FRASES PARA SACERDOTES


Dice el demonio: de cierta forma estoy obligado a decir, tengo que decir esto: las mujeres deben llevar velo pero ya hace tiempo que no lo llevan por un querer del infierno.

De: La Eucaristía y lo que dicen los demonios. Padre Carlos Cancelado.

EL SACERDOTE ABRE LAS PUERTAS AL FUTURO DE DIOS PARA EL MUNDO

CONFIDENCIAS DE JESÚS A UN SACERDOTE. MONSEÑOR OTTAVIO MICHELINI

Amor sin medida


Hijo, quisiera hacerte comprender con una comparación el grandioso plan de amor de tu Señor: Imagina unos padres que tiene un único hijo al que aman locamente y forma el objeto, la finalidad de su vida. Pues bien, un día se les pide dar ese hijo para salvar de la muerte a otras muchas criaturas humanas.

Estos padres aun amando con un amor indescriptible al hijo, firman ellos mismos su muerte. El hijo, que a su vez ama desmesuradamente a sus padres, consiente sacrificarse por tantos hermanos suyos. Amo sin medida del padre y de la madre por el hijo, amor sin medida del padre y de la madre por los condenados a morir sin el sacrificio del hijo, amor sin medida del hijo por sus padres y por sus hermanos menores que salvar.

El Amor tiende a dar y a darse, Dios ama infinitamente al Hijo y lo da por la salvación de la Humanidad, el Hijo ama infinitamente al Padre y acepta morir por la humanidad. El Padre celestial y la Virgen aman respectivamente a su Hijo y lo dan por la salvación de los hombres.

El amor del Hijo por el Padre celestial y por los hombres se encuentra en su Corazón misericordioso así como el amor de mi Madre y vuestra por Dios Uno y Trino y por vosotros se encuentra en su Corazón Inmaculado. Pero ¿qué saben de este misterio de amor mis incrédulos sacerdotes?  ¡He aquí su aridez espiritual, he aquí porqué no quieren sufrir! El sufrimiento es el alma del amor...

Esto si lo han entendido las almas víctimas. Pero los sacerdotes ¿qué saben de esto y qué cosa tienen para dar a las almas si están privados del amor?  ¿Qué cosa tienen para dar sino a si mismos? He aquí porqué se buscan siempre a sí mismos, aunque hablan hipócritamente con palabras de amor. Sus palabras rebuscadas serán siempre frías y privadas de cualquier fuerza de penetración. Son unos mercenarios que no hacen nada sin contentarse a sí mismos, que no saben qué cosa quiere decir adecuarse a la voluntad divina, ya que esto exige amor.

Son egoístas. Por fuerza: son orgullo, por lo tanto egoísmo; son mercenarios que en una mañana próxima, cuando los lobos entren en medio de la grey para descuartizar a las ovejas, huirán a millares, dejando detrás de si sólo ruinas. Traicionarán a Dios y a los hermanos; no verán sino a sí mismos.

¿Cómo podrían amar si nunca han conocido el amor? Y esto es por culpa de ellos, hijo, por su culpa, porque han dejado caer en el vacío los impulsos de mi Gracia. Que tremenda visión, qué zona oscura son estos sacerdotes míos, hijos de mi Iglesia.  ¡Cuánto frío y hielo en torno a ellos!

"Qui non diligit manet in morte". Están sí, en la muerte porque el alma sin amor esta muerta; están en la oscuridad tanto por no ver, como por no creer lo que las almas simples ven y creen; son peso muerto para mi Iglesia, son miembros gangrenados de mi Cuerpo Místico, son un sufrimiento y un daño incalculable para ellos y para las almas. Son sarmientos separados de la vid, son como la higuera maldita que producía sólo hojas y nunca frutos.

¡Pobres hijos! Orgullo y presunción los han hecho perder el camino firme, son incapaces de ascender hacia las conquistas del bien, no tienen la fuerzas de subir a la cumbre de la Santa Montaña.

Es necesario despertarlos de ese sueño de muerte por el que están atenazados.
-¿Cómo, oh Señor?

"Hijo mío, lo sabes: ¡humildad, oración, y sufrimiento!
Con la humildad se abate la soberbia, con el sufrimiento se enciende el fuego, con la oración se constriñe a Dios a la Piedad y a la Misericordia.

Hijo, he aquí porqué quiero que los Obispos intenten dar vida en las Parroquias a la institución de  mis amigos, a la "Pía Unión Amigos de Jesús Eucaristía". Deben comprender que ésta es una cuestión de fe y de amor. Es mucho más que tantas otras actividades encender el fuego del amor, encender los braseros de fe y de caridad.

En todas partes es posible, no importa el número de los que se adhieran, importa que en todas las parroquias, los amigos de Mí presente en el Misterio de la fe y del amor, se conviertan en mis aliados para salvar a las almas en peligro.

Es necesario para que en la hora de las tinieblas que se avecina, las almas de los fieles sepan dónde pueden templarse y alimentarse y tengan un punto seguro para no perderse en la oscuridad de la noche.

Cuesta poco, por eso háganlo mientras tienen tiempo. ahora basta hijo, quien tenga oídos para oír que oiga.

Te bendigo, ofréceme tus sufrimientos, estáte Conmigo. Esta noche te has desvelado y me has consolado con tu amor.


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