FRASES PARA SACERDOTES


"Nunca pueden confiar en una persona que desprecia la Madre de Dios. No le pueden oír nada de lo que enseña, no pueden leer nada de lo que escribe y no pueden oír nada de lo que predica. El que desprecia a la Madre de Jesús es un mismo enviado del diablo. Porque el único que persigue a la Madre de Jesús, la teme y la odia es satanás."

De: LA BATALLA ESPIRITUAL, Marino Restrepo.

EL SACERDOTE ABRE LAS PUERTAS AL FUTURO DE DIOS PARA EL MUNDO

JESUCRISTO EN LAS FUENTES DE MI DIVINO CORAZÓN. (PARTE 12)


EN LAS FUENTES DE
MI DIVINO CORAZÓN
HALLARÉIS MENSAJES
DE CONVERSIÓN

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MENSAJES




Reaviva la devoción al Sagrado Corazón
Diciembre 4/07 6:25 a. m.

La Santísima Virgen María dice:
Angelito mío, aprende esta oración que es muy del agrado del Corazón de Jesús. Te pido que la enseñes a muchos hijitos míos que aman y adoran su Sacratísimo Corazón.

Este tesoro del cielo se lo obsequié un día a mi querida Sor Josefa y hoy te lo cedo a ti Agustín del Divino Corazón para que extiendas y reavives, en todas partes de la tierra, la devoción a su Sagrado Corazón.

¡Oh dulcísimo y amadísimo Jesús mío! Si no fueseis mi Salvador no me atrevería a venir a vos. Pero bien sé que sois mi Jesús, mi salvador y mi esposo, y tenéis un Corazón que me ama con el amor más tierno y más ardiente cual ningún otro corazón es capaz de amarme.

Dulce Jesús mío, yo deseo corresponder a ese amor que me tenéis y quisiera tener para con vos, que sois mi único amor, todo el ardor de los Serafines, toda la pureza de los Ángeles y de las Vírgenes y toda la santidad de los Santos que os poseen y glorifican en el cielo. Si tuviera todo esto, aún no sería bastante para alabar vuestra bondad y vuestra misericordia.

Mas, como no lo tengo, os presento mi pobre corazón, tal como es, con todas sus enfermedades, con todas sus miserias y con todos sus buenos deseos. Vos lo purificaréis con la Sangre de Vuestro Corazón, lo transformaréis y lo abrasaréis en amor puro y ardiente, y así resultará que una pobre criatura como yo, incapaz de todo lo bueno y capaz de todo lo malo, os amará y os glorificará tanto como los más encendidos Serafines.

En fin, dulcísimo Jesús mío, yo os pido que comuniquéis a mi alma la santidad de vuestro mismo corazón, o sea, que la abisméis en Vuestro Corazón Divino, y que en Él os ame, os sirva, os glorifique y se pierda durante toda la eternidad.

Os pido esta misma gracia para todas las personas que quiero, y deseo que ellas os den la gloria y el honor que yo os he quitado cuando os he ofendido. Amén.

Para los corazones humildes
Diciembre 5/07 11:25 a. m.

Jesús dice:
Agustín de mi Divino Corazón, escribe para todos los hombres que estén poseídos por la humildad, porque los corazones arrogantes tienen una gruesa capa de hielo que les impide ser sensibles a mi voz, voz que se deja sentir en el silencio de mi Sagrario, porque aquí os espero para amaros, para mimaros y enterneceros con las dulces caricias de mi mirada fija en vosotros.

Pequeños angelitos que llegáis a Mí, con vuestro corazón blanco como la nieve, blancura y limpieza producida por el sincero arrepentimiento de vuestros pecados; llegáis ávido de amor, porque el amor que recibís fuera es un amor caduco y baldío; sois sabedores que mi amor es un gran amor sin componendas, sin falacias, libre de todo egoísmo por que mi Divino Corazón es un refugio de amor, refugio presto para albergaros a todos, sin exclusión de color, raza, condición social, idioma o nacionalidad, ya que soy el eterno enamorado de la obra más perfecta de la creación que sois vosotros, criaturas hechas a imagen y semejanza de Dios, Dios que os ama, Dios que os asiste, Dios que os purifica, Dios que os hace santos, porque Santo es Él.




