FRASES PARA SACERDOTES


"SED PEQUEÑOS, DÓCILES, HUMILDES, POBRES".

De: A los Sacerdotes hijos predilectos de la Santísima Madre.

ORACIONES POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO


Antes de comenzar con la oración, les aconsejamos que mediten un texto dictado en español por Jesús referente al tema de las benditas almas del purgatorio, luego pueden volver a esta página para rezar o copiar la oración.


      Gozosa y gloriosa el alma liberada, pasa de las penas del Purgatorio a las delicias del Paraíso, rodeada de luces, cargada de Celestiales dones. Cuando se pide la liberación de las almas purgantes se mueve todo el Cielo hacia Mí y, si ve que Yo quiero liberar alguna, se une a la oración que se hace en la Tierra en apoyo y complemento de la misma oración. Y es necesario ese apoyo, porque con mucha frecuencia los motivos que mueven a los viadores (Jesús usa en este texto esta palabra, que significa: criatura que está en esta vida y aspira y camina a la eternidad) a pedirme la liberación de las almas purgantes, son de orden puramente humano o insuficientemente sobrenaturales.

Por eso, mientras recibo peticiones de la Tierra, recibo también peticiones del Cielo en favor de las almas del Purgatorio; pero los Bienaventurados nunca piden sin ser escuchados, por lo cual, si no ven que Yo quiero conceder la liberación, no piden nada.

De ahí se signe que la acogida favorable está condicionada para todos a Mi Querer, en el cual luego se genera el movimiento de oración ya sea en ustedes, ya en Mis Bienaventurados. Si se sienten movidos a orar es porque Yo quiero dar liberación y gloria a algún alma, pero en el tiempo y con el modo por Mí establecidos.

¿Quién piensa que Yo Soy el primero en querer el gozo de aquellas almas salvadas pero sufrientes?

¿Quién reflexiona en que sin Mi querer no Me pedirían ni por una ni por otra alma del Purgatorio?

La criatura que está en la Tierra cree que hace todo por sí misma, mientras que nada puede sin Mí. ¡Nada! ¿Quién de ustedes comprende la nada? ¡Más bien, muchos piensan que acumulando oraciones y oraciones se logra moverme, como si Yo fuese duro de Corazón y tuviese necesidad de Mi criatura para socorrer!

Oren, oren siempre y pidan, les digo Yo: Pidan, pero con espíritu humilde, sencillo, reconociendo que es Mi bondad la que puede obrar el milagro de la liberación. Y sobre todo, oren por el motivo que Yo quiero, porque ninguna razón humana puede igualar a Mi Voluntad que dispone todo en ustedes para la acogida de la oración que Me hacen.

Para convencerlos de que es así, los invito a considerar que las almas en pena experimentan gran refrigerio por el hecho de que al orar por ellas, lo hacen en Mi Voluntad.Consideren que son contrarias a ciertas oraciones de ustedes pidiendo inmediata liberación.

Ellas no quieren liberación sino cuando Yo la quiero. Consideren también qué suma de sacrificios Me He impuesto por amor de ellas y cuán feliz soy de haberlas llevado a salvo. Por eso, reflexionen bien en que Yo Soy la rueda motriz de sus oraciones; que no las hacen por casualidad o por idea suya, sino por Mi Voluntad.

¿De esto sigue que tal vez debo escucharlos en poco tiempo o después de mucho tiempo? No es cuestión de tiempo, sino de cumplimiento de Mis condiciones particulares que pongo respecto del alma que ha de ser liberada o de la persona o personas que Me imploran.

No hay regla en cuanto a que, fuera de Mi liberalidad (caridad, disposición), la salvación del alma purgante depende del cumplimiento de las condiciones puestas por Mí. Y no es la última de estas condiciones la obtención, de parte del que Me implora, de un cierto grado de amor Divino que varía de persona a persona.

Todo está armoniosamente fusionado y Mi obra de salvación tiene admirable corona en la liberación de las penas agudísimas del Purgatorio.

Ciertamente, el poder sobre aquellas almas es absoluta prerrogativa Mía. Y la Iglesia en la tierra está plenamente en la verdad, incluso en esta materia como en todas las otras que son propias de los viadores. ¡Ah, si se comprendiera qué materno afán mueve a Mi Iglesia a orar por los difuntos y, sobre todo, si se comprendiera al menos un poco de aquella conclusión de las oraciones que pone la Iglesia cuando implora acogida por Mis méritos, o bien, por el honor Mío.

En cambio, podría continuar mucho camino. Más bien Me limito a decirles que las almas del Purgatorio, liberadas por Mí con sus oraciones y con los ofrecimientos que Me hacen, los consideran como queridísimos hermanos a los cuales deben su felicidad en plano subordinado.

Por eso, no pueden ustedes imaginar qué gratitud les tienen y cómo Me piden por ustedes...

Ustedes las sacan de las penas más fuertes que pueden existir en un alma buena y, ¿cómo no van a estarles agradecidas por ello? Ven Mi bondad, pero ven también su ayuda y saben corresponder por el don que se les hace, con un amor muy ardiente.

¡Oren por ellas, oren! Yo los escucharé y ellas les ayudarán a evitar el purgatorio. Lo que hacen por ellas, recuerden, Yo lo considero como hecho a Mí.


