten en las ceremonias de la Iglesia armenia, que ya lo había nombrado doctor. 

La última ceremonia de proclamación de doctores de la Iglesia fue en octubre de 2012, cuando Benedicto otorgó este título a San Juan de Ávila y a Santa Hildegarda de Bingen.


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