Sed luz en este tiempo de Adviento
Diciembre 5/07 12:45 p. m.

La Santísima Virgen María dice:

Preparad vuestros corazones con oración, penitencia, sacrificios y ayunos para el nacimiento de mi Divino Niño Jesús, haciendo de vuestro corazón una cunita de amor, cunita que le fue negada en la tierra porque hombres de duro corazón y ciegos para ver la magnificencia del amor de Dios, negaron posada a la humilde familia de nazaret debiendo nacer, el Hijo de Dios, en una pesebrera, en el frío y en la oscuridad de la noche, noche que fue engalanada por el brillo de los astros del cielo cuando nació mi pequeño, al cual todo ser viviente sobre la tierra, rindieron homenaje de adoración al Hijo de Dios. Haced que de verdad Jesús nazca en vuestros corazones, corazones abiertos y predispuestos a su amor, corazones suavizados por la dulce fragancia de su palabra, palabra que os cambia, palabra que os renueva, palabra que os transfigura, palabra que os hace cristos en la tierra.

El tiempo de adviento es un tiempo precioso en nuestra Iglesia, tiempo para dedicar largas horas a la oración y preparación para el advenimiento en vuestras vidas; no es un tiempo de farra, no es un tiempo de glotonería. No es un tiempo de consumismo, no es un tiempo de desenfrenos, desenfrenos que conllevan a tantas pobrecitas almas al suicidio espiritual, privándose de los tesoros y gracias que se os tienen reservados en el cielo; cielo que os espera, pequeños míos, con sus puertas abiertas: Serafines cantando, Querubines tocando con maestría arpas y cítaras, santos que alaban la grandeza y Divinidad de vuestro Dios, Dios que os llama a una conversión sincera, a una entrega definitiva a los designios del Señor Dios.

Por eso, niños encantadores de mi inmaculado corazón, sed luz en este tiempo de adviento, no dejándoos impregnar del materialismo y de la falta de piedad, que es característica de este tiempo extraordinario, tiempo extraordinario para vosotros que estáis en el mundo sin ser del mundo.

Almitas convertidas a mi Señor que buscáis la soledad y el silencio de Sagrario, almitas ávidas y ansiosas de recibir el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor, suplicad al Padre, misericordia para con los pobrecitos pecadores, que no han querido escuchar la voz de mi Hijo Jesús, que los llama a un cambio de vida, vida que os dará gracia, vida que os dará verdadera paz, vida que os dará verdadera plenitud, por que es un prepararse en la tierra, para un encuentro con Dios en la eternidad, eternidad que os premiará o castigará de acuerdo con el bien o con el mal que hayáis hecho en vuestros años de vida que Dios os concedió.

Dios os ama; por eso me permite descender sobre vosotros para hablaros y concienciaros de la necesidad urgente a la conversión, conversión que arrancara de raíz la maleza de vuestro corazón, para plantar semillas que darán nuevos frutos, frutos que serán recogidos en el último día de vuestra vida para ser presentados a Dios. Dios que os llamó y os juzgará en el amor.

Vivid este Adviento como una verdadera preparación para el nacimiento del Niño Jesús.

Que el niño Jesús desde su humilde cuna de paja os bendiga y os premie con alegría.
Os amo, os amo, niñitos adorados de mi Inmaculado Corazón.

El Santo Ángel de la guarda
Diciembre 5/07 8:30 p.m.

El Santo Ángel de la guarda dice:
No te sorprendas de que en esta noche, sea tu Ángel de la guarda que ha descendido del cielo para hablarte al corazón. Eres dócil a mi llamado porque has respondido con prontitud, aún, en medio de ciertas dudas en que divagas, dudas que el enemigo te ponga como zancadilla para que desistas de esta misión que Dios te ha encomendado.

