FRASES PARA SACERDOTES


"Nunca pueden confiar en una persona que desprecia la Madre de Dios. No le pueden oír nada de lo que enseña, no pueden leer nada de lo que escribe y no pueden oír nada de lo que predica. El que desprecia a la Madre de Jesús es un mismo enviado del diablo. Porque el único que persigue a la Madre de Jesús, la teme y la odia es satanás."

De: LA BATALLA ESPIRITUAL, Marino Restrepo.

EL SACERDOTE ABRE LAS PUERTAS AL FUTURO DE DIOS PARA EL MUNDO

JESUCRISTO EN LAS FUENTES DE MI DIVINO CORAZÓN. (PARTE 13)


Sed asiduos en la oración y en la penitencia

Diciembre 8/07 7:10 a.m. (Solemnidad de la Inmaculada Concepción)

Mensaje de Nuestra Señora de Lourdes, para toda la humanidad:

Hijitos míos: “todos los que veneráis al Señor, bendecid al Dios de los dioses, cantadle, dadle gracias, porque es eterna su misericordia” (Dn. 3,90), al haber fijado sus ojos en mi pequeñez “desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido con un traje de gala y me ha envuelto con un manto de triunfo, como a una novia que se adorna con sus joyas” (Is.61,10), al elegirme como Madre del Salvador.

María, como llena de gracia, colmada del favor de Dios y preservada libre de toda culpa, os llama a vosotros a “entrar por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la vida; y pocos son los que lo encuentran” (Mt. 7,13-14). Jesús es la puerta; entrad por ella y convertíos de corazón a Dios, purificándolo con el Río de la Gracia, porque “bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt. 5,8).

Hijitos “rechazad por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias. Como niños recién nacidos, desead la leche espiritual pura, a fin de que por ella, crezcáis para la salvación, si es que habéis gustado que el Señor es bueno” (1Pe. 2,1-3). “Ya es bastante el tiempo que habéis pasado obrando conforme al querer de los gentiles, viviendo en desenfrenos, liviandades, crápulas, orgías, embriagueces y en cultos ilícitos a los ídolos” (1Pe. 4,3). Ahora pequeñitos míos, “sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma” (Ef.5,1-2). Por lo tanto huid del mundo de las tinieblas y llegad al mundo de la luz espiritual para que os hagáis semejantes en mi pureza, en mi resplandor porque la morada espiritual del Altísimo se halla sin mácula y mancilla alguna.

Sed asiduos en la oración y en la penitencia, cultivándolas como un bello jardín que adorna vuestra casa que debe estar abierta y acondicionada para recibir al Rey del más alto linaje. La oración y la penitencia os abren las puertas del cielo.

La oración y la penitencia os acrisolan como se acrisola el oro y la plata.

La oración y la penitencia os hacen crecer en el amor a Dios.

La oración y la penitencia elevan vuestros espíritus al creador, arquitecto de vuestras vidas para restauraros en el amor.

La oración y la penitencia os van transformando en pequeños ángeles vivientes sobre la tierra.
La oración y la penitencia os visten con las vestiduras de la pureza y de la santidad.

La oración y la penitencia siembran en vuestro Corazón, mullidos pastizales que os alimentan en vuestro camino para el cielo.

La oración y la penitencia adornan vuestra alma con ornamentos del cielo haciéndoos semejantes a los espíritus celestes.

La oración y la penitencia vigorizan vuestro espíritu para que saquéis el máximo provecho a vuestro sufrimiento.

La oración y la penitencia os hacen inmunes al espíritu del mal.

Perfumad vuestra oración en el suave aroma de rosas finas, rosas de exportación al cielo, porque orando el Santo Rosario exhalaréis de vuestro corazón dulce fragancia, fragancia que cala en la profundidad de Mi Inmaculado Corazón.

Orando el Santo Rosario cultiváis rosas multicolores para el vergel florecido de mi purísimo Corazón.

Orando el Santo Rosario pintáis en el cielo azul multitud de arco iris, arco iris vestidos con los más tenues colores para la Madre de Dios.

Orando el Santo Rosario el eco de vuestra voz sonará como dulces melodías que alegra todo mi ser.

Orando el Santo Rosario, oración predilecta a mis oídos, haréis que os escuche y presente con prontitud vuestros ruegos a mi Hijo Jesús.

Orando el Santo Rosario encadenaréis a Satanás con esta arma prodigiosa, debilitándolo en sus propósitos de tentaros.

“Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú en cambio cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mt. 6,5-6).

Con la oración hijitos míos lo alcanzaréis todo: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla; y al que llama se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más Vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan?” (Mt. 7,7-11).

Aceptad pequeños míos la cruz de cada día con amor, porque el libro Santo os dice: “El que no toma su cruz y me sigue detrás, no es digno de Mí” (Mt. 10,38).

Aceptando la cruz, seréis felices en la otra vida.

Aceptando la cruz seréis otros Cristos camino al Gólgota.

Aceptando la cruz moriréis a vosotros mismos y Cristo vivirá en vosotros.

Aceptando la cruz caminaréis por la calle de la amargura, pero con la esperanza de caminar por las sendas del cielo.

