FRASES PARA SACERDOTES

Dice Jesús a Monseñor Ottavio Michelini:

"Hijo, la Santa Misa, ¿no es tal vez el exorcismo mas eficaz? El Santo Rosario ¿no es, después de la Santa Misa el arma más mortífera para derrotar y echar por la ventana a los enemigos Míos, enemigos de la Iglesia y enemigos vuestros?

El Directorio para el ministerio y vida de los presbíteros, de la Sagrada Congregación para el clero, en el n. 66 refiriéndose a la obligación del traje eclesiástico dice: "En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente particularmente la necesidad de que el presbítero --hombre de Dios, dispensador de Sus misterios-- sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva, como signo inequívoco de su dedicación y de la identidad del que desempeña un ministerio público.

El presbítero debe ser reconocible sobre todo, por su comportamiento, pero también por un modo de vestir, que ponga de manifiesto de modo inmediatamente perceptible por todo fiel --más aún, por todo hombre su identidad y su pertenencia a Dios y a la Iglesia.

Por esta razón, el clérigo debe llevar «un traje eclesiástico decoroso, según las normas establecidas por la Conferencia Episcopal y según las legitimas costumbres locales».

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A LOS SACERDOTES, HIJOS PREDILECTOS DE LA SANTISIMA VIRGEN.

Hijos Míos predilectos, desprendeos verdaderamente de todo. Mirad: no son vuestros defectos, vuestras caídas, vuestras grandes limitaciones lo que os impide ser totalmente Míos y disponibles para mi gran designio. ¡Oh, no! Al contrario, estos son un gran don para vosotros, porque os ayudan a sentiros y a permanecer pequeños.Os dan la medida de vuestra pequeñez.

Son vuestros apegos el único obstáculo que os impide ser del todo Míos. ¡Cuantos lazos teneís aún, hijos!, a vosotros mismos, a las personas incluso buenas, santas, a vuestra actividad, a vuestras ideas, a vuestros sentimientos. Y uno a uno los romperé para que seáis sólo Mios.

Entonces podre actuar en vosotros y llevar a cabo mi Obra de Madre, que es la de hacer de cada uno copia viviente de mi Hijo Jesús. Por lo tanto, entregaos a Mi sin miedo: cada dolor que sintáis por un nuevo desprendimiento será compensado por Mi con un nuevo don de amor. Cada vez que os desprendáis de una criatura, sentiréis a la Madre más cercana a vosotros.

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