Estoy contigo desde el mismo instante en que fuiste concebido en el vientre de tu madre, no me he apartado de ti. Aún, en los momentos más fuertes de tu vida siempre he estado allí para consolarte y llenar de gozo tu corazón, corazón que es muy del agrado de los Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María, porque en él encuentran calidez, pureza y un gran amor a Dios, porque eres consciente de su misericordia infinita en haber puesto su mirada en tu pequeñez.

Deja los temores, porque el temor no procede de Dios, abandónate por completo a su Divina Voluntad que Él hará todo por ti, ya que eres tan sólo un pequeño reflejo de la luz resplandeciente que es Dios.

Esfuérzate siempre por conservar la pureza en tu corazón porque el día en que esté sucio y manchado, Dios se alejará de ti y más te hubiera no haber nacido. Pero no te preocupes porque el Señor te lleva de su mano, aun, por caminos que todavía no alcanzas a entender, pero recuerda que los misterios de Dios son insondables e inescrutables. En ti está en dejarte conducir a las altas cimas de la santidad, santidad que no es exclusiva para ti solamente sino para todas las almas que aspiren entrar en su Reino.
Te defiendo de todos los intentos que Satanás ha tenido en hacerte daño, porque conoce que eres un elegido de Dios, un instrumento dócil a su Divino querer. No le temas porque miríadas de Ángeles te protegen.

He despertado en tu corazón un deseo incesante de orar, oración que sube como incienso a la presencia de Dios, oración que es como lluvia fresca que empapa la aridez de vuestro corazón.

Ámame porque soy tu Ángel guardián.
Ámame porque soy tu compañero en el peregrinar hacia el cielo.
Ámame porque aun estando en el cielo estoy en la tierra para resguardarte.
Ámame porque preparo tu corazón para que recibas al Dios que te creó en la Sagrada Hostia.
Ámame porque velo tu sueño y entrego tu ofrenda al cielo. No te separes de mí, que yo jamás me apartaré de tu lado.

Invócame siempre para que yo esté en ti y tú en mí.
Ahora antes de entregarte al descanso nocturno, reza esta oración que es del agrado al Santo Ángel de la guarda en escucharla: “Santo Ángel de mi guarda, compañero inseparable en mi peregrinar hacia el cielo, despierta en mí ferviente deseo de santidad, ferviente deseo de amar el Sacratísimo Corazón de Jesús y el Corazón Inmaculado de María, con el mismo amor con que tú los amas; ferviente deseo de obediencia a la Iglesia y a su Magisterio.

Santo Ángel de mi guarda, enséñame las sendas que me conducen hacia el cielo y haz que luche incesantemente por alcanzarlo. Enséñame a descubrir las más leves imperfecciones de mi alma y a buscar el estado de perfección al que Dios me llama.

Entra en mi corazón y enséñame la manera de sentir tu presencia, presencia que da desahogo a mi alma y descanso a mi espíritu. Enséñame la forma de escuchar tu voz, voz que siempre me acompañará hasta el día en que me presentes a la casa de mi Padre. Amén”.

Atesorad riquezas para el Cielo
Diciembre 6/07 4:47 p. m.

Jesús dice:
Pequeños: os llamo pequeños porque sois pequeños para el mundo, mundo que ha contaminado el pensamiento de los hombres, presentándoles falsos dioses, dioses que no salvan, dioses que condenan, dioses que los hacen permisivos desviándolos de la sana moral, moral que debe estar arraigada a los pies del verdadero Cristo, Cristo que venció la muerte en el madero de la Cruz, Cruz que debe significar victoria, cruz que debe significar vida, cruz que debe significar Resurrección, cruz que debe significar redención y salvación eterna.

¿Por qué sois tan apocados a lo espiritual y tan aventajados a lo terrenal? Gran contradicción es la vida para muchas almas porque se afanan por atesorar riquezas, riquezas finitas, riquezas que arruinan, riquezas que os hacen egoístas y avaros, avaros para darle al que sufre, pero amplios para la laxitud al pecado.

Pequeños del aprisco de mi Sagrado Corazón atesorad riquezas para el cielo, riquezas que son eternas, riquezas que os producen paz en vuestro espíritu, riquezas que adornan vuestras vidas como ángeles vestidos majestuosamente para el Rey.