Aceptando la cruz expiaréis vuestros pecados y escalaréis peldaños para el cielo.
Aceptando la cruz vuestro sufrimiento será sufrimiento redentor.

Aceptando la cruz vuestro espíritu exhalará vuestro último suspiro muriendo al mundo para vivir a una nueva vida.

Difundid por todas partes el buen olor de Cristo, el Divino perfume del evangelio, pero vestidos con el ropaje de la humildad porque siendo humildes os haréis como Jesús, que siendo el Hijo de Dios vino a servir a este mudo y no a ser servido.

Porque siendo humildes os asemejaréis a esta humilde esclava del Señor.

Porque siendo humildes las rosas de vuestro corazón tomará una hermosura sin igual.

Porque siendo humildes brillará en vuestra cabeza una corona de oro de ofir.

“Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque habéis muerto y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios” (Col. 3,2-3). Por ello debéis esforzaros en conservar la pureza de vuestro cuerpo y de vuestro corazón para que hagáis de vosotros mismos digna morada al Espíritu Santo.
Si conserváis la pureza de vuestro corazón, Dios hallará complacencias y lo convertirá en su trono de amor.

Si conserváis la pureza de vuestro corazón vuestra alma recibirá la blancura de un lienzo blanco.

Si conserváis la pureza de vuestro corazón perfumes Divinos me llevarán hacia vosotros.

Si conserváis la pureza de vuestro corazón seréis revestidos con el traje del lino fino y resplandeciente.

Si conserváis la pureza de vuestro corazón formaréis parte en el intercambio de corazones.

Si conserváis la pureza de vuestro corazón os acompañaré en la tierra y en el cielo eternamente.

Reciban todos vosotros mi bendición Maternal.

Os amo, os amo mucho.


Sed heraldos de Cristo vivo

Diciembre 10/07 10:00 a.m.
Jesús dice:

Pequeños, os amo porque sois obra perfecta de mi creación; sois hechura de mis manos; Soy Vuestro Hacedor.

A cada uno de vosotros os he encomendado una misión dentro de mi Iglesia; restituidla.

Mi Iglesia se desmorona. Tomad en vuestras manos cada parte fragmentada de mi Iglesia y reconstruidla; sed heraldos de Cristo vivo, porque actúo en vuestros corazones para haceros crecer, pequeños rayitos.

El tiempo es demasiado corto, apóstoles de los últimos tiempos, a vosotros hablo, os hablo porque sois sensibles a mi voz.

A vosotros os hablo porque estáis con corazones abiertos, abiertos al Rey, Rey del más alto linaje que ha nacido.

A vosotros os hablo para predicaros con mi ejemplo. Abrid vuestros ojos para que el mal no os enceguezca. Muchos vendrán a vosotros revestidos con piel de cordero; pedid discernimiento para diferenciar lo que procede de Mí o del averno.

Mi Corazón yace en sufrimiento y dolor, porque muchos de mis sacerdotes, inmiscuidos en la masonería, aparentemente sirven a Dios, pero realmente sirven al príncipe infernal. Orad, pequeños míos por mis pastores, elevad plegarias por los obispos que se han desviado de mi verdadero camino.

El tiempo es demasiado corto. Estad preparados. Muchos creen que es mitología, leyendas porque desconocen el significado de las Escrituras, porque no las leen o las meditan.

Estoy en medio de vosotros para daros nueva mirada, nuevo corazón.

Estoy en medio de vosotros para acrisolaros como al oro y la plata.

Estoy en medio de vosotros para derramaros torrentes de bendiciones a cada uno de vosotros.

Estoy en medio de vosotros para derramar: salud para vuestros enfermos, trabajo para los que carecen de él, pureza de corazón para los que lo tienen manchado, fortaleza para los decaídos, libertad para los encarcelados, fervor espiritual para los tibios o fríos.

Soy el milagro más grande que hay sobre la tierra y estoy en medio de vosotros. Pan de Ángeles que hoy se da a vosotros, Maná que hoy se da a vosotros, Dios Verdadero que hoy se da a vosotros.



Os llevaré al desierto de mi Amor
Diciembre 10/07 12:33 p.m.

Jesús dice:

Niñitos espirituales de mi Santísimo Corazón, os tomo en mis Divinos brazos para conduciros al desierto de mi amor.

Amor que colmará vuestras esperanzas, amor que os sensibilizará a mi amor, amor que os conducirá a verdes valles para que os alimentéis con sus verdes y frescas hierbas y crezcáis como niños robustos y bien alimentados, que necesitan estar fortalecidos para el arduo camino del viaje.

Amor que os acrecienta el palpitar de vuestro corazón en la dulce espera de que, vuestro Huésped Celestial, tome posesión de su Reino y de su Trono. Trono distinto a todos los tronos de la tierra, porque mi Trono no es de este mundo, ya que el mundo ha edificado tronos superficiales, tronos perecederos, tronos cimentados en la arena.

Hijos míos, os llevaré al desierto para hablaros al oído.
Os llevaré al desierto para mostraros mi Reino.

Os llevaré al desierto para cohabitaros en la plenitud.