************


Oh Señor, yo os suplico por la preciosa Sangre que salió del costado abierto de Jesús vuestro divino Hijo, librad las almas del Purgatorio, sobre todo las que amaron más a su Corazón Sagrado, a fin de que entren al momento en vuestra gloria y empiecen a alabaros eternamente con los Santos. Amén.



SUPLICAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN EN ALIVIO DE LAS BENDITAS ALMAS MAS ABANDONADAS DEL PURGATORIO


¡Oh Madre de misericordia! tan grande es vuestra bondad, que no podéis descubrir miserias sin compadecemos. Mirad, os suplicamos, con caritativos ojos las afligidas almas que sufren en el Purgatorio, sin poderse procurar alivio alguno en sus tremendas penas, y moveros a compasión. Por vuestra piedad y por el amor que tenéis a Jesús, os pedimos mitiguéis sus sufrimientos, y les procuréis eterno descanso. Pero ¡ah! cuán doloroso debe ser para vuestro maternal corazón, la conducta de innumerables cristianos, que dejan en el olvido las pobres almas del Purgatorio! ¡Esperan nuestros sufragios, y apenas hay quien se acuerde de ellas! ¡Oh María! dignaos inspirar a todos los fieles una tierna y viva compasión por nuestros hermanos difuntos: comunicadles un ardiente deseo de ofrecer por ellas obras satisfactorias, y ganar, en su favor, cuantas indulgencias les sean aplicables a fin de que pronto vayáis a gozar de Dios. Oíd ahora las súplicas que por ellas os hacemos.

Después de cada súplica decir:   “Imploramos tu socorro ¡oh! Madre de Bondad”.

Para que salgan de aquella tenebrosa cárcel,

Para que Dios les perdone la pena de sus pecados,

Para que se abrevie el tiempo de sus sufrimiento,

Para que se apaguen sus llamas abrasadoras,

Para que un rayo de luz celestial ilumine sus horrendas tinieblas,

Para que sean consoladas en su triste abandono,

Para que alcancen alivio en sus penas y amargas angustias,

Para que la tristeza se cambie en perpetua alegría,

Para que mitiguen la ardiente sed de los bienes eternos,

Para que se llenen pronto sus deseos vivísimos de entrar en la gloria,

Por las almas de nuestros padres e hijos,

Por las almas de nuestros hermanos,

Por las almas de nuestros parientes,

Por las almas de nuestros amigos,

Por las almas de nuestros bienhechores,

Por las almas que sufren en aquellas llamas por culpa nuestra,

Por las almas de aquellos que en su vida nos hicieron sufrir,

Por las almas más desamparadas,

Por las almas que sufren mayores tormentos,

Por las almas que están más cerca de entrar en el cielo,

Por las almas que durante su vida te han amado más a ti y a tu divino Hijo,

Por las almas de aquellos que sufren hace más tiempo,

Por todas las benditos almas del Purgatorio,

Por tu inefable misericordia,

Por tu inmenso poder,

Por tu maternal bondad,

Por tu incomparable maternidad,

Por tus preciosas lágrimas,

Por tus acerbos dolores;

Por tu santa muerte,

Por las cinco llagas de tu amado hijo,

Por su sangre divina derramada por nosotros,

Por su dolorosísima muerte en el árbol de la Cruz,

Para que se apliquen con abundancia a los difuntos las súplicas de los vivos,

Para que la gloriosa legión de los santos las socorra sin cesar,

Para que los nueve coros de los ángeles las reciban con regocijo, 

Para que tus ojos maternales les echen una mirada de compasión,

Para que las haga felices la vista de tu divino Hijo,

Para que por la contemplación de la Santísima Trinidad sean bienaventuradas, 

Para que se haga cada día más fervorosa nuestra devoción a las almas,

Para que se ofrezcan siempre más oraciones, indulgencias Y obras satisfactorias por ellas, 

Para que las almas, que hayamos librado del purgatorio, hagan un día lo mismo con nosotros.



ORACIÓN POR LAS BENDITAS ALMAS DEl PURGATORIO

Dígnate, adorable Salvador mío, por tu preciosa Sangre, por tu dolorosa Pasión y cruelísima muerte; por los tormentos que tu augusta Madre sufrió al pie de la cruz cuando te vio exhalar el último aliento; dígnate dirigir una mirada de piedad al seno profundo del Purgatorio y sacar de allí las almas que gimen privadas temporalmente de tu vista, y que suspiran por el instante de reunirse contigo en el paraíso celestial. Principalmente te pido por el alma de N.., y de aquellos por quienes más particularmente debo pedir. No desoigas, Señor mis ruegos, que uno a los que por todos los fieles difuntos te dirige nuestra santa madre la Iglesia Católica, a fin de que tu misericordia las lleve allá donde con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén, Jesús.



SUDARIO

Señor Dios, que nos dejaste las señales de tu Pasión santísima en la sábana santa, en la cual fue envuelto tu cuerpo santísimo, cuando por José fuiste bajado de la cruz: concédenos, ¡oh piadosísimo Señor! que por tu muerte y sepultura santa, y por los dolores y angustias de tu santísima Madre María Señora nuestra, sean llevadas las almas del Purgatorio a la gloria de tu Resurrección, donde vives y reinas con Dios Padre, en unidad con el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.



FUENTE: http://oracionesydevocionescatolicas.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada