FRASES PARA SACERDOTES


Dice el demonio: de cierta forma estoy obligado a decir, tengo que decir esto: las mujeres deben llevar velo pero ya hace tiempo que no lo llevan por un querer del infierno.

De: La Eucaristía y lo que dicen los demonios. Padre Carlos Cancelado.

EL SACERDOTE ABRE LAS PUERTAS AL FUTURO DE DIOS PARA EL MUNDO

PUNTOS ESENCIALES DEL MINISTERIO SACERDOTAL


Frente a tantas incertidumbres y a tanto cansancio, también en el ejercicio del ministerio sacerdotal -observó el Papa- es urgente recobrar un juicio claro y unívoco sobre el primado absoluto de la gracia divina.

La misión de cada presbítero dependerá, también y sobre todo, de la conciencia de la realidad sacramental de su nuevo ser.


Audiencia del Papa Benedicto XVI, Julio del 2009


San Juan María Vianney, el santo cura de Ars, en el 150 aniversario de su muerte:

En la existencia del santo se destaca ante todo, dijo Benedicto XVI, "su identificación total con su ministerio. Le gustaba decir que un buen pastor, un pastor según el corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede dar a una parroquia".

"En realidad, considerando el binomio identidad-misión-explicó el pontífice- cada sacerdote puede advertir la necesidad de la progresiva asimilación a Cristo que le garantiza la fidelidad y la fecundidad del testimonio evangélico. Así, en la vida del sacerdote, el anuncio misionero y el culto son inseparables, como lo son la identidad sacramental y la misión evangelizadora". "Por otra parte, podríamos decir que el fin de la misión de todo presbítero es ‘cultual’: para que todos los hombres se ofrezcan a Dios como hostia viva, santa y agradable, recibiendo la caridad que están llamados a dar abundantemente unos a otros.

El amor al prójimo, la atención a la justicia y a los pobres, no son solamente el tema de una moral social, sino más bien la expresión de una concepción sacramental de la moralidad cristiana, porque a través del ministerio de los presbíteros se cumple el sacrificio espiritual de los fieles, en unión con Cristo, el único mediador: es el sacrificio que ofrecen los presbíteros de forma incruenta y sacramental en espera de la nueva venida del Señor".

"Frente a tantas incertidumbres y a tanto cansancio, también en el ejercicio del ministerio sacerdotal -observó el Papa- es urgente recobrar un juicio claro y unívoco sobre el primado absoluto de la gracia divina. La misión de cada presbítero dependerá, también y sobre todo, de la conciencia de la realidad sacramental de su nuevo ser. De la certidumbre de su identidad, que no está construida de forma artificial y humana, sino gratuita y divinamente donada, dependerá su entusiasmo por la misión".

"Al recibir un don de gracia tan extraordinario con su consagración, los presbíteros se convierten en testigos permanentes de su encuentro con Cristo" y "pueden desempeñar plenamente su misión mediante el anuncio de la Palabra y la administración de los sacramentos".

"Después del Concilio Vaticano II -señaló Benedicto XVI- aquí y allá se ha tenido la impresión de que en la misión de los sacerdotes en nuestra época hubiera cosas más urgentes; algunos pensaban que en primer lugar había que construir una sociedad nueva".

Pero "los dos elementos esenciales del ministerio sacerdotal" son siempre "anuncio y poder", afirmó el pontífice, recordando que Cristo envió a sus discípulos a anunciar el Evangelio y les dio el poder de expulsar a los demonios. "Anuncio y poder", es decir "palabra y sacramento, son los pilares del servicio sacerdotal, más allá de sus múltiples configuraciones".

"Cuando no se tiene en cuenta el díptico consagración-misión, es muy difícil comprender la identidad del presbítero y su misión en la Iglesia", advirtió el Santo Padre. "Durante este año sacerdotal recemos por todos los sacerdotes. La oración es el primer deber, el verdadero camino de santificación de los sacerdotes y el alma de la auténtica pastoral vocacional".

"La escasez numérica de ordenaciones sacerdotales en algunos países no debe desanimarnos, sino al contrario, movernos a multiplicar los espacios de silencio y escucha de la Palabra, a dedicar más atención a la dirección espiritual y al sacramento de la confesión para que la voz de Dios, que sigue siempre llamando y confirmando, sea escuchada y seguida por tantos jóvenes".


FUENTE: padrepatricio.com


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