Os llevaré al desierto para adentraros en las fuentes límpidas de mi Corazón.

Os llevaré al desierto para instruiros y formaros en mi Doctrina Divina, Doctrina que os quitará vuestra miopía y vuestra sordera, para percibir con mayor clarividencia mis designios de amor.

Os llevaré al desierto para transfiguraros en hombres plenamente espirituales en medio de la tierra.

Os llevaré al desierto para Cristificaros.

Os llevaré al desierto para tallar mi obra de arte, que sois vosotros, a mi imagen perfecta.

Os llevaré al desierto para cambiar vuestros pensamientos, vuestros propios raciocinios, vuestros propios esquemas, vuestros propios intereses en intereses de amor, en intereses de renuncia en intereses de entrega, en intereses de donación, en intereses de caridad, en intereses de humildad, en intereses de querer hacer en todo mi Divina Voluntad, pero jamás la vuestra.

Os llevaré al desierto para marcaros de una vez como mi propiedad, propiedad que otros no podrán poseer, porque estaréis marcados con mi Cruz, marcados con mi Sangre, marcados con mi Llaga, marcados con el buen olor de mi presencia, marcados con los ropajes de la humildad y la mansedumbre, marcados con las sandalias de la abnegación y la renuncia, marcados con la prenda del desposorio espiritual.

Porque os amo, os llevo al desierto.

Porque os amo, desciendo del cielo para ungiros.

Porque os amo, la Luz de mi Espíritu siempre os Iluminará.

Porque os amo, haré de vuestros corazones tabernáculos dignos y aptos para albergar mi Divina presencia.

Porque os amo, no será ya vuestro corazón que late en vosotros, sino Mi Corazón que late por vosotros.

Porque os amo, no serán vuestras miradas, sino mi Mirada de amor puesta en todas mis criaturas.

Porque os amo, no son vuestras las palabras que salen de vuestra boca, son mis Palabras que pongo en vuestro corazón y vuestros labios.

Porque os amo, no son vuestros pensamientos los que os guían, son Mis Pensamientos que os dan dirección.

Porque os amo, no son vuestros pies los que caminan en pos del Absoluto, son Mis Pies los que caminan directo a la Morada de Mi Padre.

Porque os amo, no son vuestras manos las que se extienden hasta el cielo, son Mis Manos las que se elevan en Oblación y Alabanza al Todo Poderoso.

Porque os amo, seréis como Ángeles en el mundo, puestos vuestros pies en la tierra pero vuestros corazones en el cielo.

Porque os amo, no os llamo siervos sino amigos.

Amigos constructores de mi Reino.

Amigos constructores de mi Imperio.

Amigos constructores de mi Iglesia.

Amigos heraldos del Evangelio.

Porque os amo, seréis adornados con mis virtudes, virtudes que os hacen reconocer como seguidores de mi Amor y de mi Cruz.

Llevad, para vuestro viaje, vuestro corazón vacío para, allí, ser llenado con la dulzura de mi amor.
Llevad, para el viaje, una tula llena de ilusiones, esperanzas, alegrías y sueños, porque descansaréis en las alfombras mullidas de mi Divino Corazón.

El retiro se realizó del 11 al 15 de Diciembre y damos fe de que todo esto se cumplió en él, regresamos transformados. Contenido del retiro, en el Cap. III



Oración de protección

Diciembre 17/07 9:00 a.m. (Todos los días antes de empezar las oraciones)
Jesús da el siguiente sellamiento:

“Jesús, Maestro de los apóstoles de los últimos tiempos, por los méritos infinitos de Vuestra Preciosísima Sangre e intercesión del Corazón Inmaculado de María, me presento ante Vuestro Trono Celestial seguro de ser recibido en Vuestro Sacratísimo Corazón, fuente de Vida y de Santidad, para que selléis mis oídos, contra toda palabra, contra todo insulto, insultos y palabras que no harán mella dentro de mí. Sellad mi corazón, para que hagáis de él un corazón impregnado de Vuestra mansedumbre, de Vuestra pureza, de Vuestra extrema bondad por el que sufre, corazón nuevo en el amor, corazón nuevo para perdonar, corazón nuevo para excusar, corazón nuevo para sentir mi corazón en Vuestro Corazón. Sellad mis ojos, para ver Vuestra presencia en cada hermano. Sellad mi olfato, para que camine en pos de vuestra fragancia celestial y deis a mi alma olor de santidad. Sellad mis manos, para que, a través de ellas, haga las mismas obras que hicisteis y aún mayores. Sellad mis pies, para no cansarme en seguir Vuestras huellas. Sellad mis palabras y mis labios, para que de mí siempre salgan palabras edificantes, palabras que sean: flechas de amor, flechas que ardan en los corazones, corazones que serán purificados en el amor, en la esperanza, en la unidad y en la fraternidad. Sellad todo mi ser: espíritu, alma y cuerpo, marcando cada parte de mi piel, con Vuestra Cruz: signo de Victoria, signo de Vida y signo de repudio para Satanás. Haced que Vuestra Santísima Madre me proteja, me guíe y me tome de sus manos para que permanezca fiel en su camino. Amén”.


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