¿Cómo atesorar estas riquezas espirituales? Siendo comprensivos y caritativos con los que sufren, mirando la pobreza de cada hermano vuestro, esforzándoos por suplir sus necesidades, concientizándoos que cada persona es fiel reflejo de mi presencia, no es difícil ser bueno, basta que lo deseéis incesantemente y os esforcéis por ser luz en medio de la oscuridad, por ser humildes en medio de la soberbia, por ser silenciosos en medio del bullicio, por ser benignos en medio de la maldad, en ser crédulos en medio de raciocinios huecos, en ser espirituales en medio de hombres terrenales, en ser otros Cristos en la tierra en medio de pobres almas que dan idolatría a los espíritus del averno, en ser fieles a mi palabra en medio de hombres contaminados por lecturas mezquinas.

Amad las sendas de Dios y cumplid sus mandamientos. Amad vuestra Iglesia como Iglesia verdadera.
Amad al Santo Padre como Vicario de Cristo en la tierra.

Amad los sacerdotes como instrumentos que convierten el pan y el vino en mi Cuerpo y en mi Sangre. Amad los Sacramentos como siete fuentes de Gracias que os aquilata en el crecimiento de la virtud. Amad las bienaventuranzas como principios de vida que os hacen santos.

Amad las obras de misericordia corporales y espirituales como el camino estrecho que os conduce a mi Paraíso.

Amad a mi Santísima Madre como el camino seguro para encontraros conmigo. Veis pequeñitos míos que la santidad sí es posible alcanzarla. Si otros brillaron como estrellas en el firmamento, vosotros podéis brillar como luceros en el amplio cielo de la noche.

Os amo, angelitos que vencéis todo obstáculo para llegar a beber en las Fuentes de Mi Divino Corazón.

Aprovechad los grandes tesoros que caen del Cielo
Diciembre 6/07 8:26 p.m.

La Santísima Virgen María dice:
Hijitos míos, os hago un llamado angustioso, porque mi Corazón de Madre sufre mucho al veros tan somnolientos en vuestro proceso de conversión, conversión que exige en vosotros un cambio, cambio en el que debéis quitaros los harapos del pecado para vestiros con los ropajes de la gracia.

¿Por qué no aprovecháis estos grandes tesoros del cielo que caen como lluvias de bendiciones sobre vosotros? Ya es hora que despertéis de vuestro sueño letargo, dejando atrás vuestro adormilamiento espiritual y emprender la carrera como vencedores de hijos de Dios; llegando a la meta recibiréis el premio que se os tiene prometido.

Os llamo a vivir en la pobreza y en la humildad
Diciembre 7/07

La Santísima Virgen María dice:
Abogaré por vosotros pequeños míos, ante el cielo, para que seáis revestidos con las vestimentas de la pureza, pureza que debe cohabitaros en su plenitud.

Virtud celestial que os debe adornar como una bella corona trenzada de rosas, rosas de exquisitez finura.

Os llamo a vivir en la pobreza y en la humildad, dos perlas de cuantioso valor; haced mucha penitencia y mucha oración porque la oración ha de ser como el alimento diario que nutre vuestro cuerpo y la respiración, medio imprescindible para vivir.

Pequeños, para alcanzar la felicidad en el cielo, debéis amar y abrazar la cruz en esta tierra. Sobrellevad la cruz con amor para que cosechéis méritos para el cielo.

En vuestra época, hombres y mujeres rehuyen al sufrimiento y a la cruz porque desconocen su gran valor; están rodeados e inmersos en un mundo hedonista, cuya máxima felicidad es el placer y cuando escuchan hablar de la cruz, clasifican dichos argumentos como obsoletos, propios de la edad media. Pero vosotros, que se os ha abierto la pupila de vuestros ojos para que veáis lo que otros no pueden ver, apreciad la cruz como signo de redención y de victoria, signo que apabulla la astucia de Satanás, espíritu del mal, que no podrá atacaros porque ya estáis sellados por el signo de la Cruz, decidle al mundo entero que dejen la vida de pecado, pecado que os hunde en las profundidades oscuras, impidiéndoos ver la bondad de Dios.

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